Los países ricos tienen una “doble obligación” contra el cambio climático

Un nuevo informe propone un mecanismo de financiación que asegure a los países pobres el dinero necesario para acciones de mitigación y adaptación

Los países ricos tienen una “doble obligación”: reducir sus emisiones contaminantes y ayudar a financiar la mitigación en los países pobres para conseguir un acuerdo global justo y seguro, según se desprende del nuevo informe de Oxfam Internacional, presentado hoy en la reunión de la Convención de la ONU sobre Cambio Climático, que se celebra estos días en Bonn.

El informe “Esfuerzo compartido” (en inglés "Hang Together or Separately?") sostiene que sólo los países ricos pueden superar el punto muerto que está paralizando las negociaciones internacionales sobre cambio climático y sólo ellos pueden evitar que el mundo se tambalee hacia el desastre climático.

La ciencia demuestra que las emisiones globales anuales deben volver para 2020 a los niveles de 1990 o incluso por debajo de estos. Oxfam Internacional afirma que aproximadamente la mitad de estas reducciones tienen que conseguirse a través del “Mecanismo Global para la Mitigación y la Financiación”, que proporcionará a los países pobres por adelantado el apoyo que necesitan para limitar el crecimiento de sus emisiones.

Los países ricos deben también de manera colectiva reducir sus emisiones hacia el 2020 al menos en un 40% por debajo de los niveles de 1990, principalmente a través de medidas domésticas. En el caso de la UE, por ejemplo, se establece que hacia el 2020 debería reducir sus emisiones en un 44% por debajo de los niveles de 1990, cuando hoy en día solamente se ha comprometido a una reducción de entre el 20% y 30%.

“Esfuerzo compartido” ofrece una solución a dos aspectos polémicos que podrían conseguir el acuerdo o romperlo: quién debe reducir las emisiones y quién debe pagar. En diciembre debería cerrarse el acuerdo climático global en Copenhague pero las negociaciones están avanzando a paso de tortuga.

Los países ricos son responsables de las tres cuartas partes de emisiones de gases de efecto invernadero hoy en día en la atmósfera, pero son los pueblos más pobres del mundo los que están sufriendo el cambio climático primero y de manera más severa. En África, los cambios en el régimen de lluvias ya afectan la producción de alimentos, y el aumento de temperaturas está fomentando la expansión de enfermedades.

“El punto muerto que amenaza estas negociaciones debe superarse si tenemos que conservar la esperanza de evitar una catástrofe humana”, ha dicho Jeremy Hobbs director general de Oxfam Internacional. “Los países ricos han creado este problema, y tienen el dinero y la tecnología para sacarnos de él. Les supone una doble obligación – acordar mayores reducciones de las emisiones domésticas, y proporcionar a los países pobres el dinero que necesitan para empezar a abordar sus emisiones también.”

El “Mecanismo Financiero de Mitigación Global” recaudaría dinero procedente de la venta de derechos de emisión para proporcionar con antelación la ayuda que necesitan los países en vías de desarrollo. Los países más pobres del mundo, como Uganda y la India, recibirían el 100% de la financiación que necesitan para cambiar hacia un desarrollo con bajo consumo de carbono. Sin embargo, los países emergentes como Brasil y China recibirían una parte de la financiación que necesitan, en función de la capacidad de sus economías.

“Oxfam Internacional calcula que al menos se necesitan 150.000 millones de dólares al año para financiar tanto la adaptación como la mitigación en los países en desarrollo. Es una cantidad relativamente pequeña si la comparamos con el coste de no hacer nada, que el economista Sir Nicolas Stern estima que podría representar entre el 5 y el 20 % del PIB global, y una minucia comparado con los billones de dólares que se encontraron para sacar de apuros a los bancos de los países ricos”, ha afirmado Hobbs.

Muchos países en vías de desarrollo han hecho avances significativos para reducir sus emisiones y han mostrado su voluntad de emprender otras acciones, siempre que los países ricos proporcionen apoyo financiero y tecnológico. Por ejemplo, México se ha comprometido ya a reducir sus emisiones a la mitad hacia el 2050 y China es un líder mundial en inversión en energía renovable, al destinar 12.000 millones de dólares en energía renovable en el 2007.

Hobbs ha concluido que “las reducciones de emisiones son necesarias en todo el mundo, pero sólo los países ricos tienen los medios para que se hagan realidad. Se necesita una solución global que utilice dinero generado por nuevo dinero, de manera que garantice financiación para el desarrollo bajo en carbono en los países pobres. Sin excepción, todos los países ricos están incumpliendo con su deber de proteger a sus ciudadanos de un cambio climático catastrófico. Actuar ahora ahorrará dinero y vidas.”

Notas a los editores

“Esfuerzo compartido” destaca el nivel de reducción de emisiones que los países ricos deben establecer para contribuir de manera justa a la consecución de las metas. Europa debe reducir sus emisiones hacia el 2020 en un 44% respecto a los niveles de 1990, y la mayor parte de la reducción debería ser doméstica. Sin embargo, en la actualidad se ha comprometido a un porcentaje de reducción que oscila solamente entre el 20 y el 30%.

EEUU deben acordar una reducción de emisiones del 45%, mientras que la legislación sobre clima que sigue su curso en el Congreso propone reducción de emisiones de como máximo el 14%. Japón, que esta semana anunciará un compromiso de reducción entre el 7 y el 25% o posiblemente incluso un aumento, debe sin embargo reducir en un 56% sus emisiones. Rusia por su parte, que aún tiene que establecer una meta a medio plazo, debe comprometerse a una reducción de emisiones del 20%. Australia, que se ha comprometido a una reducción de emisiones del 25%, debería reducirlas en un 40%. El compromiso de Canadá es un 3% de reducción de emisiones hacia el 2020 respecto a los niveles de 1990, cuando según Oxfam Internacional debería reducirlas un 43%.

Oxfam Internacional tiene portavoces en las negociaciones sobre cambio climático en Bonn (hasta el 12 de junio) de Bangladesh, Sudáfrica, Uganda, EEUU, Gran Bretaña, Alemania y Australia.

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