Conflicto en Somalia: los campos apenas están acondicionados, la ayuda internacional es inadecuada

El fracaso absoluto de toda la comunidad internacional para solucionar la crisis en Somalia y poner fin al conflicto está empujando a la población a una espiral de sufrimiento y éxodo a los países vecinos, ha alertado hoy Oxfam Internacional. Los somalíes que han huido de la violencia en las últimas semanas viven ahora hacinados en campos súperpoblados o mal gestionados en Kenya, Etiopía y en la misma Somalia.

Oxfam Internacional ha alertado de que la falta de saneamiento y el reducido acceso a servicios básicos, como el agua y medicinas, causados por una respuesta deficiente, están creando una crisis de salud pública en los campos que exige medidas urgentes.

“Los hombres y las mujeres somalíes huyen de uno de los conflictos más brutales en la actualidad y de una grave sequía, para acabar viviendo en condiciones infrahumanas en los campos. Hay cientos de miles de niños afectados. El mundo está abandonando a la próxima generación de somalíes cuando estos más lo necesitan. ¿Por qué parece que uno importa menos al mundo si viene de Somalia?”, dijo Robbert Van den Berg, Portavoz de Oxfam Internacional en el Cuerno de Africa.

Somalia ha asistido en los últimos meses a un recrudecimiento del conflicto, además de estar sufriendo la peor sequía de la década. El fracaso de la comunidad internacional en dar respuesta a las necesidades en los campos sobrepoblados y sin condiciones sanitarias es vergonzoso por el nivel de sufrimiento y la necesidad por la que está pasando la población somalí.

En el norte de Kenya, cada mes llegan a los campos de Daadab 8.000 personas. En total los campos albergan actualmente a 280.000 personas, a pesar de que han sido construidos para un tercio de esa capacidad. La súperpoblación lleva a que las familias no tengan acceso regular al agua potable y a las letrinas. En algunas de las áreas con mayor densidad de población, más de 20 familias comparten la misma letrina.

“El gobierno keniata ha prometido repetidas veces más terreno para mejorar las condiciones de hacinamiento en los campos pero todavía no ha cumplido, a pesar de la gravedad y de la urgencia de las necesidades.”, dijo Van den Berg.

En Etiopía, en el campo de Bokolmayo, se han refugiado 10.000 personas y cada mes llegan casi 1.000 más, a pesar de que la infraestructura y los servicios prestados son insuficientes para acoger a más gente. Además, la respuesta actual registra una importante falta de fondos. El Alto Comisionado de la ONU para los refugiados (ACNUR) tiene que ejercer su rol y mostrarse a la altura de liderar esta causa, garantizando que la población somalí recibe la asistencia adecuada y apoyando a los países anfitriones a dar una respuesta efectiva a esta crisis humanitaria.

En Somalia, de los miles de personas que han huido de Mogadiscio, muchos han buscado refugio en la zona de Afgooye, donde 400.000 hombres, mujeres y niños viven hacinados en una franja de 15 km de terreno que se estima como el lugar del mundo con la más alta concentración de desplazados.

La inseguridad casi total impide a las ONG internacionales dar la asistencia necesaria a las poblaciones. Los propios somalíes se han convertido en los principales distribuidores de la ayuda humanitaria a través de sus organizaciones locales. Sin embargo, les faltan fondos y necesitan mucho más apoyo de los donantes para seguir salvando vidas a diario con su trabajo.

“Los servicios prestados a las poblaciones en cualquier de los lugares de refugio – Afgooye, Dadaab y Bokolmayo - están muy por debajo de los éstandares internacionales. Mientras las ONG en terreno necesitan aumentar la respuesta, los donantes no se pueden encoger de hombros y no aportar fondos para esta emergencia. Esta es una tragedia humanitaria de enormes proporciones en la que miles de personas han perdido sus hogares y todo el sentido de la normalidad desde hace demasiado tiempo”, dijo Van den Berg. 

“En ultima instancia, la causa de los problemas en los campos es el propio conflicto somali, y el caos y el desastre humanitario que ha causado. Nuestros gobiernos deben poner Somalia en su lista de prioridades y hacer más que mantener el país con la mínima ayuda para supervivir. Necesitamos un nuevo enfoque y un compromiso sostenible para poner fin a este sufrimiento vergonzoso que dura ya 15 años,” ha añadido.

Notas a los editores

Oxfam Internacional en el terreno:

Afgooye, Somalia: Oxfam Internacional y sus copartes locales asisten a 200.000 personas. Después del nuevo brote de violencia en la capital somalí, Oxfam Internacional empezó una campaña de distribución de materiales para cobijo y redes mosquiteras a las familias recién desplazadas.

Bokolmayo, Etiopía: Oxfam Internacional asiste a 9.000 personas refugiadas en el campo, con agua y saneamiento. La organización está preparándose para aumentar la respuesta a nuevas familias que lleguen al campo en caso de se confirme la recaudación de más fondos.

Dadaab, Kenya: Oxfam internacional ha realizado evaluaciones de las condiciones de salud pública en los campos y ha dado apoyo técnico a ONG en el terreno. La organización está pidiendo al gobierno de Kenya que garantice más terreno para los campos y, si eso sucede, se compromete a dar asistencia con agua y saneamiento. 

Nota: Actualmente cerca de 1,3 millones de personas viven desplazadas en Somalia a causa del conflicto, y medio millón viven como refugiados en los países vecinos, incluyendo Etiopía, Kenya, Yemen, Uganda, Eritrea, Tanzania y Yibuti.

Contacto para medios