Los países ricos no deben robar la ayuda para pagar la deuda climática

4 millones y medio de niños podrían morir si los líderes mundiales no destinan fondos adicionales para que los países pobres puedan luchar contra el impacto creciente del cambio climático, en vez de desviar el dinero de promesas de ayuda oficial al desarrollo ya existentes. Esta es una de las conclusiones del informe “Más allá de la ayuda” que Oxfam ha hecho público hoy.

La alerta llega cuando los líderes mundiales están preparándose para asistir al discurso sobre cambio climático que el presidente Obama dirigirá por primera vez en las Naciones Unidas, en la Cumbre sobre Cambio Climático que se celebrará el 22 de septiembre en Nueva York. A la cita seguirá la reunión del G-20 el 24 de septiembre, donde la financiación del cambio climático será prioritaria en la agenda. Oxfam teme que las negociaciones sobre cambio climático el próximo mes de diciembre en Copenhague fracasen, a no ser que los Jefes de Estado tomen medidas. De momento sin embargo sólo Dinamarca, Holanda, y Gran Bretaña se han mostrado favorables a destinar fondos adicionales.

“Más allá de la ayuda” también alerta de que al menos 75 millones de niños menos no podrían asistir a la escuela y 8,6 millones de personas menos podrían acceder al tratamiento contra el SIDA si la ayuda a los países pobres es desviada para afrontar el cambio climático. Si no se suman 50.000 millones de dólares más al año al 0,7% de la AOD que los países ricos ya han prometido como ayuda, el progreso reciente hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), podría estancarse e incluso retroceder.

Se han dado grandes avances hacia los ODM desde su establecimiento en el 2000. En sólo 7 años, 90% de los niños en los países pobres se han incorporado a la escuela. Entre 1999 y 2005 hubo un descenso del 24% en el número de personas viviendo en pobreza extrema, y entre 1900 y 2007 el número de muertes en niños menores de 5 años ha caído en picado hasta los 3,6 millones, a pesar del aumento de la población.

A pesar de estos avances, los países pobres siguen luchando para alcanzar los ODM y todavía están lejos de muchos de ellos. Desviar dinero de la AOD para la adaptación al cambio climático pondría presión sobre un sistema que ya ha sido demasiado forzado. Por ejemplo, mientras que Zambia ahora dispone de sistema sanitario gratuito para toda la población que vive en zonas rurales y unas 149.000 personas están recibiendo tratamiento contra el SIDA, uno de cada seis niños todavía muere antes de cumplir los 5 años y el número de madres que mueren durante el embarazo y el parto sigue aumentando. Ghana ha eliminado las cuotas escolares para primaria, lo que ha supuesto que 1,2 millones más de niños pueden asistir a la escuela. Sin embargo, casi la mitad de la población del país vive con menos de 1 dólar al día, y cuatro de cada diez hombres y mujeres de Ghana no saben leer ni escribir.  ]

“Deben aumentarse los fondos – no desviarse- para ayudar a los países pobres a adaptarse al cambio climático y esto no pueden verlo los políticos como un acuerdo de dos por uno. Los países ricos no deben robar dinero a los hospitales y las escuelas de los pobres para financiar su deuda climática con el mundo en desarrollo”, ha afirmado Jeremy Hobbes, director ejecutivo de Oxfam Internacional.

“Los líderes mundiales deben mostrar que no están satisfechos con mantenerse al margen y observar cómo se pierden los éxitos recientes en la lucha contra la pobreza, como por ejemplo el número de niños que asisten a la escuela, las madres que sobreviven al parto y los enfermos que reciben medicamentos que les salvan la vida”, ha añadido.

Oxfam Internacional señala el Fondo Global, establecido en el 2002 para luchar contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria, como un ejemplo de cómo la voluntad política a escala global puede movilizar dinero de manera rápida y efectiva. Hasta la fecha el Fondo Global ha aprobado financiación por valor de 15.600 millones de dólares en más de 140 países.

A imagen del Fondo Global, el fondo para la adaptación al cambio climático debe ser accesible de manera rápida, que esté gobernado de manera equitativa, gestionado según acuerdos simplificados y que sea transparente. En la actualidad no hay una única ruta para destinar el dinero para la adaptación. Un saco común que unifique la ayuda significa que es imposible determinar qué gobiernos han cumplido sus promesas y cuáles no. Hasta la fecha se ha entregado menos de la mitad del dinero que se ha prometido para la adaptación al cambio climático.

Las crisis climáticas y las medidas a corto plazo que los países pobres adoptan pueden producir impactos a largo plazo, que potencialmente afecten de generación en generación. Sin el apoyo adecuado para adaptarse al clima cambiante, el efecto es una espiral en descenso hacia mayor pobreza y vulnerabilidad. Sin el fondo adicional para la adaptación, Oxfam prevé que las personas en los países pobres no tengan comida, deban sacar a sus hijos de la escuela o malvendan sus animales y otros activos críticos para sus medios de vida, para así poder pagar la deuda que han contraído por culpa de las cosechas perdidas y por otras crisis climáticas.

Los esfuerzos para ayudar a las comunidades a adaptarse al cambio climático han tenido éxito en proyectos de Oxfam Internacional en todo el mundo. En Char Atra en Bangladesh, donde las inundaciones crecientes han provocado que las personas pierdan sus casas y también sus vidas, el 70% de la población tiene ahora acceso a agua limpia durante las inundaciones, ha desaparecido la mortandad a causa de la diarrea y más de 100 hogares han sido reinstalados por encima del nivel del agua. De igual manera la inversión en pequeños agricultores, enseñándoles nuevas técnicas de cultivo, la introducción de semillas resistentes a la sequía y sistemas de irrigación efectivos ha ayudado a asegurar la comida incluso en épocas de sequía y de lluvia escasa. Con 20 millones de personas bajo la amenaza de la subida del nivel del mar, 26 millones de personas desplazadas como resultado directo del cambio climático y muchas que pueden pasar hambre o morir por culpa de las crisis climáticas, nunca ha sido más urgente para las ONG de desarrollo el doble reto de combatir la pobreza y paliar el cambio climático.

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