Dos años después del ciclón de Myanmar: La asistencia humanitaria solo consigue un cuarto de la financiación necesaria

A medida que los supervivientes ven cómo se avecina otra temporada de monzones, Oxfam clama por financiación para no perder lo ya conseguido.

Oxfam ha hecho hoy en Myanmar un llamamiento para recaudar fondos adicionales para los supervivientes del ciclón Nargis de 2008, aduciendo que la próxima temporada de monzones supone una seria amenaza para la recuperación, ya que el refugio sigue siendo una necesidad acuciante y la agricultura está en riesgo.

“En los dos años que ha durado la campaña trianual de recaudación para la recuperación de Myanmar, solo se ha conseguido recaudar un cuarto de lo necesario. Si pierden sus hogares se arriesga todo lo conseguido para reconstruir las vidas de esta gente. El dinero también es necesario para brindar agua potable y mejorar la sanidad y los medios de vida. La comunidad internacional fue generosa mientras que la crisis de Myanmar salía por la televisión, y ahora no debería darnos la espalda”, recalca Grace Ommer, representante del programa de país para Myanmar de Oxfam.

Según el Grupo Básico Tripartito, un mecanismo que involucra al gobierno de Myanmar, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés) y las Naciones Unidas, creado para supervisar las acciones de alivio y recuperación, solo se han recibido unos 180 de los 691 millones de dólares necesarios estimados para el período entre 2009 y 2011 con el objeto de recuperar las vidas de las personas al estado previo al ciclón.

Notas a los editores

Aproximadamente unas 140 mil personas murieron o desaparecieron tras el impacto del ciclón Nargis en el sur de Myanmar el 2 de mayo de 2008. El ciclón, que fue el peor desastre natural en Myanmar y el octavo peor del mundo, afectó a 2,4 millones de personas en el delta del Ayeyarwady y en Rangún, y las pérdidas se cifraron en 4,1 mil millones de dólares.

  • Según el Grupo Básico Tripartito, el dinero de ayuda para refugio y agricultura, dos sectores esenciales de la recuperación, se quedó corto en un 60% de los 158 millones de dólares necesarios para la recuperación del pasado año solamente.
     
  • En la segunda revisión periódica tras el paso del Nargis, se comprobó que, además de faltar materiales y dinero, lo que conlleva una falta de acceso a crédito asequible, las necesidades básicas siguen siendo la reparación, el refugio, la educación y la salubridad del agua. Sobre un 93% de las casas comprobadas no contaban con medios para las reparaciones, ya que estaban grave o completamente destruidas, con un 74% del total destacando la provisión de refugio adecuado como una de las más acuciantes necesidades.
     
  • Una evaluación de Oxfam llevada a cabo este año también confirma que uno de los obstáculos más grandes a los que se enfrentan los supervivientes es la falta de acceso al crédito. Muchas personas tienen poco valor crediticio en sus comunidades, por lo que se las excluye de este ciclo. Por ello, las iniciativas de las agencias humanitarias para brindar un mayor acceso al crédito y las redes han supuesto un alivio significativo de esta carga.
     
  • Las estadísticas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico demuestran que Myanmar recibió alrededor de 11 dólares por persona en 2008, mientras que Camboya, también un país extremadamente pobre, recibió unos 52 dólares per cápita.

Lo que ya hemos hecho: 

Oxfam trabaja a través de organizaciones socias en Dedaye y Pyapon, y brinda apoyo a los esfuerzos de recuperación en ocho localidades afectadas por el ciclón. Hasta ahora hemos asistido a 500 mil personas y hemos invertido unos 14,8 millones de dólares con socios en acciones de alivio y recuperación durante los últimos dos años.

  • Asegurar el acceso a agua potable para 64620 hogares, cavando pozos de tubo de hasta 170 metros para garantizar la pureza del agua, distribuir filtros de cerámica, jarras de agua y recipientes para que las personas puedan recoger, tratar y almacenar el agua de forma segura.
     
  • Reconstruir estanques comunitarios: esto incluye mejoras en el vallado para mantener alejados a los animales, construir puentes de madera, incorporar filtros de arena para eliminar impurezas y mejorar los puntos de recogida de agua. Este es un trabajo todavía activo, ya que los servicios sanitarios básicos del delta todavía no están bien equipados.
     
  • Brindar materiales a 53 mil hogares para reconstruirlos y proteger a las familias de las inclemencias del tiempo. La necesidad de refugio continúa siendo un tema importante, con unos 160 mil hogares necesitados a lo largo del delta.
     
  • Ofrecer apoyo para la reconstrucción de escuelas, centros de cuidado y desarrollo infantil y repartir material escolar, uniformes y libros, beneficiando a alrededor de unos 19 mil estudiantes.
     
  • Trabajar con socios para construir letrinas comunitarias e instalaciones para lavarse las manos. Oxfam también fomenta las prácticas de higiene saludable mediante demostraciones sobre agua potable, limpieza de letrinas, preparación de alimentos seguros, lavado de manos y distribución de jabón.
  • Brindar formación, tractores, semillas, árboles frutales, fertilizante, cerdos, herramientas de agricultura, barcos, redes de pesca y equipos a 11500 hogares, de forma que puedan continuar con la agricultura y la pesca. Junto a sus socios, Oxfam ha brindado formación sobre técnicas de agricultura orgánica y elaboración de compostaje, viveros, técnicas de cría de cerdos y engorde de cangrejos y anguilas, así como de cría de animales en general, y controles de enfermedades.
     
  • Ha distribuido alimentos de emergencia o ayudas económicas y oportunidades de dinero por trabajo para más de 26400 hogares con el objeto de ayudarles a recuperarse y diversificar las pequeñas oportunidades comerciales.
     
  • Ha ofrecido formación para reforzar la capacidad de las organizaciones locales para gestionar finanzas, generar confianza y aumentar la participación, especialmente la de mujeres. Trabajar con comunidades para reforzar su capacidad para prepararse y protegerse frente a futuros desastres.
     
  • Hemos construido un espigón en la aldea de Chaungwa, en la isla de Pyinkhayine. Este espigón es vital para la población de casi 18 mil personas de la isla.

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