La reducción del hambre en el mundo es más fruto de la suerte que de las decisiones políticas

Un nuevo informe de Oxfam demuestra que aún es posible reducir la proporción de personas hambrientas a la mitad hacia el 2015

El mundo puede reducir el hambre a la mitad en los próximos cinco años. Es una de las conclusiones del nuevo informe que Oxfam ha hecho público hoy. El lanzamiento de “Reducir el hambre a la mitad: ¿aún es posible?” coincide con nuevas cifras de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) según las cuales el número de personas hambrientas en el mundo descendió en unos 98 millones el último año, por lo que hoy en día se estima que la cifra total es de 925 millones de personas.

Oxfam celebra que el número de personas hambrientas en el mundo haya descendido por primera vez en 15 años. De hecho en 2009 se alcanzó la cifra más alta de la historia, con 1.020 millones de personas afectadas. Sin embargo lanza una voz de alarma porque el descenso se debe en gran parte a la suerte: estos dos últimos años se han conseguido muy buenas cosechas, lo que ha provocado el descenso del precio de los alimentos a escala global (tendencia modificada en las últimas semanas por la sequía que afecta a Rusia). El descenso en el número de personas hambrientas se debe a la buena fortuna y no a cambios en las políticas ni en las inversiones, que deberían ir en aumento, y que son tan necesarias para atajar las causas estructurales del hambre.

Cumbre de los ODM

“Cualquier disminución del número de personas hambrientas es siempre una buena noticia, pero no debemos olvidar que la crisis alimentaria no ha acabado. Que haya todavía 925 millones de personas que pasan hambre es un escándalo”, ha dicho el Director Ejecutivo de Oxfam, Jeremy Hobbs.

“La reducción del hambre tiene más que ver con la suerte que con el buen criterio político. En cualquier momento puede estallar otra crisis global de los alimentos a no ser que los gobiernos aborden las causas subyacentes del hambre, y eso significa hacer frente a la volatilidad de los precios, subsanar décadas de muy poca inversión en agricultura, y abordar también los efectos del cambio climático”, ha añadido Hobbs.

En menos de una semana los líderes del mundo se reunirán en Nueva York para revisar el progreso de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). El primero de ellos tiene como meta reducir a la mitad el porcentaje de personas hambrientas en el mundo hacia el 2015 (ODM1). Desde que se acordaron los ODM, hace ahora 10 años, la proporción de personas que sufren hambre en el mundo ha disminuido sólo en medio punto porcentual, del 14% en 2000 al 13,5% hoy en día.

Vietnam, un caso de éxito

El nuevo informe de Oxfam, “Reducir el hambre a la mitad: ¿aún es posible?” pone ejemplos de países como Vietnam, que han alcanzado el ODM1 o están en camino de conseguirlo; países que son pruebas de que una rápida y profunda reducción del hambre en el mundo es aún posible. Ellos han desminuido de manera drástica los niveles de hambre gracias a políticas de apoyo a los pequeños productores y a la asistencia social creada para las personas que no pueden producir ni comprar suficiente comida.

Oxfam hace un llamamiento a los líderes mundiales, que se reúnen en Nueva York del 20 al 22 de septiembre, para que apoyen un plan de acción global contra el hambre como parte de un paquete más amplio de rescate de los ODM. El plan de acción debería apoyar el desarrollo de planes nacionales para reducir el hambre; también debería asegurar que estos planes cuentan con fondos suficientes provenientes de un aumento de la ayuda oficial al desarrollo y de las inversiones nacionales; y por el último el plan debería desarrollar las políticas globales que se necesitan para afrontar las amenazas mundiales a la seguridad alimentaria.

“Han pasado 10 años desde que los líderes mundiales se comprometieron a reducir el hambre global a la mitad hacia el 2015, pero no estamos más cerca de alcanzar este objetivo. Sabemos que es posible. Tenemos la receta para hacerlo. El único ingrediente que falta es la voluntad política. Cuando los líderes mundiales se reúnan en Nueva York tienen que apostar por un plan de acción global que una a todos los países en la lucha contra el hambre”, ha afirmado Hobbs.

“La lucha contra el hambre debe ser parte de un paquete más amplio de rescate de los ODM. No podemos pedirle a una madre que escoja entre alimentar a su hijo o enviarlo a la escuela. No podemos permitirnos el fallar ni en uno solo de los ODM”, ha concluido Arpa.

Más información

Informe: Reducir el hambre a la mitad: ¿aún es posible? Un paquete de rescate para retomar el rumbo de los ODM

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio

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