Comercio de armas: el caso de Viktor Bout no es motivo de celebración

El vacío legal de 20 años demuestra la necesidad de un sólido tratado global de comercio de armas. Bout pudo operar libremente debido a la falta de reglas internacionales de cumplimiento obligatorio.

Los traficantes de armas pueden manejarse fácilmente entre la maraña de reglamentaciones nacionales sobre armas, lo que les permite atizar los conflictos al tiempo que evitan ser arrestados y extraditados, porque los países han sido demasiado débiles o se han resistido a aprobar un tratado internacional de comercio de armas, ha afirmado Oxfam.
       
Oxfam ha advertido que el caso de esta semana contra Viktor Bout, el supuesto traficante de armas, ha demostrado la razón por la cual las reglamentaciones internacionales sobre el comercio de armas son una necesidad tan apremiante. Se alega que Bout ha vendido armas y municiones durante unos 20 años en algunas de las peores zonas de conflicto del mundo, como Afganistán, Angola, la República Democrática del Congo, Liberia, Ruanda, Sierra Leona y Sudán.

Bout fue arrestado en Tailandia en 2008 y fue extraditado esta semana para ser juzgado en los Estados Unidos, tras dos años de una batalla legal, por conspirar para suministrar armas en apoyo a grupos terroristas.

Oxfam, que realiza una campaña por un tratado que regule el comercio de armas, ha indicado que las leyes internacionales deben establecer con claridad que ningún país debe permitir el tipo de actividades de comercio de armas del que se acusa a Bout: vender armas que sirven para perpetuar el terrorismo y violar los derechos humanos y las leyes internacionales.

No existen reglamentaciones universales de cumplimiento obligatorio en el comercio de armas. A la fecha, solo unos 60 países han establecido algún tipo de legislación nacional para regular el comercio de armas. Esto quiere decir que aunque las actividades de los traficantes de armas como Bout son ilegales según las leyes de EEUU, por ejemplo, ellos pueden evitar el arresto y la extradición al operar con cautela en las zonas grises que existen entre las distintas legislaciones.

"Independientemente de si se declara culpable a Viktor Bout, nunca antes ha sido mayor la necesidad de reglamentaciones globales sobre el comercio de armas. A pesar de las numerosas acusaciones, durante más de 20 años diversos países no han podido llevarlo a la justicia. Los traficantes de armas son expertos en explotar estos vacíos legales, y sin un tratado de cumplimiento obligatorio que regule el comercio de armas, lo que estamos haciendo es facilitarles a los traficantes la continuidad del negocio" afirmó Scott Stedjan, portavoz de la campaña Armas bajo Control, de Oxfam.

"¿Cómo es posible que aprobemos estrictas leyes nacionales e internacionales que regulan el comercio del banano o los teléfonos móviles, pero que al mismo tiempo permitamos que los traficantes de armas y municiones realicen sus actividades sin supervisión?, se preguntó.

"Necesitamos una serie de reglamentaciones que responsabilicen a cada uno de los que participan en el comercio de armas (desde el exportador hasta el distribuidor, e incluso el usuario final) y los sometan a las mismas normas y exigencias. Tapemos los huecos en el enmarañado sistema internacional de comercio de armas", concluyó Stedjan.

Oxfam ha señalado que un sólido Tratado de Comercio de Armas de alcance internacional pondría fin al vacío legal que permite a los traficantes de armas desarrollar sus actividades.

Más información

Campaña Armas bajo Control

Notas a los editores

De acuerdo con la Encuesta sobre Armas Ligeras, más de 740.000 personas mueren cada año como consecuencia de la violencia relacionada con los conflictos armados y la criminalidad vinculada con las armas pesadas y ligeras.

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