La crisis provocada por los medicamentos de baja calidad es utilizada para elevar los precios

De acuerdo con un informe publicado hoy por la agencia internacional Oxfam, la proliferación de medicamentos peligrosos o de baja calidad en los países más pobres está siendo utilizada por los países ricos como excusa para endurecer las normas sobre la propiedad intelectual, aumentando así los beneficios de las grandes compañías farmacéuticas y dificultando el acceso de las personas más pobres a estos medicamentos que tanto necesitan.

El informe "Con la vista en la diana", presentado en una conferencia de alto nivel organizada por INTERPOL y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual en Paris, señala que la mejor manera de garantizar medicamentos seguros, efectivos y de calidad es lograr una mejor legislación sobre los medicamentos en los países pobres, y no la aplicación de las leyes sobre la propiedad intelectual.

Más de 2.000 millones de personas no tienen acceso regular a medicamentos asequibles y de calidad. La Organización Mundial de la Salud estima que el 30% de los países no cuentan con autoridades reguladoras competentes en esta materia. Aunque no existen datos concluyentes en torno a la prevalencia de medicamentos falsos o de calidad deficiente en los países en desarrollo, los estudios indican que en algunos países, hasta un 40% de ciertos medicamentos, como los destinados a tratar la malaria, son de baja calidad.

Los países ricos han expresado su preocupación ante la amenaza que esto supone para la salud pública pero proponen acciones que poco harán para solucionar este problema. En concreto, acciones como la promulgación en los países pobres de leyes de protección intelectual más amplias con el objetivo de reducir la comercialización de productos falsificados que violen el derecho de marca. Sin embargo, estas medidas contra la falsificación de medicamentos tienen un alcance limitado y no proporcionan una solución ante la amenaza que suponen los medicamentos falsos o de baja calidad que ponen en peligro la salud pública pero sin infringen necesariamente la ley sobre la propiedad intelectual. Peor aún, las nuevas medidas para prevenir las falsificaciones frenarán la producción y comercialización de medicamentos genéricos de bajo coste.

Oxfam llama a los países ricos a abandonar sus esfuerzos por ampliar la protección de la propiedad intelectual y, en cambio, proporcionen fondos para apoyar medidas reguladoras en los países pobres.

Rohit Malpani, consejero político de Oxfam, afirma: “Los países pobres se enfrentan a una crisis provocada por los medicamentos falsos y de baja calidad que pueden resultar dañinos e incluso provocar la muerte de quien los toma”.

“Y, sin embargo, en vez de ayudar a los países pobres a enfrentarse a este problema y garantizar el acceso a medicamentos seguros, efectivos y de calidad para todos, los países ricos están anteponiendo sus intereses comerciales a la salud pública en esos países.”

“La Unión Europea y los Estados Unidos continúan centrándose exclusivamente en eliminar los medicamentos falsificados que suponen, tan sólo, una pequeña parte de este problema de salud pública, y que sin embargo son una gran preocupación para las empresas multinacionales. Han utilizado esta crisis sobre la calidad de los medicamentos en los países en desarrollo como una excusa para promover nuevas normas sobre la propiedad intelectual que incrementarán los beneficios de los gigantes farmacéuticos a costa de medicamentos asequibles para los pobres”.

La Unión Europea es especialmente culpable de promover normas más estrictas sobre la propiedad intelectual que limitarán el acceso a los medicamentos. En muchos casos, estos esfuerzos han recibido el apoyo tácito o explícito de la industria farmacéutica.

El informe subraya algunas de estas iniciativas dañinas, como el Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación, la presión ejercida por parte de la industria sobre países como Kenia o Tailandia para cambiar las normas sobre la propiedad intelectual, o las continuas negociaciones para acordar nuevas medidas para evitar falsificaciones en el marco de la iniciativa IMPACT de la OMS.

Malpani señala: “En un momento en el que los países pobres luchan por asegurar que su población pueda tener acceso a medicamentos asequibles y de calidad, es indignante que los países ricos y las empresas farmacéuticas traten de imponer “soluciones” que causarán más daño que bien a los enfermos y, en general, a la salud pública. Es esencial que los países pobres ignoren la presión ejercida por los países ricos y se centren en buscar soluciones que aseguren el acceso a medicamentos de calidad y asequibles. A la vez que luchan contra la introducción de nuevas normas sobre la propiedad intelectual, los países pobres deben encontrar una forma de invertir y atraer inversiones para crear autoridades reguladoras efectivas en materia de medicamentos.”

Más información

El informe: Con la vista en la diana: La regulación de los medicamentos – y no la aplicación de la PI – puede ofrecer medicamentos de calidad

Campaña de Oxfam: Salud y Educación para todo el mundo

Notas a los editores

Las medicinas de baja calidad son aquellas que no cumplen con los estándares de calidad o las especificaciones científicas del producto según lo establecido por las normas y directrices de la Organización Mundial de la Salud. Pueden contener un ingrediente o una concentración errónea o pueden haberse deteriorado durante su distribución, a lo largo de la cadena de suministro, y resultar, por consiguiente, ineficaces o peligrosos.

Los medicamentos falsos son aquellos medicamentos cuya identidad, origen o historial ha sido falseada. Estos productos pueden ser falsificados o falsos en relación a su composición o ingredientes, o pueden haber sido etiquetados de forma inexacta, de manera que la información proporcionada sobre el producto es imprecisa.

Los medicamentos “falsificados” son aquellos productos que vulneran el derecho de marca. Sólo una pequeña parte de los medicamentos falsos o de baja calidad disponibles en los mercados de los países en desarrollo están relacionados directamente con el incumplimiento de la ley de propiedad intelectual (falsificación). Por tanto, las nuevas medidas contra las falsificaciones harán poco para hacer frente a la amenaza que los medicamentos falsos o de baja calidad suponen para la salud pública.

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