La investigación sobre el acaparamiento de tierras en Uganda debe ser independiente y transparente

Oxfam expresa su preocupación ante el rechazo sistemático de la empresa por las denuncias de abusos

Oxfam acoge con satisfacción el llamamiento del Banco Mundial (1) a la empresa británica New Forests Company (NFC) a abrir una investigación en torno a las denuncias de malas prácticas de la empresa en sus proyectos forestales en Uganda.

El llamamiento se ha producido a raíz del informe de Oxfam y la Uganda Land Alliance, publicado el pasado 22 de septiembre. El informe denuncia el desalojo de más de 20.000 personas sin que estas hubieran dado su consentimiento ni recibido compensación alguna con el objetivo de dejar espacio a las plantaciones de NFC y obviando, así, las directrices internacionales. Muchas de estas personas se encuentran ahora en situación de desamparo. Algunas personas han denunciado que los desalojos fueron violentos.

A pesar de que NFC ha anunciado que llevará a cabo una investigación, Oxfam muestra su preocupación en torno a la naturaleza de esta dado que la empresa continúa rechazando de forma sistemática las alegaciones de estas personas. Recientemente, la empresa describió tales denuncias como “ficticias” y como “irresponsable propaganda unilateral“.

“Las afirmaciones de la empresa son imprudentes y muy poco profesionales”, afirma Katia Maia, coordinadora de la campaña CRECE de Oxfam.“NFC continua refiriéndose a los desalojos como ‘abandonos voluntarios y pacíficos’. Por esto nos mostramos escépticos ante la naturaleza de la investigación que pretenden llevar a cabo”, señala.

Oxfam insta a NFC a garantizar que su investigación sea realmente independiente y transparente y tenga en cuenta las experiencias de las comunidades afectadas.

“Oxfam defiende de manera rigurosa su informe. Entrevistamos a cientos de personas de las comunidades afectadas y hablamos con autoridades gubernamentales. En el informe mostramos la postura de NFC de forma precisa. NFC no puede rechazar nuestro trabajo de investigación simplemente porque no está de acuerdo con él”, afirma Maia.

“Muchas de las personas desalojadas no pueden alimentar a sus familias o enviar a sus hijos a la escuela. Se encuentran en una situación de total desamparo. El Banco Mundial y NFC deben garantizar que la investigación sea creíble y significativa.”

Oxfam afirma que:

  • Ninguna persona recibió compensaciones por la pérdida de sus tierras, cultivos o pertenencias. Oxfam señala que NFC opera de acuerdo con directrices internacionales diseñadas para proteger el derecho de las personas a una compensación adecuada. NFC no puede eludir sus responsabilidades y señalar al gobierno como único culpable.
  • Muchas personas desalojadas describen actos de violencia, la quema de casas y la destrucción de cultivos durante los desalojos. Recientemente, el New York Times publicó un artículo en la que citaba a una mujer cuyo hijo murió en un incendio producido durante uno de los desalojos.
  • A día de hoy existen dos procesos judiciales en curso en los que se denuncian acciones violentas durante los desalojos y que señalan el derecho a la tierra de las personas afectadas. Las denuncias también exigen compensaciones por los daños causados.

NFC esgrime que la Corporación Financiera Internacional, brazo crediticio para el sector privado del Banco Mundial, y el Consejo de Administración Forestal (FSC, en sus siglas en inglés), entidad que otorga la calificación oro en certificación forestal, aprobaron sus proyectos calificándolos como “limpios”. Sin embargo, Oxfam cree que ninguna organización ha proporcionado pruebas suficientes que corroboren las afirmaciones de NFC de que los desalojos fueron “legales, voluntarios y pacíficos” (2).

Oxfam se puso en contacto con NFC varios meses antes de la publicación del informe. En los meses de marzo, abril y julio, Oxfam intentó en varias ocasiones que la empresa se manifestase en torno a estas cuestiones pero esta rehusó a responder. Desde agosto, Oxfam ha estado en contacto de forma exhaustiva con la dirección de la empresa.

Más información

New Forests Company y sus plantaciones en Uganda: Estudio de caso de Oxfam

Más sobre el acaparamiento de tierras

Notas a los editores

1) El Banco Mundial tiene intereses financieros en NFC a través de un inversor privado. El Banco Mundial insiste en que las entidades a las que financia deben operar de forma responsable y cumplir ciertos estándares sociales.

2) Oxfam señala que el informe del IFC no era una auditoria como tal sino una evaluación de campo que se llevo a cabo una vez los desalojos se habían producido. El técnico de IFC que llevó a cabo la evaluación no habló con las comunidades afectadas y sólo evaluó uno de los dos distritos afectados. De forma similar, la auditoria de certificación del FSC sólo reviso una plantación, Mubende y no Kiboga. A pesar de las demandas legales y las noticias en los medios de comunicación que describían los hechos como violentos, el FSC afirma que los litigios en torno a la tenencia de la tierra habían sido “resueltos” y que no había constancia de “incidentes violentos”.

Contacto para medios

Para más información contactar:

Matt Grainger: +44 (0)1865 339128 / +44 (0)7730 680837 / matt.grainger@oxfaminternational.org, or

Lucy Brinicombe +44 (0)01865 472192 / +44 (0)7786 110054 / lbrinicombe@oxfam.org.uk