El Comité Mundial por la Seguridad Alimentaria mostró avances a pesar de la escasa visión a futuro de varios gobiernos

El comité Mundial de las Naciones Unidas por la Seguridad Alimentaria (CFS), después de una semana en Roma concluyó ayer su reunión anual. Durante esta, demostró que está a la altura de su función como el organismo central del gobierno mundial por la seguridad alimentaria, agricultura y nutrición. Sin embargo, algunos gobiernos, principalmente países exportadores de alimentos miembros del G20, mostraron que aún no están preparados para abordar las causas estructurales de un sistema alimenticio disfuncional.

La importancia creciente del CFS se comprueba por medio de una mayor participación de los miembros y avances en llegar a normas robustas sobre la tenencia de la tierra. Las organizaciones de la sociedad civil marcaron la diferencia en el CFS recordándoles a los gobiernos sus responsabilidades. El Grupo de Expertos de Alto Nivel (HLPE por sus siglas en inglés), organismo científico independiente del CFS, demostró que es clave al presentar propuestas específicas basadas en la evidencia. Hay un acuerdo amplio sobre lo que se necesita para asegurar que todos tengan suficientes alimentos hoy y en el futuro.

“A pesar de los debates intensos y constructivos, algunos gobiernos mantuvieron un enfoque distante, pretendiendo no escuchar, ni ver, ni decir nada. De una manera obstinada se rehusaron a tomar en cuenta las recomendaciones de los expertos y de la sociedad civil para ir más allá de sus intereses a corto plazo. Algunos gobiernos poderosos se acercaron a las pláticas, no con el objetivo de resolver el problema del hambre de casi mil millones de personas, sino más como si se tratara de un juego con resultado suma cero”, dijo Luca Chinotti, Asesor de Políticas de Oxfam.

Después de su reforma, el CFS por primera vez enfocó su papel en mejorar la coherencia y coordinación de las políticas, abordando cuatro temas cruciales: volatilidad de precios de los alimentos, acaparamiento de tierras, género e inversión en pequeños agricultores.

El CFS tiene pendiente finalizar las Normas sobre tenencia de la tierra, primer instrumento internacional que puede ayudar a frenar su acaparamiento lo antes posible. “El CFS debe acordar urgentemente una fecha en las próximas semanas para finalizar las normas sobre tierras. Las personas afectadas por el acaparamiento de tierras no pueden esperar”, dijo Chinotti.

Los países de Afganistán hasta Zimbabwe reconocieron que promover el apoyo a las mujeres y a la igualdad de sus derechos sobre las tierras son cuestiones cruciales para lograr la seguridad alimentaria mundial. “Nosotras tenemos la esperanza de que los gobiernos adopten medidas para promover el derecho a la alimentación de las mujeres y promover medidas equitativas para las pequeñas productoras agrícolas”, dice Lauren Ravon, Asesora de Políticas de Género de Oxfam. Invertir en las pequeñas productoras agrícolas podría elevar la producción de alimentos en los países en desarrollo en un 2.5 a 4 por ciento, ayudando a alimentar a otras 150 millones de personas.

Todos los gobiernos reconocieron que los pequeños agricultores son cruciales en la lucha contra el hambre, y que necesitan apoyo y poder para expresar su opinión en todas las decisiones acerca de alimentos y agricultura. “Aún no sabemos cómo esto se hará realidad. A través de los años, hemos escuchado muchas promesas incumplidas. Ahora es tiempo de proporcionar un plan claro para apoyar a las personas más vulnerables en el mundo”, dijo Ziaul Hoque Mukta, Asesor de Políticas de Oxfam.

También, todos los gobiernos reconocieron la importancia de frenar la especulación excesiva de los precios de los alimentos con el fin de reducir su volatilidad, pero fallaron en el recorte hacia los biocombustibles, subsidios y tarifas. “El CFS aseguró que la volatilidad de los precios de los alimentos estuvo en la agenda. Sin embargo, la renuencia de los países del G20 para abordar los el tema de los biocombustibles debilita este esfuerzo. Algunos gobiernos anteponen sus intereses del corto plazo ante el derecho de alimentos para todos. Es frustrante ver que los gobiernos saben que algo debe hacerse con respecto a los biocombustibles y las reservas, pero en vez de afrontarlo prefieren atrasar sus tácticas”, dijo Thierry Kesteloot, Asesor de Políticas de Oxfam.

Más información

CRECE - la campaña de Oxfam para un mundo sin hambre

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