Oxfam advierte de que la desigualdad aumenta en los países del G20

De acuerdo con las cifras recogidas en un informe de Oxfam, desde 1990 la desigualdad ha aumentado en 14 de los 18 países del G20 debido a que el crecimiento económico no siempre ha revertido en los más pobres. Oxfam publica hoy el informe, coincidiendo con la reunión de los ministros de economía del G20 en México.

Demasiados gobiernos y responsables políticos han puesto el crecimiento económico por delante de los intereses de las personas más pobres, permitiendo que la diferencia de ingresos entre personas ricas  y pobres sea aún mayor, y consentir que éstas carguen con costes del crecimiento económico tales como la degradación medioambiental.

La ira provocada por la creciente desigualdad ha sido uno de los principales factores que motivó la oleada de protestas que sacudió al mundo el pasado año. Más de 80 países han sido testigos de airadas protestas ante esta injusta realidad en la que tan sólo un 1% de la población, las personas más ricas, se benefician de forma desproporcionada del crecimiento económico. La grave desigualdad en los ingresos fue identificada la semana pasada por un panel de expertos convocados por el Foro Económico Mundial (WEF, en sus siglas en inglés) como una de las principales amenazas contra el mundo..

El informe ¿Olvidados por el G20? presenta un nuevo análisis sobre la desigualdad en los países del G20 que muestra cómo la desigualdad ha aumentado rápidamente entre 1990 y 2010 en Rusia, China, Japón y Sudáfrica. Además, el informe prevé que durante la próxima década más un millón de personas se verán sumidas en la pobreza en Sudáfrica a menos que se tomen medidas para frenar el rápido incremento de la desigualdad. Según este informe, la desigualdad también aumentó en países ricos como Canadá, Reino Unido o Alemania.

Corea del Sur y las economías emergentes

Corea del Sur es el único país rico que ha reducido con éxito la desigualdad durante las últimas dos décadas. Entre las economías emergentes, sólo lo han logrado Brasil, Argentina y México, donde, sin embargo, los niveles de desigualdad son todavía muy altos y aún hay mucho por hacer.

Oxfam presentará el informe ante el presidente mexicano durante el Foro Económico Mundial que se celebrará la próxima semana en Davos. México preside este año el G20.

Caroline Pearce, coautora del informe, afirma: “Este análisis refuta de una vez por todas la idea de que los gobiernos deben simplemente esperar a que el crecimiento económico revierta en las personas más pobres”.

“Los hechos muestran que las personas pobres no se beneficiaron de forma justa durante los años de bonanza económica y luego han sido quienes han sufrido con mayor virulencia los efectos de la posterior crisis económica”.

“Si el G20 quiere hacer frente a la pobreza debe hacer algo más que simplemente promover el crecimiento. Debe adoptar políticas que incrementen los ingresos de los pobres y los protejan ante la degradación medioambiental.”

“Al contrario de lo que la gente cree, el crecimiento económico no beneficia a todos y a todas por igual sino que, sin embargo, puede deteriorar aún más la situación de algunas personas”.

La mitad de las personas pobres del mundo viven en países del G20, lo que convierte a estos países en un campo de batalla clave en la lucha contra la pobreza mundial. Y el G20 está comprometido formalmente con la promoción de un crecimiento inclusivo y sostenible.

Reducir la desigualdad

El informe concluye que reducir la desigualdad no es sólo lo correcto desde el punto de vista moral sino también desde el económico. Mientras, en el pasado, el incremento de la desigualdad ha sido considerado una consecuencia inevitable del progreso económico, el informe señala que existen pruebas que demuestran que la desigualdad no hace sino frenar el crecimiento, tal y como sostienen algunos organismos, como el Fondo Monetario Internacional.

En Brasil, entre 1999 y 2009, gracias al crecimiento económico y a la reducción en la desigualdad de ingresos la brecha entre pobres y ricos se redujo (de 1 de cada 9 a 1 de cada 25). Así, 12 millones de personas salieron de la pobreza absoluta (es decir, personas que viven con menos de 1,25 dólares al día). Reducir la desigualdad a un ritmo similar durante la próxima década lograría reducir la pobreza un 80% más.

Pearce señala: “La suerte tan diferente que corren las personas en Brasil y Sudáfrica, dos países con tasas de crecimiento similares, muestra el importante papel que juegan los gobiernos a la hora de reducir la pobreza y la desigualdad”.

El informe identifica cinco políticas clave que los gobiernos pueden adoptar para reducir la desigualdad, siempre adaptadas al contexto nacional: transferencias redistributivas, acceso universal a la sanidad y a la educación, fiscalidad progresiva, fomento de la igualdad de derechos y de las oportunidades para las mujeres, y reforma agraria.

Leer más:

Descargar el informe: ¿Olvidados por el G20? Cómo la desigualdad y la degradación medioambiental amenazan con excluir a las personas pobres de los beneficios del crecimiento económico

Notas a los editores

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