El G8 fracasa en Camp David a la hora de renovar su compromiso con la seguridad alimentaria mundial

Conforme la cumbre del G8 en Camp David llega a su fin, la organización internacional Oxfam critica la incapacidad de los líderes del G8 de renovar sus compromisos financieros y políticos cuantificables a fin de contribuir a lograr la seguridad alimentaria mundial.

Los líderes mundiales no se han mostrado dispuestos a mantener sus compromisos actuales de invertir en la agricultura de los países en desarrollo a pesar, incluso, de haber acordado contribuir a que 50 millones de personas salgan de la pobreza a través de la agricultura para el 2015.

"Es como si les dijeran ‘no eres tú, soy yo’. Así, el G8 se desvincula del acuerdo alcanzado en Italia hace apenas tres años", afirma Gregory Adams de Oxfam. "Romper una promesa no es fácil, y, sin embargo, la falta de voluntad del G8 para mantener sus compromisos llega justo en el momento en que los retos a los que se enfrentan las personas pobres son cada vez más complicados".

Mientras los miembros del sector privado han ocupado un lugar destacado en las negociaciones del G8, las preocupaciones de los productores y productoras a pequeña escala, claves para lograr la seguridad alimentaria, no se han tenido en cuenta. Un número significativo de organizaciones de la sociedad civil africana ha mostrado su preocupación ante la dirección que está tomando el G8 en relación a la seguridad alimentaria y han solicitado al G8 que respete los planes acordados en L’Aquila.

"En 2009, el G8 se comprometió a estar al lado de los países en desarrollo, para bien o para mal", señala Lamine Ndiaye. "Los países pobres han presentado sus planes desarrollados a nivel de país, sostenibles y coordinados, para reforzar la seguridad alimentaria y desarrollar la agricultura, pero hoy el G8 los ha ignorado."

En un momento destacado de la Cumbre, un grupo de países se ha comprometido a destinar unos muy necesarios 1.200 millones de dólares al Programa Global para la Agricultura y la Seguridad Alimentaria (GAFSP, por sus siglas en inglés), un fondo financiado por varios donantes que invierte de forma directa en los planes desarrollados por los países. Oxfam urgió al resto del G8 a seguir estos mismo pasos y canalizar la ayuda a través del sector público.

"Hasta ahora el GAFSP no ha tenido una verdadera función y sin duda la inyección de fondos anunciada será muy beneficiosa", afirma Adams.

Ahora, conforme la cumbre de Camp David llega a su fin, debemos centrarnos en la próxima cumbre del G20, que tendrá lugar en Los Cabos (México), para tratar de arreglar un sistema alimentario roto. También nos debemos centrar en el Reino Unido, donde se celebrará la próxima reunión del G8.

"Junto a EE.UU., debemos reconocer la labor del Reino Unido, que ha mantenido sus compromisos globales de ayuda así como los adquiridos en L'Aquila para hacer frente al hambre en el mundo. Al asumir la próxima presidencia del G8, es el turno del Reino Unido de incrementar el nivel de ambición y de conseguir trabajar junto a los países en desarrollo para hacer frente a la injusticia de que una de cada siete personas se vaya a la cama con hambre".

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