Tras la crisis alimentaria de 2012 en el Sahel, Oxfam exige un cambio radical en la forma de hacer frente al hambre

La organización internacional Oxfam afirma en su nuevo informe publicado hoy que la comunidad internacional debe cambiar de manera drástica la forma en la que se enfrenta a las crisis alimentarias en la región del Sahel y ayudar a las comunidades a estar mejor preparadas ante este tipo de crisis recurrentes.

El informe revela que, a pesar de que la respuesta de emergencia a la crisis alimentaria que afectó a la región del Sahel en 2012 fue mucho mayor y mejor que en ocasiones anteriores, millones de personas se quedaron sin recibir ayuda de vital importancia y, a día de hoy, continúan siendo extremadamente vulnerables.

A pesar de que sólo a través del Programa Mundial de Alimentos cinco millones de personas recibieron comida y más niños y niñas que nunca recibieron tratamiento contra la malnutrición, 5,6 millones de personas no recibieron las semillas o herramientas necesarias para plantar cultivos y preparar la próxima cosecha.

Oxfam señala que la comunidad internacional y las autoridades nacionales deben comprender mejor quién resulta más vulnerable ante las crisis alimentarias y por qué, además de acabar con la disociación inherente entre la ayuda de emergencia a corto plazo y el desarrollo a largo plazo –a las organizaciones humanitarias–, e invertir más en gobiernos y organizaciones nacionales y locales, quienes se encuentran en una mejor posición para responder a las crisis.

El informe ¿Lección aprendida?, que evalúa la calidad de la respuesta humanitaria de 2012, se publica en un momento en el que diez millones de personas en toda la región continúan bajo la amenaza del hambre y cinco millones de niños y niñas sufren malnutrición. Las inundaciones que han azotado Nigeria (país exportador de alimentos) suponen una mayor presión sobre las escasas reservas de alimentos. Asimismo, la semana pasada, expertos declararon que la inseguridad alimentaria en el norte de Mali ha alcanzado nivel de crisis.

"Podemos afirmar que la respuesta a la crisis alimentaria fue mayor y mejor de lo que habíamos visto anteriormente, pero es erróneo pensar que fue suficiente. La autocomplacencia supone un enorme riesgo. Lo primero que debemos hacer es reconocer que la crisis aún no ha acabado. Los precios de los alimentos continúan siendo elevados y los conflictos siguen afectando negativamente a los mercados de la región, por lo que millones de familias pobres aún deben luchar para poder comprar alimentos suficientes. Debemos cambiar de forma radical la forma en la que respondemos a las crisis para salvar vidas y empoderar a las personas para que puedan afrontar el ciclo del hambre", ha declarado David Macdonald, director de Oxfam en la región.

La crisis alimentaria de 2012 puso en riesgo de padecer hambre a 18 millones de personas en nueve países distintos, haciendo peligrar sus vidas y sus medios de vida. Además, más de un millón de niños y niñas quedaron expuestos a sufrir una severa malnutrición.

Oxfam considera que se salvaron muchas vidas gracias al buen funcionamiento de los sistemas de alerta temprana, a que los gobiernos del Sahel reconocieron la crisis y pidieron ayuda mucho antes, a que algunos donantes –especialmente el Departamento de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea– proporcionaron fondos de forma generosa y rápida, y a la ágil respuesta de las organizaciones humanitarias.

Sin embargo, debido a ciertas deficiencias significativas, millones de personas no recibieron la ayuda necesaria. El desacuerdo inicial en torno a la severidad de la crisis provocó un grave retraso en la respuesta y cuando la crisis alcanzó su punto álgido aún faltaba el 50% de los fondos solicitados. A pesar de una mejor colaboración con los gobiernos de la región, aún existen importantes lagunas en su capacidad para liderar la respuesta a crisis como ésta.

El informe señala que 2013 presenta una oportunidad única para introducir un nuevo y mejor modelo para hacer frente al hambre, fortaleciendo la resiliencia de comunidades de toda la región para que puedan hacer frente a crisis externas como las sequías e, incluso, prosperar. Además de extraer lecciones aprendidas de la crisis de 2012, el informe también hace un llamamiento a hacer una mayor inversión en la agricultura a pequeña escala, en reservas de alimentos y en programas de protección social, así como a incrementar los esfuerzos para prevenir y tratar la malnutrición.

Oxfam agradece la colaboración de Acción contra el Hambre y Save the Children en la elaboración de este informe.

Más información

Descárgate el informe: ¿Lección aprendida? Aprender de la crisis alimentaria de 2012 en el Sahel para mejorar la resiliencia de cara al futuro (resumen)

Crisis alimentaria en el Sahel

Notas a los editores

Contacto para medios

Para más información, ponerse en contacto con:

Valérie Batselaere
Tel. oficina: +221- 33 859 3722
Tel. móvil: +221- 776 394 178
vbatselaere.oxfam@gmail.com