El aumento de la deuda y el descenso de la ayuda obligan a los países pobres a reducir el gasto en sanidad y agricultura

De acuerdo con estudio publicado hoy, los países pobres están reduciendo su inversión en agricultura, sanidad y en servicios de ayuda a las mujeres como consecuencia del incremento de la deuda y del impacto de la crisis económica.

A pesar de los esfuerzos realizados para superar la crisis a través de la captación de ingresos propios, menos de uno de cada cinco países destina a la agricultura el nivel de financiación recomendado, y sólo dos de cada cinco destinan al gasto en sanidad la cantidad recomendada por la Organización Mundial de la Salud.

Algunos países sí han conseguido incrementar el gasto en ésta y otras áreas que benefician a las personas que viven en la pobreza, como la educación, pero a costa de un importante aumento de su deuda. El miedo al incremento de esta deuda, combinado con los recientes recortes en ayuda humanitaria, se ha visto reflejado en una disminución del gasto.

Empeorando una situación ya grave

Así, los recortes en la agricultura amenazan con empeorar una situación ya de por sí grave: una de cada ocho personas en el mundo se acostará esta noche con hambre. Por su parte, los recortes en sanidad minaran los progresos conseguidos recientemente en la lucha contra la malaria, el VIH y el sida, así como en la reducción de la tasa de mortalidad de los menores de cinco años.

Putting Progress at Risk (Poniendo en riesgo el progreso, en su traducción al español) está basado en datos recabados en el marco del proyecto Government Spending Watch, una iniciativa conjunta de Oxfam y Development Finance International para monitorizar el gasto público en 52 países de ingresos bajos. Los resultados muestran que, debido a la crisis, los países pobres perdieron 140.000 millones de dólares en ingresos, una situación agravada por los recortes en la ayuda. Como consecuencia, entre 2008 y 2013, un 40% del gasto extra ha sido financiado gracias a préstamos, gran parte de ellos con un elevado coste como, por ejemplo, a partir de iniciativas de financiación privada de infraestructuras o a títulos comerciales nacionales o externos.

Matthew Martin, director de DFI, señala: "Los países en desarrollo han hecho grandes esfuerzos para superar la crisis económica y alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio pero la comunidad internacional no ha cumplido sus promesas. Sin un mayor flujo de ayuda, los países se ven obligados a elegir entre aumentar drásticamente su deuda o sacrificar el gasto en alimentos, hospitales y escuelas".

Stephen Hale, de Oxfam, afirma: "La idea de que los países en desarrollo han salido indemnes de la crisis económica es totalmente idealista. El incremento del nivel de deuda está obligando a los países pobres a reducir el gasto destinado a ayudar a las personas más pobres justo cuando éstas necesitan una mayor protección ante el cambio climático o el aumento de los precios de los alimentos. También es necesario mejorar la calidad de las inversiones como, por ejemplo, en agricultura, donde debe centrarse en prestar apoyo a las familias agricultoras a pequeña escala para así mejorar la seguridad alimentaria y los medios de vida de quienes más lo necesitan".

"El funesto nivel de inversión en la agricultura es una de las principales causas por las que una de cada ocho personas en el mundo padecen hambre. Estos resultados son una preocupante evidencia de que las cosas pueden empeorar antes de empezar a mejorar".

Lejos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio

La base de datos analiza tendencias de gasto de los países pobres en áreas en las que se deben de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio: agricultura, educación, medio ambiente, género, sanidad, protección social y saneamiento. El gasto se mide en función de los objetivos internacionales acordados.

Menos de un 25% de los países gastan lo necesario para alcanzar el objetivo de educación para todas las personas o en materia de agua y saneamiento.

El gasto en protección social para luchar contra la desigualdad, en la lucha contra el cambio climático y en políticas de género es, también, preocupantemente bajo. Prácticamente ningún donante está financiando el gasto de los países pobres en protección social o lucha contra el cambio climático.

Un Grupo de Alto Nivel de Naciones Unidas –copresidido por el presidente de Indonesia, Susilo Bambang Yudhoyono, por la presidenta de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf, y por el primer ministro británico, David Cameron– ha identificado éstas como áreas clave para el progreso del desarrollo a nivel internacional una vez los ODM caduquen en 2015.

Más información

Lee el informe (solo disponible en inglés): Putting progress at risk? MDG, spending in developing countries

Visita el sitio web oficial Government Spending Watch

Notas a los editores

Notas a los editores:

Puede consultar la base de datos del Government Spending Watch en www.governmentspendingwatch.org  El informe ha identificado importantes lagunas de información con respecto al gasto de los países en desarrollo en distintas áreas, principalmente en relación a información en detalle, que, sin embargo, no afectan a las principales conclusiones extraídas.

Objetivos

El gasto en agricultura de los países se mide en base al compromiso adquirido por los gobiernos africanos de destinar al menos un 10% de sus presupuestos nacionales a la agricultura para el año 2008 (compromiso de Maputo), con el apoyo del Banco Mundial. Un 19% de los países ha alcanzado este objetivo.

El gasto en educación se mide en función del objetivo de destinar el 20% de los presupuestos nacionales a este sector (compromiso acordado como parte de la iniciativa Educación para Todos). Un 24% de los países ha alcanzado este objetivo.

El gasto en sanidad se mide tanto en base al objetivo de Abuja como al objetivo de la Organización Mundial de la Salud de 30-40 dólares per cápita (la cantidad que estima necesaria para poder realizar intervenciones esenciales y evitar deudas eludibles). Un 37% de los países ha alcanzado este objetivo. Sin embargo, sólo un 3% de los países ha alcanzado el objetivo de Abuja de destinar el 15% del gasto a sanidad.

La Organización Mundial del Trabajo estima que los gobiernos necesitan destinar al menos un 2,9% de su PIB a protección social para proporcionar redes de seguridad básicas. Ningún país está cerca de alcanzar tal objetivo.

Los ministros de la Unión Africana han fijado un objetivo de gasto del 0,5% del PIB en agua, saneamiento y promoción de la higiene (WASH) mientras que el PNUD estima que es necesario destinar un 1% para reducir a la mitad el número de personas que carecen de acceso a agua salubre y saneamiento. El 23% de los países destinan al menos un 1,5% de su PIB a WASH.

No existen objetivos fijados en materia de género o medio ambiente.

Contacto para medios

Para más información u obtener una copia del informe, contactar con:

Jon Slater +44 1865 472249/ +44 7876 476403/ jslater@oxfam.org.uk