Una fiscalidad internacional más justa duplicaría los ingresos provenientes de las empresas en los países más pobres

El actual plan de acción de la OCDE resulta insuficiente puesto que excluye a los países más pobres.

De acuerdo con el nuevo informe de Oxfam, publicado hoy, el plan del G20 para acabar con la evasión y elusión fiscal de las empresas –e ideado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)– debe ser modificado radicalmente para que los países en desarrollo puedan beneficiarse de la parte que les corresponde de los impuestos derivados de la actividad de las empresas extranjeras que operan en ellos.

El informe, Negocios entre amigos, evidencia que la actual legislación fiscal internacional permite a las empresas multinacionales hacer "desaparecer" sus beneficios –también en países extranjeros– y así pagar impuestos muy bajos o incluso eludirlos. Oxfam advierte en su informe de que muchas de las economías más pobres del mundo, que son las más perjudicadas, están siendo excluidas de las negociaciones de la OCDE para frenar este escándalo.

De acuerdo con las cifras recogidas en el informe de próxima publicación elaborado por el experto en materia fiscal Alex Cobham y el economista Petr Janský, si las empresas multinacionales pagaran impuestos en los países en los que realmente realizan sus actividades económicas, los ingresos procedentes del impuesto de sociedades en algunos países en desarrollo podrían incrementarse en más de un 100%*.

La directora ejecutiva de Oxfam Internacional, Winnie Byanyima, que participará en el foro de la OCDE en París del próximo lunes, 5 de mayo, ha señalado: "Las multinacionales manipulan la legislación y se aprovechan de los países pobres, perpetuando el circulo vicioso de la desigualdad. Al excluir a los países en desarrollo de las negociaciones, se corre el riesgo de que la revisión de la legislación fiscal se haga únicamente en favor de los intereses de los más ricos y poderosos”.

Las cifras de Cobham y Janský, que analizan la desalineación de la actividad de las empresas multinacionales estadounidenses y sus beneficios, así como su impacto potencial en el desarrollo, evidencian que si se aplicara una legislación fiscal más progresiva a las empresas, Filipinas experimentaría un aumento de la base imponible del impuesto de sociedades del 75%. En Ecuador el aumento sería del 99%; en Sudáfrica del 106%; y en India superior al 180%. En esta línea, Honduras experimentaría un incremento de la base imponible del impuesto de sociedades del 400%.

Resulta imposible calcular el aumento potencial de los ingresos fiscales en los países más pobres, lo que pone de manifiesto los precarios sistemas de recopilación de datos y los elevados niveles de secretismo fiscal. Sin embargo, las previsiones apuntan a que el incremento sería, también, significativo.

Los Gobiernos se enfrentan en una competición por atraer inversiones extranjeras. Como consecuencia, muchos países se ven forzados a ofrecer a las empresas acuerdos muy favorables que incluyen, por ejemplo, exenciones fiscales o tipos impositivos muy bajos. Esto puede suponer un importante déficit fiscal para los países, que necesitan este dinero para mejorar servicios sociales básicos como la sanidad o la educación. Se estima que el déficit fiscal (la deuda tributaria de las empresas que no se ha satisfecho) de los países en desarrollo asciende a 104.000 millones de dólares anuales.

Oxfam considera que las negociaciones para reformar la legislación fiscal internacional deben incluir a todos los países, especialmente a los más pobres. Todos los Gobiernos deberían debatir formalmente la creación de una Autoridad Fiscal Mundial para garantizar unos sistemas fiscales justos y equitativos, coherentes con el interés general de cada país.

Byanyima señala: "De realizarse correctamente, el plan de acción de la OCDE supone una oportunidad única para llevar a cabo una revisión de la legislación internacional sobre el impuesto de sociedades en beneficio de todas las economías. Este tipo de oportunidades son demasiado importantes y escasas como para desaprovecharla".

Notas a los editores

* Las cifras utilizadas por Oxfam hacen referencia a los hallazgos preliminares recogidos en el informe de próxima publicación: Cobham, A. & P. Janský, 2014, Misalignment between US multinational activity and profits, and the potential development impact of formulary apportionment. Alex Cobham es investigador del Center for Global Development y Petr Janský es profesor de Economía en la Charles University de Praga.

Los resultados muestran las implicaciones de la distribución de la base imponible del impuesto de sociedades de las multinacionales con sede en EE. UU., si los beneficios se distribuyesen de acuerdo a su actividad económica (calculada según la fórmula de la Base Imponible Común Consolidada del Impuesto sobre Sociedades [BICCIS] de la Unión Europea que combina ventas, activos y factor trabajo). Para su cálculo se tiene en cuenta tres factores de reparto: las ventas realizadas (a no afiliados), el total de activos y el factor trabajo (integrado, a su vez, por dos factores con igual ponderación: los sueldos y el número medio de empleados). Los hallazgos incluidos en los estudios de caso son preliminares y tienen solo valor indicativo. Además, pueden variar con el tiempo por lo que deben considerarse como una instantánea de la situación.

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