El G7 y Europa se enfrentan a la amenaza de una crisis alimentaria y energética

Las personas más empobrecidas de Europa podrían verse obligadas a elegir entre comer o calentarse.


Oxfam ha señalado hoy que la ausencia de Rusia de la cumbre del G7 es un amargo recordatorio para Europa de que la agitación política en Ucrania corre el riesgo de convertirse en una crisis del precio de la energía , al mismo tiempo que los efectos del cambio climático en las importaciones de alimentos podrían hacer incrementar sus precios.

En su nuevo informe Fit for a Food and Energy Secure World? (solo disponible en inglés), la organización internacional advierte de que la crisis en Ucrania y las consiguientes tensiones con Rusia son un toque de atención a Europa para que revalúe su mix energético. Actualmente, Europa importa la mitad de la energía que consume, que procede principalmente de combustibles fósiles. Rusia es su principal proveedor de gas y crudo. El pasado año, los Estados miembros de Europa pagaron una media de 250 euros por habitante a los gigantes del gas y del petróleo rusos. En total, el año pasado la UE destinó 400.000 millones de euros a la importación de combustibles fósiles: más de 1.000 millones de euros al día.

La organización Oxfam ha mostrado su preocupación ante la dependencia extrema de Europa de los combustibles fósiles que agravan el cambio climático, cuyos efectos ya están provocando más hambre entre las personas más pobres del planeta.

Las dos alternativas de Europa

Oxfam afirma que Europa se encuentra ante un "cruce de caminos" energético con dos claras opciones. Una, seguir dependiendo de los combustibles fósiles importados y buscar otras fuentes energéticas "domésticas" caras y muy contaminantes, como el carbón o el fracking. Esto significaría perder una oportunidad de oro para hacer frente al cambio climático, además de un incremento de los precios del combustible y, en consecuencia, de los alimentos, lo que perjudicaría especialmente a las personas más pobres. O, dos, podría optar por una alternativa más sostenible, disminuyendo su dependencia energética, que contribuiría a la reducción de  los precios y a evitar un cambio climático fuera de control, que ya está afectando a la producción de alimentos.

Los líderes del G7 presentes en la cumbre de mañana discutirán la seguridad energética de Europa coincidiendo con el debate sobre el paquete de medidas sobre el clima y la energía para 2030  que se acordará este año y que fijará la política energética de la UE y sus objetivos de reducción de emisiones.

La directora ejecutiva de Oxfam, Winnie Byanyima, ha afirmado: "La vulnerable seguridad energética de Europa, y su impacto en los bolsillos de los ciudadanos europeos, está a expensas a lo que pueda pasar en su país vecino".

El G7 debe dar prioridad a las energías limpias y asequibles y reducir las importaciones

"Si Europa quiere evitar el aumento de los precios de los alimentos y del combustible y jugar el papel que debería como líder mundial a la hora de abordar el cambio climático, es crucial que abandone los combustibles fósiles y establezca ambiciosos objetivos de reducción de emisiones. Los líderes del G7 reunidos en Bruselas pueden aportar un mayor sentido común a este debate desarrollando un plan de seguridad energética que dé prioridad a las energías limpias, asequibles y renovables y al ahorro energético".

Europa es el mayor importador de alimentos y combustible del mundo. Oxfam señala en su informe que, incluso si los Gobiernos cumplen con los compromisos adquiridos en materia energética y climática para el año 2020, el gasto europeo en importaciones de gas y petróleo se disparará hasta los 500.000 millones de euros para el año 2030 debido al aumento de los precios. Al mismo tiempo, si se continúa sin abordar el problema del cambio climático, el coste total de las importaciones de alimentos –actualmente de 100.000 millones de euros– también podría incrementarse en miles de millones para el año 2030. Hasta el 72% de las importaciones de alimentos de la UE, incluido el 70% del pienso para la ganadería destinada a la producción de carne y lácteos, procede de países en desarrollo, especialmente vulnerables ante la amenaza del cambio climático.

Oxfam afirma que optar por una política energética "compatible con el medio ambiente", que contribuiría a controlar los precios y a generar un suministro de alimentos sostenibles, es de vital importancia. Esto implica abandonar los combustibles fósiles, tanto de procedencia doméstica como importados, mejorar la capacidad y el suministro de energías renovables e incrementar la eficiencia energética (mejorar la eficiencia energética un 40% para el 2030 podría suponer un ahorro de 239.000 millones de euros cada año; un ahorro medio de 300 euros anuales para cada hogar).

Oxfam hace un llamamiento a la UE a acordar un paquete de medidas sobre el clima y la energía para el año 2030 que incluya un ahorro energético del 40%, impulsar el uso de energías renovables y sostenibles en el mix energético de un 45% y reducir las emisiones en al menos un 55%.

Notas a los editores

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