La obsesión de los países ricos por la financiación climática privada deja a los pobres en la estacada

Oxfam ha advertido hoy, tras la reunión ministerial celebrada en Varsovia en la que han participado países de todo el mundo para debatir cómo cumplir sus compromisos relativos a la financiación de la lucha contra el cambio climático, de que la obsesión de los países ricos con la financiación privada puede abandonar a su suerte a millones de personas en situación de pobreza y vulnerabilidad ante un clima cada vez más extremo y errático.

Los países ricos se comprometieron a aportar 100.000 millones de dólares anuales para el año 2020, destinados a ayudar a los países pobres a reducir sus emisiones y adaptarse a los efectos del cambio climático. Sin embargo, las dos reuniones ministeriales celebradas en Estados Unidos y los debates sobre financiación previos a la COP que han tenido lugar a lo largo de 2013, se han centrado casi de forma exclusiva en el papel que debe desempeñar la financiación privada para alcanzar este objetivo.

En la invitación remitida a los ministros para participar en la reunión de hoy se subrayaba la necesidad de que los participantes fuesen preparados para presentar nuevas ideas sobre cómo movilizar fondos procedentes del sector privado.

Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Oxfam, ha afirmado:

"La financiación privada no es la panacea. Si bien tiene un papel que desempeñar en la lucha contra el cambio climático, especialmente en proyectos orientados a reducir las emisiones, no llegará a las personas más vulnerables de los países más pobres, quienes necesitan ayuda para sobrevivir a un clima cada vez más extremo y errático".

"Los Gobiernos de los países ricos deben dejar de utilizar al sector privado como excusa para no cumplir con sus compromisos de financiación de la lucha contra el cambio climático y aprovechar esta oportunidad para solucionar este desorden financiero. Debido a una contabilización poco clara y a la falta de transparencia, los países más pobres del mundo aún no saben con qué fondos contarán y cuándo. Esta incertidumbre les impide emprender las acciones necesarias para proteger a sus ciudadanos y ciudadanas".

"Los países ricos deben clarificar qué fondos van a aportar ahora y cómo cumplirán con su compromiso de proporcionar 100.000 millones de dólares al año para 2020, tal y como prometieron. Obviar de nuevo esta cuestión puede significar un auténtico desastre para las comunidades pobres que necesitan ayuda para adaptarse a los efectos del cambio climático, además de provocar una pérdida de confianza que podría dar al traste con las esperanzas de alcanzar un acuerdo global contra el cambio climático en 2015".

"Una coyuntura económica difícil no puede ser excusa para la inacción de los Gobiernos. Se podría recaudar una fracción significativa de estos fondos a través de fuentes innovadoras, como la tasa a las transacciones financieras, o extraerse de los entre 55.000 y 90.000 millones de dólares que cada año los Gobiernos destinan a subvenciones para los combustibles fósiles".

Notas para los editores

La nota informativa de Oxfam La adaptación y el compromiso de los 100.000 millones de dólares explica por qué la financiación privada no puede sustituir a la financiación pública y está disponible. El informe señala:

  • La financiación privada no puede cubrir las necesidades de adaptación de las personas en mayor situación de pobreza y marginación. Se calcula que, a nivel mundial, 500 millones de pequeños agricultores producen alimentos para cerca de 2.000 millones de personas. De estos, el 90-98% produce alimentos para su propio consumo o para el de sus respectivas comunidades locales y no para su venta en mercados formales.

  • Los escasos beneficios derivados de estas transacciones suponen pocos incentivos para que el sector privado invierta en medidas de adaptación como, por ejemplo, fomentar prácticas agrícolas de bajo consumo de agua. Del mismo modo, las iniciativas dirigidas a ayudar a las comunidades pobres a prepararse ante fenómenos meteorológicos extremos dependen en su mayor parte de financiación pública, como en el caso de FEWS NET, principal sistema de alerta temprana para casos de hambruna, financiado en su totalidad con fondos públicos de USAID.

  • La financiación privada favorece la mitigación frente a la adaptación. Se estima que, entre 2010 y 2011, las contribuciones del sector privado supusieron un 62% de los flujos financieros internacionales destinados a la lucha contra el cambio climático (224.000 millones de dólares) y que todo este dinero se destinó a la reducción de emisiones.

  • Asimismo, la financiación privada da prioridad a los países en desarrollo más ricos por encima de los países menos desarrollados. En 2012, los países menos desarrollados del mundo fueron receptores de tan solo un 1,9% de los flujos mundiales de inversión extranjera directa, del cual sólo un pequeño porcentaje se destinó a áreas prioritarias para la adaptación. Por ejemplo, en 2011, Bangladesh atrajo 1.100 millones de dólares en inversiones privadas extranjeras pero tan sólo 5,6 millones (un 0,5%) estaban dirigidos a la agricultura, un área prioritaria para impulsar la adaptación al cambio climático.

  • El informe de Oxfam After Fast Start: Climate Finance in 2013 and beyond revela que los países ricos afirman haber destinado 16.300 millones de dólares a la lucha contra el cambio climático en 2013 pero que, sin embargo, las asignaciones presupuestarias netas reales pueden ser más cercanas a los 7.600 millones de dólares ya que parte del dinero contabilizado se ha facilitado en forma de préstamos que serán devueltos a los países.

  • La mayor parte de las contribuciones individuales de los países parece haberse estancado (por ejemplo, en el caso de Países Bajos) o disminuido (por ejemplo, en el caso de Suecia). En cualquier caso, esta cifra está muy por debajo de la cantidad mínima estimada de lo que costará a los países en desarrollo adaptarse al cambio climático (que oscila entre los 27.000 y los 100.000 millones de dólares). En contrate, entre 2005 y 2011, los países desarrollados destinaron entre 55.000 y 90.000 millones de dólares al año a subvenciones para combustibles fósiles.

Más información

Contacto para medios: 

Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Oxfam Internacional, se reunirá con ministros africanos durante la reunión ministerial y estará disponible para entrevistas y sesiones informativas.

Para concertar una entrevista o solicitar más información:

Anna Ratcliff: +44 (0) 7796 993 288 / anna.ratcliff@oxfaminternational.org @anna_ratcliff1 (en Varsovia desde el martes, 19 de noviembre hasta el sábado, 23 de noviembre).

** Sigue a Oxfam en las negociaciones sobre cambio climático de Naciones Unidas en http://www.twitter.com/oxfamatcop