La relación entre los agricultores locales y los hoteles turísticos y los supermercados en la isla caribeña no es nueva. Por muchos años, los pequeños productores han intentado diariamente vender sus cosechas en los resorts. Sin embargo, lo que sí es nuevo es cómo se están organizando ahora.
¿Por qué importar de Estados Unidos lo que se produce en casa? Eso fue lo que pensaron los agricultores de Santa Lucía cuando vieron el crecimiento turístico de la isla.
Oxfam lleva desde el año 2000 trabajando en las islas caribeñas para fortalecer a las cooperativas locales y mejorar sus técnicas de producción. El objetivo es que los productores locales puedan responder a las demandas del mercado local y competir con las importaciones subsidiadas de otros países, especialmente Estados Unidos.
David Hippolyte que está al frente de la cooperativa Black Bay Farmers, una organización que agrupa a 23 agricultores que trabajan 60 acres de tierra en la que producen, tomates, melón, calabacín y lechugas, entre otros. à‰l es claro al afirmar que sus ingresos se han multiplicado por tres desde que Oxfam les ayudó a con capacitaciones, fertilizantes, semillas y material de oficina. Y esto ha beneficiado directamente a sus familias.
Por supuesto, sin el compromiso y el apoyo de la industria turística, hubiera sido imposible alcanzar este éxito. “No podemos desarrollarnos por nosotros mismos. Tiene que haber una alianza, un matrimonio entre los dos sectores. Trabajar con las con las comunidades agrícolas multiplica automáticamente los beneficios”, señala Eustace Vitales, oficial de agricultura de la cadena hotelera Sandals Internacional en el Caribe oriental.
Pero no es una tarea sencilla. La plantación es un factor clave para los hoteles y supermercados. Necesitan saber con antelación que tipo de cultivos, cantidades, calendario de entregas y, especialmente, los agricultores tienen que demostrar que sus productos son frescos y saludables. “Tenemos que alcanzar un determinado estándar para negociar con ellos porque ellos ya tienen otros suplidores”, señala Meter Fostin, coordinador de la cooperativa Belle Vue, que agrupa a más de 170 personas.
Los agricultores en Santa Lucía han dado un paso más. Ellos ya saben que el marketing es crucial para competir exitosamente. Por eso han creado, con la ayuda de diferentes ONG y de instituciones públicas, una marca: Farm-St Lucia Best Fresh, un nombre original que permitirá a los compradores identificar la comida producida en la isla.
Sin embargo existen sombras. Los Acuerdos de Asociación Económica, que están siendo negociados entre la Unión Europea y los países del Caribe pueden poner en peligro todo este trabajo. Si es aprobado según los parámetros que propone la UE, con un énfasis especial en el libre comercio y no en la protección de los pequeños agricultores, la amenaza se hará realidad para ellos.
“Si no tenemos la capacidad es como regalarle un piano a un niño que no sabe cómo tocar”, dice Cleve Scott. “A menos que alcancemos el nivel en el que tengamos la capacidad para competir y producir eficientemente, hasta que eso no ocurra, necesitaremos un periodo de adaptación”.