Más del 30 por ciento de la población de Camboya vive debajo del umbral de la pobreza. Este porcentaje aumenta si hablamos de los camboyanos que habitan en áreas rurales, los cuales dependen de la producción agrícola, la pesca y los bosques para sobrevivir. Oxfam Internacional ha creado el “banco de búfalos” y el “banco de arroz” para proporcionar a estas pequeñas comunidades suficiente arroz durante toda su vida.
“Vamos a visitar un banco de búfalos”, me comenta Savuth, el Coordinador de Programa de Oxfam Australia, mientras recorremos a gran velocidad el río Mekong, en una lancha en dirección al pueblo de Sma Koh en la provincia de Stung Streng, al norte de Camboya. Inmediatamente, me viene a la cabeza la imagen de decenas de vacas con grandes cuernos posando en fila india delante de cajeros sonrientes.No, este es un banco diferente. No hay dinero, ni ahorros, ni tan siquiera un edificio a dónde ir. Sólo se compone de un búfalo sano y una familia con grandes necesidades. Del resto se ocupa la Madre Naturaleza.Un banco de búfalos funciona de manera muy sencilla. Una familia agricultora pobre que se dedica al cultivo del arroz y no tiene ganado, recibe un búfalo para que les ayude con las tareas más pesadas del campo. El búfalo carga con la cosecha de arroz y se usa también para la cría. A cambio de recibir el búfalo, la familia debe pagar 12 kg. de arroz al banco de arroz de la comunidad.Una vez tienen su búfalo, la familia aprende cómo cuidarlo y mantenerlo fuerte y saludable. Se aseguran de que reciba sus vacunas dos veces al año, que coma adecuadamente y que no haga demasiados esfuerzos cuando esté embarazada. Oxfam Australia proporcionó 8 búfalos a la comunidad de Sma Koh hace ya un año y desde entonces ya hay 6 crías nuevas.Quieren que conozca a Kunthy y Chan Rin, quienes recibieron un búfalo del “banco” hace un año. No sólo les ha permitido cultivar arroz más fácilmente sino que también les ha dado una cría hace pocos meses.“Antes, cuando no teníamos el búfalo, no podíamos sacar provecho de nuestros arrozales”, afirma Chan. “El búfalo es esencial para la cosecha. Si no podemos disponer de él, no hay manera de cultivar los campos y por lo tanto, no tenemos ingresos”.Las crías de búfalo son un aspecto muy importante del programa. La primera y la tercera son devueltas al “banco” para que otras familias puedan beneficiarse del programa. La segunda y cuarta cría pueden quedarse con la familia. Después de la cuarta cría, la familia debe devolver la madre búfalo al banco.Otro beneficiario del proyecto, Chrim Veng, me cuenta que el hecho de tener un búfalo ha cambiado la vida de su familia.“Antes, cuando no tenía ningún búfalo, cultivábamos arroz manualmente, sin arado,” explica Chrim. “Ahora tenemos comida suficiente para seis o siete meses al año. Antes sólo podíamos obtener comida para uno o dos meses al año”.