Nadando contra corriente

Désolé, cette page n'est pas disponible en français.

La violencia y las agresiones sexuales resultan demasiado comunes en Papúa Nueva Guinea, puesto que las leyes que protegen a las mujeres aún no resultan efectivas. Las mujeres tienen muy pocas opciones en lo que respecta a las relaciones sexuales y a los anticonceptivos, así como en el acceso a la información sanitaria, al asesoramiento y al tratamiento de índole sexual. HELP Resources, contraparte de Oxfam Australia, ha creado talleres emplazados en las comunidades, en los que las personas de ambos sexos reciben el mismo trato a fin de ayudar a hombres y mujeres a comprender el alcance de la discriminación de género y el valor de los derechos humanos.

Georgia Noy, coordinadora del programa Pacífico de Oxfam Australia, relata cómo las mujeres de Papúa Nueva Guinea están luchando por conseguir la igualdad de género.

La violencia y las agresiones sexuales resultan demasiado comunes en Papúa Nueva Guinea, puesto que las leyes que protegen a las mujeres aún no resultan efectivas. Las mujeres tienen muy pocas opciones en lo que respecta  a las relaciones sexuales y a los anticonceptivos, así como en el acceso a la información sanitaria, al asesoramiento y al tratamiento de índole sexual.

Se educa a los hombres en la creencia de que hacer lo que les apetezca es un «derecho cultural adquirido», y que, por lo tanto, no se les debe cuestionar. Como resultado de ello, las estadísticas muestran que un 70% de las mujeres de este país son víctimas de violencia doméstica.

A pesar de que existen leyes que prohíben la violencia y la discriminación hacia las mujeres, se aprecia poca aplicación práctica y consenso con respecto a ellas. Sin embargo, muchas personas trabajan para conseguir cambios. Una de las organizaciones que se han marcado este objetivo y a la que prestamos apoyo es HELP Resources, que tiene su sede en Wewak, en la provincia de Sepik Este.

 Dave Tacon/OxfamHELP Resources ha creado talleres emplazados en las comunidades, en los que las personas de ambos sexos reciben el mismo trato a fin de ayudar a hombres y mujeres a comprender el alcance de la discriminación de género y el valor de los derechos humanos.

«A los habitantes de Papúa Nueva Guinea no les resulta difícil comprender y apreciar los derechos humanos, pero resulta más difícil conseguir que se salgan de la norma cultural de la dominancia masculina, tan interiorizada, y que reconozcan que deben cambiar», comenta Elizabeth Cox, fundadora de HELP Resources.

«Nuestro programa demuestra que cuando los hombres entienden el significado del concepto discriminación y  del trato cruel e inhumano y son capaces de aplicar estos conceptos a sí mismos y a quienes les rodean, son más capaces de tener una visión objetiva de la discriminación de género. Por el contrario, si a los miembros de la comunidad se les exponen conceptos aislados y evidentes relacionados con los derechos de los sexos, los hombres, y de forma indirecta las mujeres, se sienten incómodos y se ponen a la defensiva.»

Además de concienciar, HELP Resources trabaja con hombres, y les anima a ser modelos positivos que sirvan de ejemplo de una actitud y una conducta no violentas con respecto a las mujeres y las chicas jóvenes. También contribuyen a que se empleen métodos alternativos más proclives a la comunicación para resolver los conflictos, e instruyen a compañeros, familiares y otros miembros de la comunidad a este respecto.HELP Resources ha distribuido recientemente sus programas de igualdad de género a la comunidad vecina de Maprik, donde trabajan con el Centro Nana Kundi, una organización fundada por la líder Lusey Goro, que lleva muchos años en su lucha.

El centro ofrece algunos de los servicios legales, educativos y de asistencia social más eficaces de Papúa Nueva Guinea, los cuales tienen por objetivo procurar soluciones a la violencia de género, las cuestiones de los derechos humanos, los temas concernientes a la salud sexual y al abuso de menores.«Si los hombres y las mujeres pudieran gozar de igualdad de derechos, la mayor parte de los problemas domésticos que hay en nuestros hogares se resolverían», afirma Theresia Amasai, participante en los talleres de HELP Resources. «Habría menos problemas si ambas partes participaran en la toma de decisiones.»

Texto original: Oxfam Australia

Mots-clé: