Olga e hijo. Autor: Oxfam
Lo peor de la crisis se espera para los meses de marzo y abril próximos

Chile: El lado humano de la Crisis del Salmón

Olga Paredes tiene dos hijos, es jefa de hogar y es la única responsable de educar a sus hijos. Hace nueve meses que fue despedida  de su trabajo junto a otras 600 personas debido a la crisis que sufre la salmonicultura en Chile. Hoy, vive en dos pequeñas piezas que arrienda y busca incansablemente  un trabajo estable.

“Los trabajos ahora son a prueba, no existe estabilidad”, comenta Olga y agrega que en Puerto Montt cuesta encontrar trabajo. Que los pocos que ha conseguido en este tiempo han demorado meses en concretarse y que sólo duran algunas semanas.

Según los trabajadores de las empresas salmoneras,  ya suman seis mil los despidos en los últimos meses. El testimonio de Olga es el reflejo  de la difícil situación que viven miles de familias en el sur de Chile; una crisis social y laboral  desatada por la irrupción del virus ISA, que hizo descender drásticamente la producción de salmones, y las precarias condiciones de trabajo en las que se encuentran muchos de los trabajadores y trabajadoras de la industria. 

Esta crisis  fue advertida por Oxfam en conjunto con Fundación Terram en el marco de  la campaña “Sin Miedo Contra La Corriente”, que acaba de cumplir un año desde su lanzamiento. Durante este tiempo, la iniciativa ha visibilizado las precarias condiciones de trabajo y empleo de las personas que obran en la industria, cuyo desenfrenado crecimiento le otorgó enormes ganancias a costa de grandes descuidos en materias laborales, sanitarias y ambientales.

En los últimos meses, se han cerrado varias plantas y centros de cultivo en la Región de Los Lagos. Los trabajadores y trabajadoras de la industria reeditan mes a mes la  angustia de encontrar o no, su nombre inscrito en las listas de despidos. Paralelamente,  los miles de hombres y mujeres que se relacionan indirectamente con el sector, intentan reinventarse en nuevos puestos de trabajo. Pero los esfuerzos por reintegrarse laboralmente no son fáciles, menos en una región donde las apuestas de trabajo se enfocaron en un sólo sector: la salmonicultura.

“Las salmoneras han comenzado a cerrar y la verdad es que uno no sabe mucho que hacer. Cuando uno va a comprar, el dinero no alcanza como antes... Aparte de las salmoneras, quedan las pesqueras y el mar, pero no hay más cosas”, asume Alex Serpa, trabajador de Chiloé despedido en julio de 2008.

“En el municipio dijeron que se iban a preocupar especialmente de las mujeres como yo, pero hasta aquí nada. Uno va a pedir una caja de alimentos y le dicen, ‘¡Pero si la pediste hace cuatro meses!’. Es decir, ¿cada cuatro meses tengo algo que darle de comer a mis hijos, sino tengo otro ingreso?”, agrega Olga angustiada.

“Sin Miedo contra la Corriente” ha puesto énfasis en la importancia de implementar programas para la reinserción y la reconversión de estos trabajadores y trabajadoras. Poniendo énfasis en las mujeres como Olga, que siendo jefas de hogar no pueden salir a buscar trabajo y dejar a sus hijos solos. Sobre todo, tomando en cuenta que se espera que los despidos lleguen a sumar más de 12  mil en mayo próximo; cuando termine la temporada alta de faena.