Acabemos con la desigualdad extrema. IGUALES. Es hora de cambiar las reglas

Ecolière devant un tableau noir dans une salle de classe de Kigali, Rwanda. Photo : Simon Rawles

La desigualdad extrema nos perjudica a todos: socava el crecimiento económico, alimenta la delincuencia y hace trizas las esperanzas y aspiraciones de miles de millones de personas atrapadas en la pobreza y sin posibilidades de salir de ella.

Esta brutal desigualdad no es inevitable, sino el resultado de decisiones políticas y económicas deliberadas. La concentración de la riqueza implica grandes cuotas de poder e influencia. Vivimos en un mundo en el que las reglas están manipuladas en beneficio de las personas más ricas y a costa de todas las demás. Así, a medida que la riqueza de unos pocos sigue aumentando, las personas más pobres se van quedando atrás.  

Pero no tiene por qué ser así. Podemos cambiar las reglas que rigen nuestro sistema. Podemos cambiar el modelo fiscal para garantizar que las personas ricas contribuyan de forma justa. Podemos exigir una mayor inversión en los sistemas públicos de salud y educación, para dotar a las personas más pobres de la oportunidad de luchar por una vida mejor. Podemos demandar salarios dignos. Y debemos asegurar que las personas más pobres puedan alzar su voz y que quienes ostentan el poder escuchen.

¿Sabías que?

  • Oxfam ha calculado que, en 2016, las 62 personas más ricas del mundo poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la humanidad. En otras palabras, el 1% más rico de la población mundial posee más riqueza que el 99% restante de las personas del planeta. 
  • La desigualdad afecta de manera desproporcionada a las mujeres; de estas 62 personas más ricas del mundo, 53 son hombres y tan solo 9 son mujeres.
  • En 2015, 700 millones de personas vivían en condiciones de extrema pobreza (por debajo de 1,90$ al día).
  • Solo en América Latina, 32 personas acumulan la misma riqueza que el 50% de la población más pobre de la región, 300 millones de personas.
  • Cada año, 100 millones de personas en todo el mundo se ven sumidas en la pobreza por tener que pagar la atención sanitaria directamente de su bolsillo.
  • Si no se toman medidas, serán necesarios 75 años para cumplir con el principio de igualdad de retribución por un mismo trabajo para hombres y mujeres.

Ha llegado la hora

El mundo está cansado de la brecha que separa a las personas ricas del resto. De España a Sudáfrica, de Perú a Pakistán… ya estamos exigiendo un mundo más justo.