La Paz, ciudad modelo a nivel mundial en la prevención de desastres

La paz, Fotografía :  Alexandre Laprise, 2017
La paz, Fotografía : Alexandre Laprise, 2017

Este 13 de octubre conmemoramos el Día Internacional para la Reducción de los Desastres. En esta ocasión, queremos recalcar la responsabilidad que tienen los gobiernos de invertir en resiliencia, una lección aprendida “a la dura” por el municipio de La Paz, en Bolivia.

El municipio de La Paz soportó dos grandes desastres en los últimos 14 años: una feroz granizada e inundación en 2002 y un "megadeslizamiento" en 2011. Ambos permitieron sacar lecciones e implementar medidas concretas para mejorar la resiliencia del municipio, esfuerzos que fueron reconocidos por las Naciones Unidas en 2016.

“Creo que la estrategia integral de gestión del riesgo implementada en La Paz ha permitido un cambio de percepción en la población desde la formación y las prácticas. Ha sido un proceso largo, pero ahora se viene trabajando muy fuerte en las aulas temas de gestión del riesgo y resiliencia. Igualmente, con los comités de operaciones de emergencia barrial, la experiencia que hemos visto con los vecinos es que manejan muy bien los conceptos de gestión del riesgo en su vida cotidiana”, explica Mariana Daza, secretaria de gestión ambiental de La Paz, y quien hizo parte del equipo que logró la elección de la capital boliviana como ciudad modelo de resiliencia.

El premio fue otorgado al municipio en marzo del año pasado por la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR). Es un reconocimiento al esfuerzo que inició en 2002, luego de la inundación y granizada que causó graves daños personales y materiales. 

Para Mauricio Claros, de la Secretaría Municipal de Gestión Integral de Riesgos, los cambios que se han dado desde 2002 han fortalecido ostensiblemente el sistema:

“La estrategia que estábamos implementado era la equivocada. El primer paso fue el cambio de la misma, más planificada y menos reactiva. El segundo paso fue el fortalecimiento institucional en gestión del riesgo. Luego se creó la Secretaría Municipal de Gestión Integral del Riesgo, desde donde se manejan los temas de geología, el monitoreo de las cuencas hidrográficas y la respuesta inmediata. En 2010 se implementó el sistema de alertas tempranas, con el cual hemos respondido de forma más efectiva a situaciones ocasionadas por deslizamientos y otros escenarios”.

El modelo de La Paz entró a competir con el de otras 22 ciudades postulantes de todo el mundo. Los elementos que jugaron a favor del municipio boliviano, según Mariana Daza, fueron la metodología utilizada, las experiencias presentadas, la capacidad interna y el cumplimiento de siete de los diez aspectos importantes requeridos por las Naciones Unidas.

La gestión del riesgo, una responsabilidad compartida

En La Paz, los presupuestos para la gestión del riesgo se manejan con una fuerte coparticipación vecinal. Las juntas vecinales participan en la toma de decisiones sobre la asignación de los recursos.

El trabajo que se viene realizando con los comités de emergencia barrial y colegios cuenta con el apoyo del Consorcio de Agencias Humanitarias en Bolivia, del cual hace parte Oxfam, que además apoyó la sistematización y difusión de la experiencia para lograr el reconocimiento de las Naciones Unidas. A través de esta estrategia, se han capacitado 220 comités barriales, 30 unidades educativas y 16 brigadas blancas.

Más allá de la gestión del riesgo, las autoridades locales de La Paz han comprendido, desde la experiencia vivida, la importancia de la inversión en temas de resiliencia. Además de salvar vidas, hace sentido económicamente:

“Hemos entendido que si invertimos un dólar en prevención, ahorramos cinco en atención”, dice Mauricio Claros.

Para Verónica López, gerente del Programa de Cambio Climático y Ecoeficiencia de la Alcaldía de La Paz, el reconocimiento ha sido muy bienvenido. Pero, a la vez, implica un alto grado de responsabilidad para los equipos involucrados:

“Debemos ver y analizar los siguientes pasos, como replicar esta estrategia en otros municipios y fortalecer la capacidad social para la resiliencia. Se debe hacer un trabajo muy fuerte con la ciudadanía, especialmente frente a futuros escenarios de escasez de agua. Debemos seguir trabajando enfocados en una ecoeficiencia que incluya el uso de energías alternativas y que se replique en varios niveles: universidades, familias, colegios. Los escenarios futuros son muy complicados y fuertes, debemos actuar ahora”.

Blog mensaje de Damaris Castillo

Consultora en comunicación humanitaria, América Latina y el Caribe

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