Voto sobre el código de minería en Burkina: el poder de la gente

Entre 2009 y 2012, la explotación de oro representó el 26% del producto interior bruto y el 45% de las exportaciones del país: Andy Hall/Oxfam
Entre 2009 y 2012, la explotación de oro representó el 26% del producto interior bruto y el 45% de las exportaciones del país: Andy Hall/Oxfam

Después de una larga y feroz batalla encabezada por organizaciones sociales civiles en Burkina por un código de minería más justo para el bien de la gente, el 26 de junio el parlamento aprobó una ley con una provisión de 1% destinada al desarrollo local de las comunidades que sufren el impacto de la minería. 

Los parlamentarios defendieron plenamente la promoción de las actividades de Oxfam y sus socios. 78 de los 79 parlamentarios votaron a favor del código, con una sola abstención. 

El código de minería tiene en cuenta muchos de los problemas expresados por la sociedad civil.

Los diversos elementos de la campaña que condujeron a esta “victoria de la gente” son el resultado del trabajo de equipo impulsado por el deseo de responder a las legítimas aspiraciones de la gente de Burkina Faso. Su voluntad se esbozó durante la revuelta popular de octubre de 2014 que ocasionó la caída del régimen del presidente Blaise Compaore.

Sorprendente paradoja

"Dios debería brillar para Burkina Faso," uno de los lemas de la campaña, ha tenido resonancia en este deseo de las organizaciones de la sociedad civil, que no ha sido atenuado ni por las estrategias de las empresas mineras ni por las agitaciones políticas. 

El contraste entre las ricas empresas mineras y la pobreza extrema de las poblaciones vecinas es sencillamente desgarrador. 

Sin embargo, Burkina Faso es el cuarto productor mundial de oro de África, situándose solo por debajo de Sudáfrica, Gana y Mali. Entre 2009 y 2012, la minería del oro representó el 26% del producto interior bruto y el 45% de las exportaciones. El país ha emitido ya casi novecientos permisos. Burkina Faso – que significa “país de gente honrada” – es uno de los países más pobres de África Occidental a pesar de que en el año 2013 obtuvo 390 millones de dólares de ocho yacimientos mineros activos: el 47 % de sus ciudadanos vive en la pobreza; los ingresos medios son de unos 750 $ anuales. 

Es evidente que los ingresos derivados de la minería del oro no benefician a su población. 

Debe enfatizarse que los parlamentarios mostraron un gran sentido de responsabilidad resistiéndose a posibles beneficios y a la presión de diferentes interesados. En palabras de Jonas Hien, coordinador de la sociedad civil de Burkina Faso, no quisieron “perderse esta cita con la historia”. 

Este "paso gigante" es también una expresión de la urgente necesidad de los pueblos de África Occidental de defender su derecho a “ser oídos.” El poder de la gente contra la pobreza y la injusticia no es un mero lema. Ha sido transformado a través de la conclusión exitosa de este proceso, apoyado por Oxfam.

Este nuevo acuerdo en Burkina Faso resuena como la savia que da vida y alimenta a la determinación de los pueblos africanos de liberarse de los grilletes que han estado mermando sus derechos durante muchos años. 

Mantener la vigilancia

Este logro en Burkina Faso se extenderá como un reguero de pólvora, especialmente teniendo en cuenta que muchos países de África Occidental y más allá todavía no han introducido provisiones legales para supervisar suficientemente al sector minero, en que la conspiración del silencio sigue siendo la regla. Sin embargo, las Directrices de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (ECOWAS por sus siglas en inglés) sobre Minería son un importante instrumento que, de aplicarse, podría ayudar a eliminar discrepancias que menoscaban al sector minero de África Occidental. 

La comunicación digital desempeñó un papel decisivo en el proceso que resultó en la votación de la ley, y es muy alentador ver cómo gracias a las capacidades de fuerza activa y difusión de los medios sociales la campaña reclutó a defensores de todo el globo. ¡El mundo es realmente una aldea de todos! 

La vigilancia es necesaria porque la otra fase crucial de esta campaña sigue siendo, indudablemente, que los royalties generados por esta promulgación sean utilizados debidamente y para los beneficiarios apropiados. La gente tiene el derecho de saber qué se hace con el dinero y tienen que poder hacer responsables a las autoridades por cualquier tipo de defectos e infracciones. 

La rendición de cuentas debe ser efectiva para evitar que esta "victoria de la gente” adquiera el sabor amargo de convertirse en una sinfonía incompleta. Falta librar la parte más dura de la batalla para que “el oro pueda brillar realmente para la gente de Burkina”.

Por Hans K. MASRO, coordinador de campañas regionales y comunicaciones, Oxfam, África Occidental, Julio de 2015