Afganistán

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A pesar de las mejoras significativas que han tenido lugar desde 2001, Afganistán sigue siendo uno de los países más pobres del mundo. Cerca del 40% de su población vive actualmente por debajo del umbral de la pobreza.

Las mujeres afganas son las que se llevan la peor parte. Su participación en la toma de decisiones y en otras esferas de la sociedad sigue siendo limitada. Además, la violencia de género sigue siendo una lacra. Las mujeres siguen siendo brutalmente castigadas por distintos medios de violencia.

Las instituciones gubernamentales son débiles e incapaces de proveer servicios básicos. El acceso a centros de salud es limitado.

El acceso limitado a una educación de calidad, la poca oferta educativa, la pobreza y la escasez de mujeres profesoras son retos importantes que explican porqué, a día de hoy, un gran número de niñas abandona la escuela en Afganistán.

Oxfam en Afganistán

Oxfam lleva trabajando en Afganistán desde 1961. Hemos aportando ayuda humanitaria y apoyo para el desarrollo del país desde 1991, incluso durante la etapa del gobierno talibán. Actualmente trabajamos en Kabul y colaboramos con socios locales en siete provincias: Balkh, Daikundi, Herat, Kandahar, Kunduz, Nangarhar y Takhar.

Prestamos asistencia a familias y comunidades afectadas por diferentes desastres y crisis humanitarias. Trabajamos con comunidades desfavorecidas para ayudarles a salir por sí mismas de la pobreza y mejorar sus vidas. Luchamos para preservar los derechos de las mujeres y los jóvenes y para que se conviertan en agentes del cambio.  

Trabajamos con instituciones gubernamentales para desarrollar políticas de capacitación e influencia que pongan la pobreza y la desigualdad estructurales en la agenda política.

Junto a nuestros socios y con el propósito de crear cambios duraderos, alzamos nuestras voces en favor de los grupos más marginados, tanto en Afganistán como en la comunidad internacional.

Trabajando durante el conflicto y en las zonas afectadas

Afganistán sigue siendo un país en conflicto. Un conflicto que se manifiesta diariamente de varias formas y a distintos niveles. Así pues, todo nuestro trabajo tiene como base la sensibilidad ante los conflictos y la transformación social.  

Asesoramos constantemente la manera en la que nuestro trabajo afecta a las dinámicas de conflicto para evitar un impacto negativo y maximizar efectos positivos de nuestros programas... A través de nuestros programas y de las relaciones que creamos entre la población afgana y sus dirigentes, exploramos como abordar algunos de los factores clave del conflicto.

Justicia económica

Trabajamos especialmente con personas vulnerables en Afganistán, como agricultores a pequeña escala y mujeres cabeza de familia. Nuestro objetivo es ayudarles a tener medios de vida sostenibles, mejorando el acceso de sus productos a los mercados y formándoles para ser más resilientes antes los efectos del cambio climático. Promocionamos un acceso justo e igualitario a los recursos naturales como medio para solucionar algunas de las causas más profundas del conflicto.

Justicia de género

Promocionamos los derechos de la juventud y de las mujeres empoderándoles para que puedan reclamar sus derechos y participen en los procesos de toma de decisiones. También colaboramos con el Gobierno afgano para que haya mejores políticas, más inclusivas, que fomenten la seguridad, la justicia y la construcción de la paz.

Buena gobernanza

Trabajamos para mejorar la gobernanza en el país y, así, contribuir a generar prosperidad y reducir la pobreza.  Fortalecemos el compromiso de la sociedad civil a nivel de provincial y nacional para que los servicios esenciales respondan a las necesidades de los diferentes colectivos.

Respuesta humanitaria

Afganistán es altamente vulnerable a diferentes tipos de desastres y conflictos. Además, el retorno reciente de más de 2 millones de personas afganas de Pakistán e Irán agrava aún más la situación. Trabajamos con comunidades afganas y con personas retornadas para que puedan reconstruir sus vidas y sean más resilientes a los impactos e incertidumbres derivados de los riesgos, el conflicto y el cambio climático.

Prestamos ayuda a través de programas centrados en Agua, Saneamiento e Higiene (WASH por sus siglas en inglés), Reducción del Riesgo de Desastres (DRR por sus siglas en inglés), protección, seguridad alimentaria, y apoyo a medios de vida.