El Líbano: la población refugiada siria reclama trabajo y dignidad

Oxfam trabaja para proporcionar a los refugiados sirios en el valle de Bekaa (Líbano) un acceso adecuado a agua y saneamiento, así como a servicios sanitarios y de asesoramiento legal.
Oxfam trabaja para proporcionar a los refugiados sirios en el valle de Bekaa (Líbano) un acceso adecuado a agua y saneamiento, así como a servicios sanitarios y de asesoramiento legal.

En apenas cinco años, Siria se ha convertido en el epicentro de una enorme catástrofe humanitaria que ha obligado a 4,6 millones de personas a huir del país y a 6,8 millones a desplazarse internamente.

El Líbano, un pequeño país de apenas cuatro millones de habitantes, acoge a más de un millón de refugiados sirios, pero tiene dificultades para afrontar la inflación, por la presión a la que se ven sometidos sus servicios públicos y otros efectos económicos derivados del conflicto sirio.

La historia de Hassan:

Hassan*, de 34 años, huyó de su ciudad natal, Deir Ezzor (Siria), en abril de 2014 con su mujer Rana*, de 23 años, y sus dos hijos. Ahora viven en uno de los muchos asentamientos informales del Líbano. Pero durante los últimos siete meses, la familia no ha podido regularizar su situación legal en el país debido a que en enero de 2015 entró en vigor una regulación más estricta conforme a la cual todos los refugiados sirios deben pagar 200 dólares por persona para obtener el permiso de residencia anual, así como firmar un documento en el que se comprometen a no trabajar o a encontrar un patrocinador libanés.

Hassan no puede permitirse los permisos y teme que lo arresten y deporten.

"La vida aquí no es fácil. No puedo salir del asentamiento y buscar un trabajo para poder alimentar a mi familia. Me siento atrapado aquí", dice Hassan.

"Me preocupa constantemente ser arrestado y deportado. Mis hijos son muy pequeños y necesitan cuidados especiales. Tengo que trabajar para comprar leche, comida y combustible", añade desde su modesta pero pulcra y organizada tienda de campaña.

Aunque Hassan recibe algo de ayuda humanitaria, sus deudas no paran de crecer.

"No trabajo porque no tengo permiso de residencia. Debo más de mil dólares. ¿Cómo devolveré todo ese dinero?", se pregunta Hassan mientras sus dos hijos, Mohammad, de 5 años, y Rana, de 2, juegan en un campo embarrado.

Otros refugiados que viven en el mismo asentamiento, en el valle de Bekaa, tomaron la difícil decisión de encontrar un patrocinador para poder trabajar, pero a un coste muy alto. "Los vecinos que han encontrado patrocinadores han sufrido abusos, chantaje y explotación. Yo quiero tener un trabajo digno. Estoy dispuesto a hacer cualquier cosa, pero no a que me exploten. Mi única esperanza es salir del Líbano e ir a un sitio donde pueda educar a mis hijos y prepararlos para que tengan un futuro mejor", señala Hassan.

El trabajo de Oxfam en el Líbano

Oxfam trabaja para proporcionar a los refugiados sirios en el valle de Bekaa (Líbano) un acceso adecuado a agua y saneamiento, así como a servicios sanitarios y de asesoramiento legal, e informándoles de sus derechos como refugiados y sobre la importancia de registrarse.

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Desde Oxfam instamos a la comunidad internacional a que adopte medidas urgentes e inmediatas para abordar esta crisis que se agrava y contribuir a paliar el sufrimiento, entre las que deberían encontrarse: financiar la totalidad de la respuesta humanitaria, ofrecer protección a la población refugiada, por ejemplo a través del reasentamiento de un porcentaje equitativo de la población refugiada, poner fin a las transferencias de armas y municiones y reactivar los esfuerzos concertados para que, por difícil que pueda ser, se encuentre una solución a la crisis.

*Se han utilizado nombres ficticios por motivos de seguridad.