El sueño americano frustrado de un abogado sirio

Feras es uno de los miles de refugiados sirios afectados por la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de suspender de forma indefinida los reasentamientos.
Feras es uno de los miles de refugiados sirios afectados por la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de suspender de forma indefinida los reasentamientos.

Cuando Feras Almouqdad, refugiado sirio de 29 años, recibió una invitación para participar en el proceso de evaluación para poder reasentarse en Estados Unidos, no cabía en sí de alegría. Sin embargo, a día de hoy permanece en su apartamento en Jordania, rodeado de maletas. Su sueño de lograr una vida mejor se ha desbaratado.

"Me puse muy contento cuando la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) me llamó para la entrevista. Fui a sus oficinas con mi familia, hicimos la entrevista, dos meses más tarde hicimos el examen médico y todo salió bien. Esperábamos viajar en febrero, hasta que se ha aprobado este injusta orden ejecutiva", afirma Feras.

Una orden ejecutiva discriminatoria

"La orden de Trump que prohíbe la entrada de refugiados sirios en Estados Unidos me desconcertó. La Estatua de la Libertad es un símbolo de amistad entre países y de libertad frente a la opresión. La orden de Trump representa todo lo contrario", señala.

El joven abogado iba a viajar a Estados Unidos junto a su mujer, Maha, y sus tres hijos, Seif de 3 años y los gemelos Hussam y Duha de 7 meses. Ahora las posibilidades de mudarse del apartamento que comparten con su padre, su madre, su hermano y su hermana en la provincia de Zarqa se han esfumado. La familia huyó de la provincia de Deraa (Siria) en 2012 en busca de protección en Jordania. Estuvieron 40 días en el campo de refugiados de Za’atari antes de trasladarse a la ciudad de Zarqa, donde las condiciones eran mejores. Ahora, Feras y su familia comparten una habitación mientras en otra duermen su madre, su padre y su hermana, y mientras su hermano duerme en el salón. Pagan 135 dinares jordanos (190 dólares) de alquiler al mes.

"Jordania es muy importante para mí. Aquí me casé y tuve a mis hijos. Pero es un país pobre y yo busco un futuro mejor para mi familia", dice Feras. Aunque es abogado, no ha podido practicar su profesión en Jordania porque los refugiados sirios no pueden trabajar en determinados sectores como la abogacía o la medicina. En su lugar, para poder llegar a fin de mes, Feras trabaja de forma ocasional como barbero. Su familia recibe cinco vales mensuales por valor de 10 dinares jordanos (14 dólares) cada uno para comprar comida. Para evitar que su familia pase frío durante el frío invierno, Oxfam les ha proporcionado un kit que incluye una estufa y vales para comprar gas. También les ha ayudado a reparar parte de su casa. Feras dejó de trabajar hace poco para preparar su viaje a Estados Unidos. Como padre, le preocupa encontrar un nuevo empleo para asegurar la educación de sus hijos cuando estén en edad escolar.

Feras piensa en todos los turistas de todo el mundo, también estadounidenses, que visitaban su ciudad natal Bosra al-Sham en Siria, un importante enclave arqueológico. "Siempre les tratamos bien y sus fotografías en la redes sociales demuestran que vivíamos en paz".

"Cuando una puerta se cierra, otra se abre"

Feras y Maha planeaban reunirse con otros familiares, entre ellos su hermana y la familia de su mujer, que hace unos meses se reasentaron en Estados Unidos. Según contó a Oxfam, entre sus futuros planes estaba estudiar Derecho Internacional "para defender los derechos humanos".

A pesar de este contratiempo, su padre, su madre, su hermano y su hermana viajarán a Austria este mes para reasentarse allí, donde los hermanos esperan estudiar en la universidad.

Pero este joven padre se niega a perder la esperanza. "Cuando una puerta se cierra, otra se abre", dice. Feras espera poder reasentarse en otro país que acoja su familia.

Story by: Aisha Shtiwi
Photo credit: Feras Almouqdad

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El sufrimiento humano que los seis años de guerra civil en Siria han provocado es sobrecogedor. Desde Oxfam ayudamos a las personas afectadas por esta crisis en Siria, Líbano y Jordania, así como en Grecia, Serbia y Macedonia. Apoya nuestro trabajo humanitario y nuestra labor de campaña para encontrar una solución política al conflicto.