Honduras: una respuesta nutritiva ante la crisis

Parcelas comunitarias de cultivo en Honduras. Foto: OCDIH
Parcelas comunitarias de cultivo en Honduras. Foto: OCDIH

Si bien la escasa educación sobre nutrición es un tema que nos afecta a todos, cuando hay escasez de alimentos en el hogar, los niños y las niñas son los primeros afectados, muchas veces con consecuencias irreparables debido a que pueden generarse retrasos en el crecimiento y desarrollo intelectual. Precisamente las sequías y demás efectos del fenómeno de El Niño han generado una crisis alimentaria y una baja producción agrícola. En el 2015, se registraron 630 niños y niñas -en edades de seis meses hasta cinco años- que enfrentaban algún problema de malnutrición en los municipios de Honduras con los que trabajamos.

Con esta preocupación, iniciamos un programa de vigilancia nutricional para menores de cinco años, personas con capacidades especiales, embarazadas, lactantes y miembros de la tercera edad. Olga Fuentes, enfermera y Vice Alcaldesa de Lepaera, cuenta que “se capacitó a los beneficiarios en el cuidado y monitoreo de la salud nutricional”. Ella instruyó a las familias sobre los cuidados necesarios para medir y pesar correctamente a niñas y niños, y comentó que la alianza entre la Alcaldía Municipal y el Proyecto ha generado cambios positivos en la comunidad.

Sin embargo, para que el sistema de vigilancia nutricional sea efectivo, también fue necesario generar nuevas fuentes de ingresos para las familias y promover una repartición equitativa de las labores de cuidado en el hogar que permitieran a las mujeres generar ingresos y participar en la toma de decisiones públicas.

Con estos objetivos, se incluyeron en el proyecto las parcelas comunitarias de cultivo y se establecieron 78 iniciativas de generación de ingresos para la población. Madres solteras y jefas de familias se organizaron para crear emprendimientos de elaboración de alimentos y manufactura de artesanías. Asimismo, en las comunidades de Candelaria y Lepaera las familias contribuyeron a la creación y administración de bancos de semilla y granos.

Los resultados no se hicieron esperar

Hoy, el 100% de las comunidades cuenta con un sistema de vigilancia nutricional. Las familias se organizan en grupos de monitoreo, y son apoyadas por personal de la Secretaría de Salud y del Programa Municipal de Seguridad Alimentaria y Nutricional (PROMUSAN). Esta sinergia entre las familias, gobiernos municipales y mancomunidades permite además analizar las consecuencias de la sequía en cada localidad y construir planes de gestión de riesgos, medidas de prevención y un abordaje efectivo ante la crisis.

Además, al mismo tiempo que algunos de los hombres comenzaron a asumir labores de cuidado de la familia, las mujeres comenzaron a desempeñar un papel importante en la toma de decisiones del hogar y en el control de los recursos, llegando a participar de las decisiones públicas.  José Carlos Argueta, alcalde de Candelaria indicó que “las mujeres han venido con demandas claras, como que se les asigne un lugar en la plaza del mercado municipal”. Asimismo, resaltó que “este proyecto vino además de ayudar a salir del problema a la familia, también a apoyar a las autoridades municipales para avanzar en el cumplimiento de la Política Municipal de Seguridad Alimentaria con enfoque de Género”.

Por su parte, la Mancomunidad MOCALEMPA iniciará un sistema informático de monitoreo nutricional comunitario. “Vamos a establecer el sistema para contar con indicadores claros que nos ayuden a tomar decisiones correctas en el abordaje de este problema”, explicó Norman Espinoza, Coordinador Técnico de la Mancomunidad y dio la bienvenida a otros municipios que deseen unirse a este proyecto.

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