Apoyar a los jóvenes ahora para acabar con la pobreza mañana

La educación gratuita es una de las herramientas más eficaces para combatir la desigualdad. Beneficia a toda la sociedad pero, sobre todo, a los jóvenes más pobres. Photo: Dustin Barter/Oxfam
La educación gratuita es una de las herramientas más eficaces para combatir la desigualdad. Beneficia a toda la sociedad pero, sobre todo, a los jóvenes más pobres. Photo: Dustin Barter/Oxfam

Nunca antes la población joven había sido tan numerosa como hasta ahora. Los 1.800 millones de personas con una edad comprendida entre los 10 y los 24 años representan una cuarta parte de la población mundial. La mayoría vive en zonas urbanas en países en desarrollo.

A pesar de su gran número, los jóvenes están excluidos de los procesos de toma de decisiones debido a unas políticas dirigidas a la población adulta y unos valores y normas sociales que desatienden sus opiniones, necesidades o intereses.

Los jóvenes deben hacer frente a graves problemas sociales, políticos y medioambientales heredados de sus mayores y constituyen el colectivo más vulnerable a las crisis económicas.

Son excluidos política y culturalmente y sufren de forma desproporcionada los efectos del cambio climático. Millones de jóvenes padecen discriminación debido a su orientación sexual, género, raza, casta, religión, etnia, discapacidad física o el lugar en el que viven.

  • Más de 500 millones de jóvenes viven con menos de dos dólares al día.
  • Casi 126 millones son incapaces de leer una frase entera.
  • El 43% de la población joven del mundo carece de empleo o son trabajadores que viven en la pobreza.
  • Se estima que una de cada tres niñas se casa antes de cumplir los 18 años, algunas incluso con tan sólo ocho años de edad.

El potencial infravalorado de los jóvenes

Sin embargo, los jóvenes suponen para muchos de los países más pobres del mundo un “dividendo demográfico “que podría suponer hasta 500.000 millones de dólares al año en África subsahariana (un tercio del PIB actual de la región) durante los próximos 30 años.

Los jóvenes poseen la energía, la creatividad y la pasión necesarias para abordar problemas complejos que han heredado de sus mayores. Se encuentran a la vanguardia de muchos de los movimientos políticos en pro de la igualdad emergentes en el mundo.

Los jóvenes, menos influenciados por cuestiones ideológicas e institucionales, están encontrando sus propias soluciones a los desafíos del desempleo y la falta de esperanza. Y han demostrado su capacidad para innovar y desarrollar nuevas soluciones.

La juventud de hoy en día es la piedra angular de un futuro sin pobreza

La juventud de hoy será el motor que impulse el crecimiento económico y la lucha global contra la desigualdad en el mañana. Los jóvenes constituyen la generación con la mejor oportunidad para acabar con la pobreza, frenar el cambio climático y hacer realidad los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Pero, para ello, necesitan el apoyo y la solidaridad de sus mayores, que han de ayudarles a obtener el poder, los conocimientos y las habilidades necesarios para alcanzar estos objetivos. Los líderes políticos deben realizar un esfuerzo coordinado para promover la participación de los jóvenes en la toma de decisiones. También deben proporcionar a los jóvenes una educación de calidad, acceso a servicios sanitarios y la ayuda necesaria para conseguir un empleo digno y sostenible.

Desde 2014, Oxfam hace un llamamiento a adoptar medidas urgentes para abordar la desigualdad extrema que amenaza con socavar los progresos realizados durante los últimos 25 años en la lucha contra la pobreza. La juventud de hoy será clave para encontrar soluciones a este problema.

Ha llegado la hora de apoyarles como actores de su propio futuro y del de todos nosotros y nosotras.

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