Desigualdad y pobreza: el coste oculto de la evasión y elusión fiscal

Este sistema mundial de evasión y elusión fiscal está absorbiendo recursos esenciales para luchar contra la pobreza. Esto tiene que terminar.
Este sistema mundial de evasión y elusión fiscal está absorbiendo recursos esenciales para luchar contra la pobreza. Esto tiene que terminar.

En nuestro mundo la riqueza no escasea. A lo largo de los últimos 30 años, el tamaño de la economía mundial se ha quintuplicado. De hecho, ha crecido más de un 3% en 2017 respecto al año anterior.

Aun así, la brecha entre ricos y pobres continúa agrandándose: las fortunas de las personas más adineradas aumentan enormemente mientras que la escasa riqueza de las personas más pobres disminuye. Desde 2015, el 1% de la población mundial posee más riqueza que el 99% restante. Actualmente, tan solo ocho hombres poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la humanidad.

Una de las principales causas de esta desigualdad extrema es el abuso sistemático de un sistema fiscal injusto, que ha alcanzado niveles sin precedentes y obstaculiza la erradicación de la pobreza.

Ingenieria fiscal para evadir impuestos

Desde 2014, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) ha filtrado un gran número de documentos (entre ellos, los conocidos papeles de Panamá) que evidencian cómo la evasión y elusión de impuestos se ha convertido en una práctica normalizada entre las grandes empresas de todo el mundo. Gracias a un sistema fiscal complejo y poco regulado, empresas multinacionales y personas ricas ocultan sus grandes fortunas y beneficios en paraísos fiscales con el objetivo de reducir su carga fiscal y aumentar su riqueza. 

Los paraísos fiscales son la clave de este injusto sistema pues permiten que los ingresos y la riqueza salgan de los países de origen, libres de impuestos y en secreto, y los ocultan lejos de las autoridades tributarias y reguladoras. 

​¿Quién se beneficia?

Los más favorecidos son los más ricos: las personas adineradas y las grandes multinacionales que se aprovechan de su posición e influencia para lucrarse y usan las estructuras económicas a su favor.
 
Las personas y empresas más ricas, quienes más impuestos deberían pagar, maximizan sus beneficios pagando el mínimo de impuestos posible, ya sea mediante paraísos fiscales o consiguiendo que los países les ofrezcan exenciones fiscales o tipos impositivos más bajos.
  • Nueve de cada diez empresas de las 200 más importantes del mundo tienen presencia en al menos un paraíso fiscal. Entre los años 2001 y 2014, la inversión empresarial en estos lugares se cuadriplicó.
     
  • En 2015, las 50 mayores empresas estadounidenses ocultaron 1,6 billones de dólares en paraísos fiscales mientras los 20 principales bancos europeos registraron más de un 25% de sus beneficios (25.000 euros aproximadamente) también en paraísos fiscales.
     
  • Tal y como han evidenciado los papeles de Panamá, personas ricas de todo el mundo (entre ellas, importantes políticos y famosos) utilizan paraísos fiscales para evadir o eludir el pago de impuestos por sus grandes fortunas.

Barrio de chabolas de Tondo, en Manila, Filipinas, 2014.
Barrio de chabolas de Tondo, en Manila, Filipinas, 2014. Cada año, los países pobres pierden 170.000 millones de dólares a causa de la fuga de dinero a paraísos fiscales.

¿Quién paga el precio?

Cuando ricos o multinacionales acumulan sus fortunas en paraísos fiscales, evitan pagar los impuestos que les corresponden en los países en los que operan y obtienen ingresos. Esto, a su vez, priva a los Gobiernos de fondos vitales para invertir en servicios públicos e infraestructuras como colegios, hospitales y carreteras, y para combatir la desigualdad y la pobreza.
 
Como resultado, los Gobiernos tienen que recortar estos servicios o compensar la escasez de recursos mediante la subida de impuestos al resto de la ciudadanía. Ambas opciones perjudican sobre todo a las personas más pobres y hacen que aumente la brecha de la desigualdad. Este sistema internacional de elusión y evasión de impuestos está socavando el estado de bienestar incluso en los países ricos. Pero el impacto es aún más devastador en los países más pobres.
  • La evasión y elusión fiscal por parte de las grandes multinacionales priva a los países pobres de al menos 100.000 millones de dólares cada año en ingresos fiscales, dinero suficiente para financiar servicios educativos para los 124 millones de niños y niñas sin escolarizar o atención sanitaria que podría evitar la muerte de al menos seis millones de niños y niñas cada año.​
     
  • Se estima que el uso de paraísos fiscales por parte de los más ricos supone pérdidas por valor de 14.000 millones de dólares anuales en ingresos fiscales para los países africanos, fondos suficientes para financiar servicios sanitarios que podrían salvar la vida de cuatro millones de niños y niñas y, además, contratar a los profesores y profesoras necesarios para escolarizar a todos los niños y niñas del continente.

Cambiemos las reglas del juego

Aunque algunas de las prácticas fiscales son ilegales, muchas multinacionales y personas ricas se aprovechan de la vulnerabilidad de un sistema fiscal internacional obsoleto para no pagar los impuestos que les corresponden sin quebrantar ninguna ley. Esto exacerba una crisis de desigualdad que ha posibilitado que tan solo 8 personas posean la misma riqueza que la mitad más pobre de la población mundial mientras millones de personas viven atrapadas en la extrema pobreza. 

Los Gobiernos deben poner fin a la opacidad que permite a las empresas y personas más ricas eludir el pago de los impuestos. Deben trabajar juntos para reformar el sistema fiscal internacional y poner fin a la era de los paraísos fiscales.

Qué puedes hacer

Cuando se trata de pagar impuestos, hay una regla para las grandes empresas y otra para la gente corriente. Y mientras los más poderosos sigan pagando pocos o ninguno, los ciudadanos de a pie se verán obligados a asumir los gastos públicos.

Acabemos con la era de los paraísos fiscales y presionemos para que los líderes mundiales creen un sistema fiscal internacional justo que sirva para erradicar la desigualdad y la pobreza extrema.
Firma nuestra petición.

Suma tu voz y firma nuestra petición