Tsunami en el océano Índico: 10 años después

Noni and Nina, two sisters, are facing the sea in Aceh, Indonesia, 10 years after the tsunami which hit the region. Photo: Jim Holmes/Oxfam
Noni Delfina y su hermana Nina en la playa de Lho-Nga, en Indonesia, que fué inundada por el tsunami en diciembre de 2004.

Cuando el 26 de diciembre de 2004 se produjo el tsunami, las organizaciones humanitarias se enfrentaron a un reto sin precedentes: un grave desastre que afectaba a 14 países, algunos ya sumidos en terribles situaciones de conflicto. Además de la inmensa pérdida de vidas, cientos de miles de personas se vieron desplazadas, millones perdieron sus medios de vida y, en muchos lugares, la destrucción fue casi total.

Desde el principio fue evidente que el trabajo de Oxfam sería largo. Así, pusimos en marcha un programa de cuatro años de duración y 294 millones de dólares a través del cual proporcionamos asistencia a cerca de 2,5 millones de personas en siete países distintos, contratamos a miles de personas que nos ayudaron a implementar el programa y trabajamos con casi 170 organizaciones locales diferentes. Aunque, obviamente, una tarea de estas dimensiones no iba a ser fácil, nos enfrentamos a enormes problemas y desafíos.

Sin embargo, los resultados logrados son impresionantes. Gracias al generoso apoyo del público, a la dedicación y el duro trabajo de nuestro personal y de las organizaciones locales, y a los esfuerzos de las comunidades afectadas para reconstruir sus vidas, cientos de miles de personas viven ahora en mejores condiciones de las que lo hacían antes de que se produjese el tsunami.

Hace poco regresamos a algunas de las comunidades que visitamos en la provincia de Aceh (Indonesia) tras el tsunami. Esto es lo que nos contaron:

Noni Delfina, técnico de medios de vida

 Jim Holmes/Oxfam

En 2005, Noni solía ir todos los días en bici a la oficina de Oxfam en Lamo, donde trabajaba. Lo hacía con la misma bicicleta que usó para escapar del tsunami en 2004.

2004 – "Tras el terremoto, pasó una hora hasta que la gran ola llegó. Pudimos verla acercarse desde la entrada principal de nuestra casa, más allá del campo de golf. La primera ola fue enorme y lo destruyó todo. Produjo un sonido ensordecedor, como si fuese un helicóptero. Era como una ola gigante, con su cresta y su espuma. Hubo tres olas, que a su paso destruían cada vez más y más. Las personas que sobrevivieron a la primera fueron golpeadas por la segunda. El agua estaba llena de escombros y, aunque la segunda y la tercera ola eran más pequeñas, aún eran muy fuertes".

"Mi hermana pequeña, Nina, y yo huimos juntas. Le dejé mi bici porque ella era más pequeña y yo corrí a su lado. Al final se cansó, pero pudo subirse a una motocicleta que uno de nuestros vecinos conducía. Entonces me subí a la bici y seguí pedaleando. La carretera estaba tan abarrotada que nos acabamos separando. Nina fue en una dirección y yo en otra. Tardamos dos días en volver a encontrarnos".

 Jim Holmes/Oxfam

En 2014, Noni aún tiene la bicileta que utilizó para huir del tsunami que destruyó su casa por completo.

2014 – "He trabajado para Oxfam como técnico de medios de vida durante aproximadamente dos años en distintos puestos en Aceh Bezar, Lamno y Sigli. En comparación con otras personas de por aquí, tuve mucha suerte. Pude refugiarme en un sitio agradable y tuve una cama en la que dormir. Me dieron ropa, un sarong, un cepillo de dientes… Todo lo que podía necesitar. Me sentí respetada y tratada de igual a igual".

"Nunca nos iremos de Aceh, de Lhoknga. Este es nuestro pueblo. Nuestro hogar. Es un buen sitio para criar a los niños y las guarderías son baratas. Vivo cerca de mi madre y de mis hermanas, y nos ayudamos las unas a las otras. Nos daremos apoyo mutuo cuando haya cambios importantes en nuestras vidas".

Zuhra Bukhari, vendedora de pescado

 Jim Holmes/Oxfam (2006)

En esta imagen, tomada en 2006, Zuhra da la vuelta a los pequeños peces puestos a secar al sol, de la forma tradicional. Este tipo de peces se pescan con barcos como el que aparece al fondo de la imagen y que Oxfam ayudó a reparar.

2004 – "Estaba en la cocina preparando el desayuno a las 7:45 horas de la mañana cuando oí el primer temblor. Al principio pensé que era una rata bajo la mesa, pero pronto nos dimos cuenta de que era un terremoto. De pronto se hizo el silencio. Salimos fuera y vimos que todos los frutos de mi árbol de mango se habían caído. Miramos a nuestro alrededor. Todo estaba como paralizado. Nos sentamos en silencio y rezamos para que todo acabase bien. Después, el mar retrocedió y entonces vino el tsunami. Podía ver la ola acercarse, pero no sabía que esperar. Fue terrorífico. Tuve que ayudar a mi padre incapacitado a subir hasta una colina cercana. Avanzábamos muy despacio, pero al final lo conseguimos. La ola llegó hasta unos 15 metros por debajo de donde nos encontrábamos en la colina. Mi marido llegó antes que nosotros y volvió a bajar para ayudarnos a recorrer el último tramo. Lo conseguimos justo a tiempo".

 Jim Holmes/Oxfam

En 2014, T. Buhari, el marido de Zuhra, trabaja arreglando redes de pesca. “Oxfam habló con nosotros sobre nuestras necesidades y nos escuchó. Comprendió que, como nos dedicábamos a la pesca, queríamos quedarnos aquí".

2014 – "He vivido en este pueblo toda mi vida. Todos lo consideramos un sitio tranquilo y sosegado. No me gustaría vivir en ningún otro lugar. Tras el tsunami se construyeron 50 casas aquí, en Lhok Seudu. Pero se ha mudado aún más gente y ahora hay 60 casas y viven 225 personas. Nuestros hijos van a la escuela en el pueblo de al lado, Layeun, y creemos que, de nuevo, tenemos una buena vida".

Hasymi recibió una subvención para poner en marcha una empresa

 Jim Holmes/Oxfam (2005)

Hasyimi recibió una subvención para comprar un triciclo con el que empezar un pequeño negocio. Esta imagen fue tomada en octubre de 2005 en Krueng Tunong, cerca del nuevo puente que la comunidad construyó con la ayuda de Oxfam.

2004 – "El tsunami nos afectó gravemente porque la ola se dividió en dos para rodear la colina y volvió a unificarse justo aquí. Destruyó nuestras casas y nuestras tierras".

"He comprado este triciclo con la subvención que me ha proporcionado Oxfam. Antes del tsunami no me dedicaba a esto. Hacía varias cosas. Tenía viveros de peces, transportaba cosas de y hasta Banda Aceh y Lamno. Comerciaba con muchas cosas, por ejemplo, nidos de aves. Después de que el tsunami lo destruyera todo, tuve que comenzar desde cero".

"El enfoque que Oxfam ha aplicado es distinto al de otras ONG y es bueno. Después del tsunami, no quedaba nadie por aquí. Todos nos habíamos refugiado en campamentos de emergencia. Me reuní con personal de Oxfam y les traje aquí para ver qué se podía hacer. Juntos diseñamos un programa para este pueblo y lo llamamos Volver a nacer para demostrar a las personas que podíamos reconstruir nuestra comunidad. Lo hemos logrado y ahora tenemos esperanzas de futuro".

 Jim Holmes/Oxfam (2014)

Hasyimi muestra unos peces de los viveros que ahora tiene. Tras gestionar una empresa de transportes para la comunidad local y la escuela de su pueblo, invirtió en una tienda y dos viveros de peces.

2014 – A Hasymi le ha ido bien. Ha ganado contratos con el Gobierno que le proporcionan un dinero que invierte en su propia tienda y sus dos viveros de peces. Ahora da trabajo a cinco personas que gestionan y vigilan los viveros para proteger el stock y pescar y vender, dependiendo de la temporada, pescado o gambas en el mercado.

Fotos: Jim Holmes/Oxfam