Agnes, promotora de salud, ayuda a evitar la propagación del ébola en Liberia

Agnes Nyantie madre de cinco hijos, de 42 años. Voluntaria de Oxfam  ayudando a superar la crisis del ébola en Liberia.

La sencilla modestia de Agnes Nyantie esconde un espíritu que será clave para superar la crisis del ébola en Liberia. Esta madre de cinco hijos, de 42 años, recorre cada día, casa por casa, los callejones insalubres del barrio de West Point, ofreciendo a las familias información sobre el virus mortal del Ébola.

A pocos metros de distancia de la calle principal de West Point, rodeada de animados mercados y tiendas en los que se puede encontrar desde pescado ahumado hasta sospechosos servicios dentales, Agnes explica con calma a las familias cuál es la mejor forma de evitar el contagio del ébola y qué hacer si sospechan que alguien lo ha contraído.

La amenaza del èbola se cernió sobre West Point hace algunas semanas, cuando el Gobierno declaró el barrio en cuarentena, encerrando en él a 80.000 personas. La cuarentena, de 21 días, fue acogida con enfado. West Point es uno de los suburbios más pobres de Monrovia y, sin posibilidades de que nada entrara o saliera del barrio, pronto la gente empezó a quedarse sin comida y los precios de los alimentos a subir. Tras diez días de confrontación, el Gobierno cedió y puso fin a la cuarentena.

Agnes es una de los cien miembros del equipo de promotores de salud comunitarios en primera línea de la lucha contra el ébola. Es voluntaria desde hace ya tres años. Antes solía participar en iniciativas para frenar la violencia contra las mujeres pero, desde hace seis días, realiza tareas de prevención contra el ébola, visitando a 20 familias al día, casa por casa.

La importancia de lavarse las manos con frecuencia

Explicar esta enfermedad mortal a las familias de West Point no es tarea fácil. Se tapa los ojos con las manos y dice: "No pueden verlo. No saben cómo ha surgido ni cómo pueden contraer la enfermedad”.

"Los casos de ébola están disminuyendo. Ya no es como antes" afirma. También añade que, antes, la gente simplemente “se sentía mal. No sabían cómo se podían contagiar y sólo querían que se acabase y descansar".

Agnes recoge los comentarios de las personas a través de cuestionarios que va rellenando durante sus visitas. Los tres que ha apuntado esta mañana dicen: “El ébola está disminuyendo”. “Nos sentimos mejor, no como antes”. “Queremos más personal sanitario y medicinas”.

Es importante lavarse las manos con regularidad. Por eso, justo a la entrada de cada tienda del mercado hay cubos y grifos para que las personas puedan lavárselas antes de entrar. En las chabolas abarrotadas de West Point, con sus charcos de agua estancada que han aumentado por las recientes lluvias, también hay cubos para lavarse las manos. Las personas los utilizan con regularidad y Agnes se asegura de recordárselo durante sus visitas diarias.

Se necesita más ayuda

Según la Organización Mundial de la Salud, la tasa de contagio del virus del ébola parece estar disminuyendo en Liberia. Agnes afirma que, en West Point, el sonido de las sirenas que solían pasar a toda velocidad por la calle principal ya no es tan frecuente y que hace ya un mes que no se detecta un nuevo caso en su barrio.

Sólo el tiempo dirá si la disminución del número de nuevos casos es parte de una nueva tendencia o sólo una incidencia pasajera en las estadísticas. Sea como sea, lo que está claro es que a West Point no llega suficiente ayuda.

Oxfam ha proporcionado kits de higiene a más de 2.000 familias de la zona –suficientes para 14.000 personas–, pero, como señala la energética representante de West Point, Miatta Flowers, aún es necesario hacer mucho más. "Los recursos son escasos y la demanda enorme", dice. Le preocupa que esta escasez esté provocando tensiones en el atestado barrio de West Point.

Cuando nos marchamos pensando que quizás estamos ante el comienzo del fin del ébola en West Point, una "procesión" de ambulancias y camionetas nos recuerda que esta crisis está lejos de terminar. "Llevan los cuerpos de más víctimas", afirman nuestros compañeros de Liberia.