Efrentando la sequía: campesinas duplican la producción de leche con nuevas técnicas de ganadería

Mujeres rurales en Nicaragua preparan bloques multinutricionales para el ganado. Cambio climático y hambre en Nicaragua.
Mujeres rurales en Nicaragua preparan bloques multinutricionales para el ganado.

 

Al terminar la clase en la que aprendió a hacer bloques multinutricionales, Martha Lorena Ordóñez, habitante de La Rastra, en San Francisco del Norte, le comentó a su padre que había aprendido a hacer un alimento para las vacas que sería muy efectivo en época seca. El señor se mostró escéptico y a la vez dispuesto a probar, cuenta ella, así que permitió que su animal lamiera esa comida.

“Sacábamos alrededor de 10 litros de leche”, confiesa Ordoñez frente a sus compañeras de la Escuela Técnica de Campo ubicada en La Pita, zona árida que está en el occidente de Nicaragua y que los últimos tres años ha sido afectada por el fenómeno de El Niño.

“Después que estuvimos dándole el bloque nos asustamos porque produjo casi 20 litros de leche. Mi papá dijo: esas pelotas son muy buenas”, relata riéndose.

Desde febrero 2016, 20 mujeres de distintas comunidades de San Francisco del Norte se reúnen una vez a la semana para ser capacitadas en la Escuela Técnica de Campo. En cada sesión aprenden estrategias que les ayudan a alimentar mejor al ganado en época de sequía.

Así funcionan las Escuelas Técnicas de Campo

Las Escuelas Técnicas de Campo operan dentro del Programa de Seguridad Alimentaria y Adaptación al Cambio Climático que se aplica en Somotillo, Villa Nueva, San Francisco y San Juan de Cinco Pinos, cuatro municipios del Corredor Seco de Nicaragua, por el Centro para la Promoción, Investigación y el Desarrollo Rural (Cipres) y la Asociación para el Desarrollo del Norte de Chinandega (Adenoch), con financiamiento de Oxfam y Heifer.

A cada una de las mujeres se les dio una vaca preñada y también las están preparando de cara a la temporada seca. “Para marzo y abril los pastos se ponen bastante secos, amarillos, pálidos. Eso es lo que el ganado se come”, cuenta Martha Lorena Ordóñez.

En las capacitaciones recibidas han aprendido a elaborar los bloques multinutricionales que provocaron que la vaca del padre de Martha y la suya duplicaran la producción de leche.

De acuerdo con Víctor Andrade, técnico de la escuela, en las sesiones la mayor parte del aprendizaje es práctico.

“Los bloques multinutricionales son una alternativa de alimentación de verano para las vacas que han sido proporcionadas por el proyecto. En esta zona la sequía afecta mucho y se escasea el alimento. En los últimos años las vacas han estado sufriendo y por eso obtenemos poca producción de leche, hay poco desarrollo y poca reproducción. Los bloques multinutricionales y ensilaje de pastos vienen a paliar esta situación”, explica Andrade.

La elaboración del bloque multinutricional

Mientras el técnico enumera las bondades de los bloques, las comunitarias empiezan su labor: la elaboración de este alimento. El proceso no es tarea fácil, requiere de precisión, empeño y fuerza.

“Se inicia pesando los ingredientes del bloque que es un compuesto de fibra, proteína, sales minerales, sal común y material de relleno como maíz, también se puede usar cascarilla de arroz o de maní”, agrega Víctor Andrade.

Según el técnico, con la poca cantidad de alimentos que la res ingiera en la época seca el bloque será un complemento sustancial. “Ese bloque pesa alrededor de seis libras, la vaca puede consumir hasta media libra diaria, y las mujeres lo están usando para que el animal lo lama”, detalla.

Las mujeres cuidan su futuro y el de su familia 

Silvia Rodríguez tiene 41 años y cuatro hijos. Es una de las estudiantes en la Escuela Técnica de Campo. Como todas, recibe viáticos de transporte y en los días que hay clases se alimenta con productos del huerto familiar que ha elaborado con ayuda del proyecto.

“Con lo que hemos aprendido vamos a salir adelante”, sostiene Rodríguez mientras pesa la melaza que usarán para hacer el bloque.

La vaca que le fue entregada aún no ha parido y entre todos en su familia ayudan a cuidarla. A veces sus hijas más grandes llevan al animal a que tome agua y en otras ocasiones lo hace su esposo. “Esa vaca es el futuro de nuestros hijos”, reflexiona Silvia, quien habita en la comarca La Rastra y debe caminar dos kilómetros para asistir a las capacitaciones.

Distintos aprendizajes para enfrentar el cambio climático 

Otra de las técnicas que las mujeres aprenden en la Escuela Técnica es el ensilaje. El técnico Víctor Andrade explica la utilización del forraje verde que se corta y coloca en un molde de silo de cincho.

A Guillermina Castro, de 49 años y madre de seis hijos, el proyecto le dio un cerdo. Ese animal ha cambiado su vida. “Lo ocupo cuando hay cerdas en celo, lo presto, me dan una cría y con ellas he armado mi propia granjita. Vendo a 1000 córdobas cada cría, y ya tengo 17”, cuenta.

Las clases en la Escuela Técnica a la que ella acude se imparten cada sábado. “Nos enseñaron sobre la importancia de la tierra y cómo nosotros mismos, sus habitantes, la estamos destruyendo. Hemos aprendido de la conservación del agua, aspectos de sanidad animal y control de plagas. Yo pienso que estoy bien capacitada”, agrega Castro, quien forma parte del proyecto desde hace tres años.