Sueños de mujeres campesinas: mejorar su vida a través de la cosecha

Claudia Alvarado, pequeña productora, muestra su parcela diversificada. Crédito: Ximena Castiblanco/Oxfam

Cuando visitas la comunidad El Colorado, te reciben con una bandeja de frutas, vegetales, legumbres, semillas, huevos, flores, miel y otros productos que las mujeres de la Cooperativa Paz y Amor entre Mujeres (Coopamujer), han logrado cosechar. 48 mujeres integran esta colectividad que forma parte de la Fundación Entre Mujeres (FEM), en el departamento de Estelí, al norte de Nicaragua.

Con mucho orgullo, las mujeres muestran los productos en el centro de la casa comunitaria, porque representan el esfuerzo de varios meses. “Aquí tenemos parte de nuestro reservorio de semillas, frijoles, maíz, sorgo…son frutos criollos cosechados con abono orgánico”, explica Gladys Salinas, educadora de la cooperativa. Sus compañeras también exponen cómo producen sin químicos, sin quemas, cuidando el bosque y transmitiendo todo lo que saben a los más jóvenes “para que ellos aprendan a cosechar sin veneno, que sepan el valor de la tierra”, afirma Gladys.

Para las mujeres de El Colorado producir no ha sido tarea fácil, vieron sus cultivos de café completamente acabados en 2012 con la llegada de la plaga de la roya y la sequía que atacó tres años al llamado “corredor seco” de Nicaragua.  “Antes de la Roya cortábamos 120 quintales de café oro. Tuvimos que optar a otros rubros porque la plaga nos dejó sin café”, comenta Luisa Irías, presidenta de la cooperativa, quien explica que para este año esperan llegar a 80 quintales de café. Después de la sequía, las mujeres han vuelto al cultivo del café sin químicos, sin quema y usando abonos que ellas mismas producen.

Para recuperarse el apoyo de la FEM ha sido clave. “Con la FEM nos hemos levantado después de la roya y hemos experimentado con otros productos, por ejemplo, ahora tenemos apicultura, dejamos el miedo a las abejas para producir miel para la venta” comenta Luisa.

Los esfuerzos por sembrar no se detienen en esta cooperativa y en otras 7 que forman parte de la Central de Cooperativas Las Diosas, con la que comercializan sus productos en el mercado nacional e internacional. Para lograrlo han contado con el proyecto “Productoras aumentan sus ingresos gracias a una producción sostenible y mejor comercialización” apoyado por Oxfam y el Gobierno de Bélgica, que permitirá a estas mujeres continuar afianzando sus conocimientos en agroecología y agregar valor especialmente al café, la rosa de Jamaica y la miel.  

Lo mejor es ver los frutos de lo que se siembra

Enseñar a las jóvenes a valorar la tierra, a elaborar abonos orgánicos, a diversificar su producción sembrando distintos tipos de cultivos, es parte de la herencia que las mujeres de la cooperativa Gloria Quintanilla en Santa Julia, municipio de El Crucero, están dejando a las nuevas generaciones.

“Cuando yo empecé a sembrar así no sabía lo que iba a mirar, ahora ya veo mis palitos grandes y ya dando frutitos de café y con abono orgánico, ahora tengo bien aprovechada la parcela” dice emocionada Claudia Marcela Alvarado, mientras muestra su finca donde siembra café a la sombra de árboles frutales, plátanos y otros con los que ha diversificado su producción.

A corto plazo las productoras de El Crucero quieren lograr que su café sea certificado sanitariamente y para esto el apoyo de Oxfam es importante. “Nosotras tenemos nuestro local de la cooperativa para que podamos procesar el café, pero necesitamos que se ponga el piso, el techo, las ventanas, pintarlo en blanco, todo eso para que se vea que realmente nuestro café va a ser procesado en un lugar limpio” explica Dolores Esquivel, líder de la cooperativa.

Una vez que el local esté acondicionado, el certificado conseguido y los equipos de procesamiento de café instalados, los frutos de su esfuerzo podrán ser notorios y sus ingresos y calidad de vida mejorarán aún más.

Luchar por una buena vida libre de violencias

Las productoras tienen un objetivo claro: mejorar su calidad de vida y la de su comunidad. Por eso toman acciones no sólo en el frente de la agricultura, sino en otros aspectos de la vida de sus pueblos.

En la comunidad Los Llanos 1, en Estelí, la Cooperativa Multisectorial Mujeres del Norte (Coopemujer) conformada por 54 mujeres, se reúnen para valorar los avances que han logrado en los últimos años. También llegan a un tema del que todas tienen algo que contar: la violencia contra las mujeres.

Isabelita Zamora coordinadora de FEM en la comunidad, menciona la valentía de algunas mujeres para salir de la violencia y de situaciones muy complejas, con el apoyo de sus compañeras. Sobre esto, María Teresa González cuenta cómo ha logrado levantar su casa gracias a la producción agroecológica, pero sabe que no hubiera llegado hasta ahí si no hubiera roto un círculo de violencia que le llevó 10 años.

“Las mujeres no tenemos que callar, no tenemos que quedarnos en silencio porque gracias a romper el silencio uno puede salir adelante…yo no tenía casa, me sentía humillada, sufría y lloraba porque no tenía nada... pero cuando fui viendo que otras mujeres organizadas me podían ayudar, entonces empecé a salir de ese círculo”

“Desde ahí comencé a tener valor y a no dejarme…pude denunciarlo y ponerle un alto para que no me siguiera maltratando. Ahora yo soy libre, voy a Managua a las reuniones, ando paseandito y todo eso fue gracias a haberme organizado” concluye María Teresa.

Las experiencias compartidas en esta reunión son parte de un proyecto que concluirá en 2021, cuando se espera que las pequeñas productoras hayan incrementado sus ingresos, y sus cooperativas estén posicionadas como actor económico clave en sus municipios y el país. El camino será largo, pero hay mucha energía para emprenderlo.