Crisis del lago Chad: testimonios de supervivencia y solidaridad en Nigeria

Aisha, de 25 años, huyó con sus tres hijos después de que Boko Haram quemara su aldea y matara a su marido. Ahora vive con los Kabbar Maila, una comunidad de acogida de Maiduguri, donde encontró refugio tras pasar 18 días en el bosque.
Aisha, de 25 años, huyó con sus tres hijos después de que Boko Haram quemara su aldea y matara a su marido. Ahora vive con los Kabbar Maila, una comunidad de acogida de Maiduguri, donde encontró refugio tras pasar 18 días en el bosque.

Una enorme, desconocida y desesperada crisis humanitaria está devastando la región de la cuenca del lago Chad, en África occidental. Se trata de una crisis provocada por los siete años de violento conflicto entre el grupo terrorista conocido como Boko Haram y los militares que tratan de contrarrestar sus ataques.

Aunque el conflicto se originase en Nigeria, la violencia ya ha traspasado sus fronteras y ha afectado a los países vecinos de Níger, Chad y Camerún, obligando a más de 2,6 millones de personas a huir de sus hogares y abandonar sus granjas y cultivos, y provocando que más de 9 millones de personas necesiten ayuda humanitaria urgente.

Se trata de la crisis de desplazados que más rápido está creciendo del continente africano. Los niveles de inseguridad alimentaria y desnutrición son alarmantes y, a pesar de ello, sus víctimas siguen sin recibir ni la atención ni la ayuda adecuadas del resto del mundo. Más de 1,9 millones de las personas afectadas son de origen nigeriano y se encuentran desplazadas en la región noroeste de su propio país. Se trata de la séptima crisis de desplazados internos más grave del mundo.

La mayoría de las familias desplazadas encuentran refugio en algunas de las comunidades más pobres y vulnerables de la región. Estas historias pretenden llamar la atención sobre su precaria situación.
 

Fatima, 35, from Konduga in Borno State, lives among Kabbar Maila IDP host community, in Maiduguri.

"Mendigar es necesario para mantener nuestro cuerpo y nuestra alma"

Fátima, de 35 años, es una desplazada interna que vive en la comunidad de Kabbar Maila, en Maiduguri, en el noreste de Nigeria.

Fátima llegó a Maiduguri hace tres años. Su marido era comerciante. Compraba alimentos a los campesinos locales y los vendía en Bama. Fátima recuerda perfectamente el día en el que todo cambió. Combatientes de Boko Haram entraron por la fuerza en su casa y le cortaron la garganta a su marido delante de ella. Después de que prendieran fuego a la casa, Fátima cogió a sus hijos y corrió a esconderse en el bosque. Tras una semana allí, consiguió llegar a Maiduguri y se puso en contacto con una persona de su comunidad. 

Ahora vive en una pequeña habitación de un edificio de cemento junto a otros desplazados internos en la comunidad de acogida de Kabbar Maila y paga 1.500 liras de alquiler al mes. Para ganar algo de dinero, muele maíz para una empresa privada que le da los restos de manera gratuita. Fátima luego los vende como alimento para el ganado para, así, obtener algún ingreso extra. Pero incluso con eso no tiene suficiente para vivir. Sus hijos no han ido a la escuela en los dos últimos años y tiene problemas para pagar el alquiler. Se ha visto obligada a mandar a sus hijos a la calle a mendigar. "Mendigar es una necesidad para mantener nuestro cuerpo y nuestra alma. Tenemos que hacerlo para sobrevivir", dice.
 

Zarah, 50 years old, from Marte in Borno state, lives in Kabbar Maila host community.

Escapar de la violencia y de las aldeas en llamas

Zarah, de 50 años, es una desplazada interna que vive en la comunidad de Kabbar Maila, en Maiduguri.

El marido de Zarah era agricultor y ambos cultivaban sus propios alimentos en una parcela de terreno. Tenían su propia casa. Hace tres años, después de que el grupo terrorista Boko Haram atacase su pueblo y matara a su marido, Zarah huyó con sus seis hijos y se pasó un mes escondida en el bosque. Sobrevivieron gracias a las sobras que les daban las comunidades por las que pasaban y los alimentos que encontraban en la basura. Ahora vive con sus hijos en la comunidad de Kabbar Maila, en Maiduguri, en una habitación abarrotada con goteras en el techo. 

Zarah no trabaja porque nadie quiere dar trabajo a personas de su edad. No ha podido pagar el alquiler durante los últimos tres meses y ahora el casero le está presionando para que lo haga. Para poder alimentar a la familia, su hija mayor compra bolsitas de agua y las revende en la calle. Si no consigue ganar dinero, Zarah manda a alguno de sus otros hijos a mendigar. Los miembros de la comunidad local les han ofrecido su hospitalidad y comparten con ellos lo poco que tienen, aunque también sean muy pobres.
 

Ahmed, 47 years old, leads the Kuchari host community in Maiduguri, that has welcomed up to 10,000 refugees.

"Las personas desplazadas somos como hermanas"

Ahmed, de 47 años, es el bulama (líder) de la comunidad de acogida de desplazados internos de Kushari, en Maiduguri.

Ahmed es el líder de la comunidad Kushari, en Maiduguri. Esta comunidad ha acogido hasta 10.000 refugiados de distintas zonas del estado de Borno. Algunas de las personas desplazadas internas han recibido parcelas de tierra donde construir refugios provisionales. A otras se les ha proporcionado refugio gratuito en edificios sin terminar. Ahmed cree que la llegada de desplazados internos ha tenido un impacto positivo en la zona. Su comunidad ahora recibe más atención y, junto a los desplazados internos, recibe ayuda de diversas organizaciones humanitarias y otros organismos. 

Existe una buena relación entre las personas desplazadas internas y la comunidad de acogida. Se apoyan mutuamente, pero necesitan ayuda para crear empleo y mantener los medios de vida y, así, poder ser autosuficientes. Ahora han puesto en marcha un negocio para producir y vender carbón juntos. Ahmed contribuye al negocio proporcionando un camión para transportar el carbón y negociando el acceso a la madera con el departamento forestal del Gobierno, para el que Ahmed trabaja. También ayuda a los desplazados internos proporcionándoles documentos de identificación que les permitan circular libremente.
 

Shettima, over 50, from Kodunga, IDP in Kushari host community.

Tres dólares por tres días de trabajo

Shettima tiene más de 50 años y es un desplazado interno que vive en la comunidad de acogida de Kushari, en Maiduguri.

Shettima llegó a Kushari hace tres años junto a su mujer y sus tres hijos. Antes se ganaba la vida como agricultor y vendiendo carbón. Sus hijos iban a la escuela. Un día oyó que Boko Haram le estaba buscando porque había vendido su vaca y querían su dinero. Por miedo, Shettima y su familia abandonaron su casa y se marcharon a pie hasta Kushari. El líder de la comunidad les proporcionó un pequeño terreno donde construyeron un refugio con madera y placas de hierro. 

Shettima ahora trabaja en el negocio de carbón que las personas desplazadas internas y la comunidad de acogida han puesto en marcha. Por tres días de trabajo recibe 1.000 naira, que equivale a poco más de tres dólares. También recibe la ayuda de organizaciones humanitarias. Pero esto no es suficiente para poder mantener a su familia. Quiere que sus hijos tengan un futuro y reza para que la insurgencia abandone la lucha y así poder regresar a su pueblo y reconstruir su comunidad.

Cómo puedes ayudar

Oxfam está proporcionando ayuda de emergencia en Nigeria, Níger y Chad a las personas desplazadas y a las comunidades que les acogen. Sin embargo, necesitamos ayuda urgentemente para evitar que esta crisis se convierta en una catástrofe.

Actualmente, los países más ricos del mundo no se están esforzando lo suficiente por ayudar a los millones de personas que se han visto obligados a abandonar sus hogares debido a la violencia, los conflictos y la persecución. Mientras tanto, países mucho más pobres acogen a la mayor parte de la población refugiada del mundo, agotando sus recursos y sumiéndose cada vez más en la pobreza.

Para proteger y salvar vidas, los Gobiernos de todo el mundo deben proporcionar ayuda y protección adecuadas a las personas desplazadas y refugiadas, así como brindar apoyo a las comunidades más vulnerables del mundo, que están haciendo un esfuerzo sobrehumano para ayudarles.

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Photos: Ibrahim Dung/Oxfam