El agua como instrumento de cohesión social en República Centroafricana

Un punto de distribución de agua en el barrio de Bloc Sara. Oxfam reparó y acondicionó los punto de agua destruidos y dañados durante la crisis. Foto: Pablo Tosco/Oxfam
Un punto de distribución de agua en el barrio de Bloc Sara. Oxfam reparó y acondicionó los punto de agua destruidos y dañados durante la crisis. Foto: Pablo Tosco/Oxfam

Un proyecto de acceso al agua y saneamiento contribuye a normalizar la vida social en los barrios de Bangui

El agua potable es un bien escaso en República Centroafricana.  Naciones Unidas calcula que tan sólo un 30% de la población tiene acceso a ella.  En los barrios de la capital, Bangui, la crisis que afectó el país en 2013 dejó a las comunidades disgregadas y provocó una grave destrucción de la red de abastecimiento de agua y el aumento de las necesidades de acceso ella, ya existentes antes de la crisis. 

La falta de agua afectó también la vida social de los barrios. La gente empezó a ir a buscarla a otros barrios, a dejar de ir a la escuela o los centros de salud dónde no había agua ni acceso al saneamiento. Es normal: ¿quién va a ir a una escuela sin baños o a un hospital donde un medico no puede lavarse las manos?

El  agua puede ser un instrumento de paz y cohesión social. Por eso, junto con la compañía nacional de aguas centroafricana y a través de un programa de reconstrucción económica y social en las zonas urbanas, Oxfam ha rehabilitado diez instalaciones de agua llamadas quioscos-fuentes, donde la gente puede tener un acceso público y permanente al agua en sus barrios. Han beneficiado a más de 6.000 personas.
Oxfam también rehabilitó la infraestructura sanitaria y de acceso al agua de dos escuelas, un mercado  y un centro de salud ubicados en una de las zonas más afectadas por el conflicto de la capital centroafricana. 

¿Por qué es importante respetar un quiosco-fuente?

Los quioscos-fuente forman parte del paisaje urbano de Bangui. Estas pequeñas casa azules garantizan que hay agua y por tanto vida en los barrios.  Dentro de cada uno de ellos está una persona encargada de gestionar el agua. Cada día, la gente se reúne en torno a ellos para recogerla. Allí no importa de qué procedencia sea ni qué pasado ha tenido. El acceso al agua no entiende de diferencias. 

De ahí la importancia de mantener en buen estado esas infraestructuras, para que el barrio siga siendo un lugar de encuentro.  Por eso, Oxfam sensibiliza a las comunidades para que respeten la infraestructura y lanzó la campaña 'Mi KBF, Mi barrio' con el objetivo de promover el acceso al agua, la cohesión social y asegurar la protección de la infraestructura de agua ante cualquier estallido de violencia.

El agua es esencial para beber, cocinar y lavar. Pero sin agua también deja de existir la vida en el barrio. Por esto, respetar un KBF es respetar un barrio entero.