Temporada de huracanes en el Caribe : trabajamos para reducir el riesgo de desastres

Todas las mañanas Jakeline transporta personas de una orilla a otra del río ya que no existen puentes ni otro tipo infratestructura segura para el desplazamiento en esta zona de Santo Domingo, República Dominicana. Foto: Pablo Tosco/Oxfam
Todas las mañanas Jakeline transporta personas de una orilla a otra del río ya que no existen puentes ni otro tipo infratestructura segura para el desplazamiento en esta zona de la capital, Santo Domingo. Foto: Pablo Tosco/Oxfam

Irma, María, Harvey, José… todos nombres de huracanes que han pasado a la historia por la gravedad de las pérdidas humanas y materiales que han dejado a su paso. Pero estos fenómenos, no afectan a toda la población de un país por igual. Las personas en situación de mayor vulnerabilidad, las que menos han contribuido al calentamiento global y, a la vez, las que más dificultades tienen para poder prepararse o retomar sus vidas tras el impacto, son las que se llevan la peor parte.
 
Trabajamos con las comunidades más afectadas para que incrementen sus capacidades y recursos para afrontar estas amenazas y exijan a las autoridades su derecho a una comunidad libre de riesgos y, en caso de desastre, una atención digna y basada en derechos.

República Dominicana: Tras el paso del huracán

En 2017 los huracanes Irma y María provocaron pérdidas por más de 180 millones de dólares (1.4 por ciento del gasto público del 2016) en la República Dominicana con daños en los sectores de agua y alcantarillado, obra pública, vivienda y agricultura

Francisco e Idalia


Con el paso del huracán María por el municipio de Hostos, en República Dominicana, Francisco y su esposa Idalia perdieron las dos mil cepas de plátano que habían sembrado tres meses atrás. No es la primera vez que el río les arrebata sus cosas. En el año 2007, con la tormenta Noel, perdieron su casa y todo lo que había dentro.

El río Yuna y el río Nigua los asediaron por ambos lados. Su primer instinto fue salvar el televisor, la nevera y la estufa, “lo más costoso”. Tomar sus herramientas de trabajo: el hacha, el machete, la pala, lo que más importa. Subir los colchones, la mesa, las sillas.

“Este es un sitio maravilloso, pero tiene ese cáncer, ese río. Ese río nos aplasta y nos deja en el aire, cuando viene”, narra Francisco.

Aunque, como Francisco, varias personas del municipio de Hostos consideren al río responsable, la realidad es que sus casas y sembradíos se encuentran ubicados en áreas inundables. El río, cuando llueve, naturalmente recupera su espacio.

Una adecuada política pública de gestión de riesgos contribuiría a evitar situaciones como las que afectan a Francisco, por ejemplo, a través de la adopción de medidas como reubicar a la población, cambiar el tipo de cultivos, y de seguridad y control para casos de desborde del río. El riesgo de no hacer estos cambios necesarios es que, llegada la temporada ciclónica en junio, los mismos sucesos y las pérdidas se repetirán.

Reducir el riesgo ante desastres es clave

Desde Oxfam, trabajamos con organizaciones de la sociedad civil del Caribe y Centroamérica para mejorar su resiliencia mediante programas centrados a identificar las zonas vulnerables a desastres con mapas satélite, adecuar rutas de evacuación e instalar sistemas de alerta temprana.  

Estas escaleras del barrio Simón Bolívar, en Santo Domingo, forman parte de las rutas de evacuación que se han diseñado para que las comunidades que viven cerca del río puedan acceder a un sitio seguro en caso de huracán o inundaciones. Foto: Pablo Tosco/Oxfam

También hemos promovido la creación de bancos de semillas comunitarios y el uso de semillas adaptadas a inundaciones en comunidades agrícolas de países propensos a recibir el impacto de huracanes. Muchos de estos programas van especialmente dirigidos a mujeres, quienes se convierten en una voz de referencia en sus comunidades al mismo tiempo que ganan ingresos y son autónomas económicamente.

De todas maneras, el trabajo de prevención tiene que ir más y abordar las causas subyacentes. Por este motivo, trabajamos con la ciudadanía para que conozca sus derechos y, junto a ella, hacemos incidencia a gobiernos para que garanticen recursos para invertir en la prevención de desastres y apliquen políticas de vivienda digna, especialmente para las personas más empobrecidas y en mayor situación de vulnerabilidad.