República Dominicana: La prensa invisibiliza a los responsables de los feminicidios

Mujeres = Fortaleza. Foto: Oxfam
Mujeres = Fortaleza. Foto: Oxfam

 Los medios de comunicación constituyen uno de los pilares tanto para el mantenimiento como para el cambio de ideas o actitudes sexistas, desde Oxfam solicitamos a un equipo de El Grillo analizar la cobertura hecha por los periódicos impresos Hoy, Listín Diario, El Día, Diario Libre y El Nacional a los casos de feminicidios ocurridos durante los primeros tres meses de este año 2015.

En el análisis de cinco periódicos impresos dominicanos el equipo de El Grillo encontró que las notas sobre feminicidios emplean oraciones en tiempo verbal pasivo, de tipo “Una mujer fue asesinada” (El Nacional, 3 de febrero), “Una joven fue asesinada a balazos” (Diario Libre, 30 de marzo), “fue degollada” (El Día, 6 de marzo), “fue ultimada” (Hoy, 23 de marzo”).

En la gramática española la voz pasiva se utiliza cuando el sujeto de la acción es desconocido o cuando se considera que éste no tiene relevancia. El tiempo pasivo en los titulares o textos de noticias sobre feminicidios traslada la acción (y con ella, la responsabilidad del acto) desde el sujeto que la realiza (el asesino), hacia el objeto sobre quien recae, en este caso la mujer.

Se trata, de acuerdo a Marien Aristy Capitán, jefa de redacción del periódico Hoy, de un vicio del lenguaje periodístico, no de una intención premeditada de ocultar la responsabilidad del criminal. Sin embargo, se corresponde con lo que plantea la doctora Patricia A. Taus en su libro La Violencia Ecuménica desde una perspectiva de género, quien explica: “Las construcciones lingüísticas utilizadas por los medios masivos de comunicación social, las instituciones policiales, judiciales, etc. (…) vacían de contenido la subordinación, el abuso y la violencia constante. Asimismo, tienden a desplazar la responsabilidad del sujeto activo al pasivo. En este sentido no es común redactar la oración ´Pedro abusó de Ana´, sino más bien ´Ana fue abusada´ quedando la víctima en primer plano con la introducción de la voz pasiva” (p.14).

Al menos 45% de las notas analizadas colocaron la acción sobre la mujer con el uso de la voz pasiva en algún punto de la redacción (en tres casos en el titular).

Este detalle cobra más relevancia cuando se toma en cuenta el contexto: en América Latina menos del 10% de los feminicidios son condenados judicialmente, de acuerdo a Moni Pizani, jefa regional de ONU Mujeres. De manera similar, en República Dominicana se registra un promedio de 9 condenas anuales por feminicidio (en los últimos cuatro años, de acuerdo a datos publicados en la prensa) frente a un promedio de 100 feminicidios por año.

El lenguaje pasivo entonces refleja, y a la vez refuerza, la realidad de que gran parte de los hombres que matan a mujeres no se ven obligados a asumir la responsabilidad de sus actos.

Presentación de motivos “pasionales”

Más de la mitad de las noticias encontradas atribuyen el crimen a razones sentimentales o emocionales: “La mató por celos”, “por motivos pasionales”, “para salvar la honra”, obviando el hecho de que los feminicidios son el producto de una sociedad en la que existe una relación de poder desigual entre los dos géneros. La doctora colombiana María Victoria Ramírez Martínez (de la organización Corporación Contigo Mujer) argumenta que el feminicidio ocurre porque en su proceso de socialización el agresor ha asumido la idea de que la mujer es propiedad suya y, por lo tanto, su vida le pertenece y tiene derecho a arrebatársela.

La presentación de razones emocionales deja implícita la idea de que se trató de un hecho espontáneo, no previsible, y por tanto, libra de responsabilidad a las autoridades que deben trabajar en la prevención de estos crímenes, sostienen las corrientes feministas.

La prensa debe tener un abordaje integral

En ese sentido, la prensa debe tener un abordaje integral, “sin escribir excusas, sin justificar. Debemos plasmar la historia completa, citar el contexto, antecedentes. El feminicidio es el último eslabón de una historia de violencia constante. Cuando una mujer es asesinada ya registra un contexto de maltrato. Y quien escribe, los y las periodistas no podemos ser ajenos a la situación”, plantea Grisbel Medina, coordinadora de la Asociación de Periodistas con Perspectiva de Género que ha hecho análisis de prensa sobre la cobertura noticiosa de los feminicidios, encontrando resultados similares a los de este reportaje.

En otras palabras, la atribución del crimen a asuntos emocionales no deja entrever las raíces sociales del drama del feminicidio. Las noticias muestran que hay violencia, pero no señalan las raíces de esa violencia ni cuestionan las estructuras sociales que dan lugar a los feminicidios.

Culpabilización de la mujer 

En muchos casos, el texto relaciona los motivos del criminal con el comportamiento de la víctima, arguyendo que la asesinó “porque le era infiel” o “porque se negó a reconciliarse”, etc. En una noticia se lee: “luego de que esta le pidiera que dejara de ver televisión para que le dedicara tiempo” (El Día 15/01/2015).

En otra noticia se explica el supuesto motivo del crimen de la siguiente manera: “porque ella se negaba a continuar una relación sentimental con él” y “tenía dudas de la fidelidad de su compañera sentimental, lo cual lo llevó a asesinarla” (Listín Diario, 30/03/2015). Una tercera dice: “su ex mujer… aprovechó que estaba preso y le fue infiel” (El Nacional 23/01/2015). En una cuarta se escribe: “al sorprenderla teniendo relaciones sexuales con el hermano de su marido” / “El matador declaró… que cometió el crímen para salvar la honra de su familia” / “Lo hice, eso no puede pasar en mi propia casa… Yo soy un hombre serio, por lo que me decidí a matarla” (El Nacional, 20/03/2015).

“No es justo que sigamos escribiendo que ¨fulana dejó dos hijas en orfandad¨, ¡como si encima la víctima quiso abandonar su prole, morir y dejarlos! Siempre la culpan de su propia suerte”, también señala Grisbel Medina al respecto.

En este tipo de narración la culpa recae sobre el comportamiento de la mujer, señalada como provocadora de su propia tragedia, lo que refuerza la concepción sexista que dio origen al crimen: que la mujer es un objeto (de la pasión del hombre), sin derecho a tomar decisiones sobre su propia vida.

Publicado originalmente en El Grillo por Gabriela Read y Virginia Antares Rodríguez.

Vídeo: Feminicidios: ¿la prensa es parte del problema?