Financiación del Desarrollo: La lucha contra la pobreza no puede quedar en manos de los intereses del sector empresarial

Oxfam alerta sobre el preocupante peso que los intereses del sector empresarial ejercen sobre el modelo de financiación del desarrollo. Para que la III Conferencia Internacional para la Financiación del Desarrollo que se celebra en Adis Abeba (Etiopía) del 13 al 16 de julio sea un éxito, la comunidad internacional debe comprometerse a generar recursos que no prioricen la ejecución privada con fondos públicos. 

En la conferencia que se celebra en Adís Abeba se acordará cómo financiar los Objetivos de Desarrollo Sostenibles que se aprobarán en la cumbre de Nueva York en septiembre de este año. Se estima que son necesarios 1,5 billones de dólares para garantizar  la erradicación de la pobreza y el desarrollo sostenible. 

A lo largo de los últimos meses, durante todo el proceso de negociación   los países ricos han bloqueado sistemáticamente cualquier intento de reequilibrar el diseño de la estructura financiera internacional que ahora está totalmente sesgada en favor de los países ricos y de los intereses empresariales. Este desequilibrio cuesta a los países en desarrollo miles de millones de dólares al año.

Se estima que, desde 2008, por cada dólar que los países en desarrollo reciben (a través de inversiones extranjeras directas, AOD, etc.), pierden aproximadamente dos dólares, principalmente debido a flujos financieros ilícitos y el pago de la deuda externa.

Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Oxfam Internacional, ha declarado: “El riesgo es que Adis Abeba beneficie más a la comunidad empresarial internacional antes que a las personas más pobres del planeta. Los Gobiernos deben impulsar un cambio de orientación y contar con el liderazgo necesario para reequilibrar los estándares que rigen el sistema fiscal internacional, la cooperación al desarrollo y las alianzas público-privadas (financiación pública para ejecución privada). Es fundamental que antepongan las necesidades de la mayoría, en lugar de los intereses de una minoría. Solo entonces podremos esperar movilizar los recursos necesarios para acabar con la pobreza y cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible”. 

Las negociaciones para alcanzar un consenso en Adís Abeba están ahora en dique seco ante la polémica sobre la necesaria reforma de la arquitectura fiscal internacional. Los países ricos están bloqueando la creación de un organismo fiscal intergubernamental que pondría coto no solamente a las prácticas de evasión y elusión fiscal de las grandes empresas, sino que también permitiría reequilibrar los criterios fiscales a favor de los países en desarrollo. Según las estimaciones de la UNCTAD, los países en desarrollo pierden 100.000 millones de dólares cada año como consecuencia de la fuga artificial de beneficios de grandes empresas hacia paraísos fiscales y las prácticas de evasión y elusión fiscal. 

En Adís Abeba se pretende igualmente dar luz verde a la ampliación del papel de las alianzas público privadas, es decir los esquemas de financiación pública pero con ejecución privada. Sin los controles y las salvaguardias necesarios, el resultado es totalmente perjudicial para las personas que más lo necesitan. Los precedentes lo corroboran. Por ejemplo, la construcción y gestión de un hospital privado en Lesoto ha consumido hasta el 51% del presupuesto de sanidad de todo el país, dejando muchas áreas rurales con niveles peligrosamente bajos de cobertura sanitaria. 

Byanyima afirma que “en Adis Abeba debe tomarse la decisión de crear un organismo fiscal internacional en el que todos los países trabajen en igualdad de condiciones para acabar con  las injusticias del sistema fiscal internacional, con los abusos de muchas grandes empresas que se aprovechan de los agujeros del sistema para pagar lo mínimo, negando a los países en desarrollo miles de millones de dólares en ingresos realmente necesarios. También deben abrir los ojos ante los peligros que encierran estas alianzas con el sector empresarial y establecer las garantías necesarias para asegurar que el dinero público no se despilfarra en iniciativas público-privadas con dudosos beneficios para las personas pobres”. 

Las instituciones financieras internacionales, como el Banco Mundial, así como los Gobiernos de los distintos países, anunciarán también en Adis Abeba a bombo y platillo la puesta en marcha  de una serie de iniciativas de desarrollo. 

Según Byanyima, “Los Gobiernos y las instituciones internacionales no deberían hacerse ilusiones. Anunciar en Adis Abeba unos cuantos proyectos de desarrollo muy aparentes pero con poca consistencia y, sobre todo, insuficientes frente a la dimensión de las necesidades, nunca podrá sustituir los cambios estructurales en los mecanismos de financiación internacionales que se necesitan para garantizar un mundo más justo, seguro y próspero para todos”.

Oxfam hace un llamamiento para que en Adis Abeba se den los siguientes pasos:

  • Impulsar la creación de un organismo fiscal intergubernamental que garantice la participación de todos los países en igualdad de condiciones en la toma de decisiones, ampliando en el futuro la cobertura de las reformas fiscales internacionales para abordar las cuestiones que de verdad interesan a los países en desarrollo y el impacto de la evasión y elusión fiscal en los países en desarrollo.
  • Renovar el compromiso de los países ricos de destinar el 0,7% de su PIB a la cooperación al desarrollo, en un plazo de 5 años, con al menos el 50% dirigida a los países más pobres del planeta. También deben comprometerse a que los recursos destinados a la lucha contra el cambio climático sean adicionales a los de la ayuda oficial al desarrollo.
  • Asegurarse de que se instauran los controles y salvaguardas adecuados para garantizar que alianzas público-privadas y los proyectos de financiación pública con ejecución privada tienen un impacto en la reducción de la pobreza y promueven el desarrollo sostenible; estos fondos no pueden ser nunca un sustituto de los recursos destinados a AOD.

Notas a los editores

  • Debate sobre la reforma fiscal internacional con el premio Nobel de economía Joseph Stiglitz y la Directora Ejecutiva de Oxfam International, Winnie Byanyima, el domingo 12 de julio a las 17:00 en el Hotel Sheraton de Adis Abeba
    Winnie Byanyima, Directora Ejecutiva de Oxfam International; Joseph Stiglitz, premio Nobel de economía; Pascal Saint-Amans, del Centro de Política y Administraciones Tributarias de la OCDE; Jane McCormick, Directora de servicios fiscales para Europa, Oriente Próximo y África de KPMG; y José Antonio Ocampo, ex Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas, debatirán sobre si se está haciendo lo suficiente frente a las prácticas grandes empresas para reducir al mínimo su contribución fiscal. Organiza el debate la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional (ICRICT, Independent Commission for the Reform of International Corporate Taxation), cuyo reciente informe alerta de que el sistema tributario actual costará a los países en vías de desarrollo varios miles de millones de dólares al año en pérdida de ingresos, a no ser que se aborde una reforma integral. ICRICT fue creada por una amplia coalición de organizaciones sindicales y de la sociedad civil, incluyendo a Oxfam.
    Los ponentes estarán disponibles para entrevistas de 14:30-15:00 en el Hotel Hilton y de 18:15-19:00, 20:45-21:45 en el descanso del evento auspiciado por ICRICT y en la recepción en el Hotel Sheraton. Por favor, contactar con Sue Rooks para concertar una entrevista.
     
  • Documento informativo de Oxfam sobre Adís Abeba: “Financiación del desarrollo: ¿Qué nos jugamos?
     
  • Lista completa de iniciativas de desarrollo que se aprobarán probablemente en Adis Abeba

Contacto para medios

Sue Rooks, en Adis Abeba: Tel: +251 11661 1601, Móvil: +251 92 930 7629, Email: sue.rooks@oxfaminternational.org