El acuerdo climático es un dudoso salvavidas para los más pobres del mundo, dice Oxfam

El acuerdo climático de París ha reunido a líderes mundiales en torno a un objetivo en común, pero no ofrecerá mucho a los más pobres y vulnerables que enfrentan la cruda realidad del aumento del nivel del mar, inundaciones, y hambrunas, advirtió Oxfam hoy.

La agencia internacional dijo que el acuerdo aprobado hoy constituye un hito en el camino, pero no asegura lo necesario para evitar que el calentamiento global llegue a 3°C, ni ofrece la ayuda financiera para que las comunidades en riesgo se puedan adaptar a unos patrones climáticos  cada vez más erráticos y extremos.

Por primera vez, más de 190 países se han comprometido en la lucha en contra del cambio climático, es la culminación de esfuerzos que han generado mucha energía y expectación, impulsando la implicación de diversos gobiernos y  sector privado en el cambio climático. Es una lástima que la ambición reflejada en los discursos de los jefes de estado al inicio de la cumbre está presente en el acuerdo final.

Helen Szoke, directora ejecutiva en Oxfam, dijo: “El acuerdo es un dudoso salvavidas para las personas más pobres y vulnerables del mundo. Se ha hecho una vaga promesa de que se adoptará una nueva meta de financiación climática, pero el acuerdo no compromete a los países a reducir sus emisiones con la urgencia requerida para detener los impactos catastróficos  del cambio climático. Por ende, seguirán aumentando los costos para la adaptación a largo plazo.

“Los gobiernos de la gran mayoría del mundo se han reunido en torno a la lucha contra del cambio climático, pero la labor tendrá que seguir. Junto a los millones de personas que se manifestaron en ciudades alrededor del mundo, vamos a asegurarnos de que se rindan cuentas y de que este momento no sea el fin de la lucha contra el calentamiento global, que es la lucha por asegurar la seguridad y el bienestar de las comunidades en riesgo.”

Oxfam dijo que es vital que los gobiernos propongan nuevos niveles de financiación y que fortalezcan sus propuestas para recortar sus emisiones antes de que el acuerdo entre en vigor en 2020. La caída de los precios de la energía renovable y el incremento de los costes provocados por los impactos del cambio climático supondrán una presión extra para que esto suceda.

El acuerdo reconoce que es necesario aumentar los fondos para ayudar a comunidades a adaptarse al cambio climático, pero no da detalles sobre cómo se espera cumplir ese objetivo. Únicamente se establece un compromiso de que después del 2020, se fijarán nuevos objetivos colectivos de financiación para el 2025. No se incluye un porcentaje o cifra clara de cuánto apoyo se dedicará a la adaptación al cambio climático.

Los compromisos de financiación deberán aumentar, especialmente si no se toman los pasos necesarios para reducir las emisiones. No hay nada en el acuerdo que obligue a los gobiernos a incrementar sus recortes, y por lo tanto, el objetivo de prevenir el calentamiento global de más de 2°C se complica, y se hace casi imposible evitar un aumento de temperatura de más de 1.5°C, el dintel que más de 100 países han dicho no se puede traspasar sin poner en riesgo su supervivencia.

Oxfam calcula que bajo el nuevo acuerdo, para el 2050, el costo para que países en desarrollo se adapten al cambio climático aumentará hasta llegar a 800 mil millones de dólares al año.

El acuerdo reconoce los daños y pérdidas causadas por el cambio climático y en un desarrollo alentador, se le ha dedicado a esta cuestión un artículo específico en el acuerdo. Sin embargo, es preocupante que también se haya incluido una cláusula de exención de responsabilidad. Será importante estudiar las implicaciones legales de este punto.

El intento de incluir en la parte central del acuerdo referencias a los derechos humanos y los derechos de las mujeres, que las más frecuentemente perjudicadas por los impactos del cambio climático, fracasó.

Según Oxfam, demasiados negociadores en París escogieron anteponer los intereses de sus gobiernos por encima de los intereses de las personas durante las dos últimas semanas. De los países ricos, que son los más responsables de causar el cambio climático,  pocos brillaron durante las negociaciones. Todavía es posible que los países incrementen la ambición en sus recortes de emisiones, pero solo tienen cinco años para hacerlo.

Las economías emergentes de China, Brasil, Sudáfrica e India demostraron mayor liderazgo en los previos a la cumbre que durante sus dos semanas en París. Los recortes de emisiones que propusieron fueron uno de los desarrollos importantes que impulsaron a muchos otros países a sumarse a la causa. Pero al empezar las negociaciones, rápidamente se situaron en modo defensivo en vez de proponer soluciones constructivas, como lo hicieron países como Filipinas, Colombia,  Perú, y otros.

Los países del Pacífico han alzado su voz en París y lograron hacerse escuchar. La Unión Europea y los Estados Unidos intentaron forjar un grupo al que le llamaron la “coalición ambición,” pero no ofrecieron un paquete con financiación para la adaptación y cobertura de daños y pérdidas que hubiera podido guiar las negociaciones hacia un acuerdo más robusto. 

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