Los países ricos decepcionan en la Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo de Adis Abeba

Oxfam señala la falta de soluciones reales al injusto sistema fiscal internacional y a la privatización del desarrollo como los peores resultados de la III Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo. No obstante, tras las tensas negociaciones ha quedado clara la determinación de los países en desarrollo que exigen una verdadera reforma global del sistema fiscal internacional, lo que no podrá ignorarse durante mucho más tiempo. 
 
En respuesta a los resultados de la III Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo de las Naciones Unidas, que ha tenido lugar en Adis Abeba del 13 al 16 de julio, la directora ejecutiva de Oxfam Internacional, Winnie Byanyima, ha señalado: "Hoy en día, una de cada siete personas vive en la pobreza. La conferencia de Adis Abeba era una oportunidad única en una década para encontrar los recursos necesarios para acabar con esta injusticia. Pero el Plan de Acción de Adis Abeba ha dejado que los compromisos sobre ayuda queden prácticamente en blanco y que la financiación del desarrollo se derive al sector privado sin incluir las salvaguardias adecuadas".
 
"Durante la conferencia de Adis Abeba, los países en desarrollo se han mantenido firmes en su demanda de crear un organismo fiscal intergubernamental que garantice su participación en igualdad de condiciones en la reforma del sistema fiscal internacional. Pero, en lugar de conseguirlo, ahora vuelven a casa con tan solo una vaga promesa, mientras los intereses creados y la evasión y elusión de impuestos continúan privando a las personas más pobres del mundo de unos recursos muy necesarios".
 
"Un sistema fiscal justo es esencial para luchar contra la pobreza y la desigualdad. La ciudadanía debe poder confiar en que sus propios Gobiernos puedan proporcionarles los servicios que necesitan. Pero, sencillamente, no es lógico pedir a los países en desarrollo que recauden más ingresos domésticos sin la reforma del sistema fiscal internacional que les permitiría hacerlo".
 
"Desde Oxfam acogemos positivamente las nuevas iniciativas presentadas durante la conferencia, si estas verdaderamente suponen recursos adicionales, garantizan un desarrollo sostenible y equitativo, y contribuyen a acabar con la pobreza. Sin embargo, los Gobiernos y las instituciones internacionales no deben engañarse, ya que estas iniciativas no sustituyen a los cambios necesarios en el sistema financiero internacional".
 
Esta conferencia ha sido la primera de las tres importantes cumbres que tendrán lugar este año. En respuesta a las oportunidades que presenta 2015, Winnie Byanyima ha afirmado: "La Cumbre Especial sobre Desarrollo Sostenible de Nueva York en septiembre y la conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático que se celebrará en París en diciembre constituyen dos nuevas oportunidades para que los Gobiernos actúen en nombre del desarrollo y reequilibren el poder en favor de las personas más pobres del mundo. Ciudadanos y ciudadanas de todo el mundo seguirán luchando contra las normas manipuladas en favor de los intereses creados, y los Gobiernos deben escucharles. 2015 aún puede ser el año en el que se impulsen los cambios necesarios para lograr un futuro más justo".
 
Notas a los editores: 
Detalles de los resultados de la conferencia: 
 
- Fiscalidad: Los Gobiernos de los países en desarrollo han defendido la creación de un organismo fiscal intergubernamental bajo el auspicio de las Naciones Unidas que tenga una representación legítima y un verdadero poder de decisión, y cuente con el asesoramiento adecuado para reformar el sistema fiscal internacional. Las negociaciones se alargaron hasta el último día de la conferencia y los países en desarrollo se mantuvieron firmes en esta posición, ante la posibilidad de alcanzar un acuerdo. Sin embargo, los cambios logrados apenas modifican el actual Comité de Expertos sobre Cooperación Internacional en Cuestiones de Tributación de las Naciones Unidas (no hay compromisos significativos en el cambio de su estatus y de su financiación). Y, lo que es más, el acuerdo final evidencia el dominio persistente de la OCDE en la reforma del sistema fiscal internacional. En última instancia, tan solo ha sido una demostración de poder. No obstante, esta cuestión seguirá siendo de crucial importancia y los Gobiernos deben ser valientes y llevar la reforma del sistema fiscal internacional un paso más allá.
 
- Ayuda Oficial al Desarrollo: Volver a asumir el compromiso de destinar el 0,7% de la renta nacional bruta a AOD era crucial para demostrar solidaridad y buscar justicia para los países y comunidades más pobres del mundo. Desafortunadamente, los resultados son notoriamente escasos en cuanto a compromisos prácticos y con plazos precisos, necesarios para acordar una agenda de desarrollo ambiciosa y transformadora. Con unos recursos públicos limitados, como la ayuda, será vital garantizar que cada dólar se emplee de la forma más eficaz posible. 
 
- Financiación privada: El documento final sitúa la financiación privada en el centro de la financiación para el desarrollo, promoviendo, especialmente, el uso de partenariados público-privados y de instrumentos de "financiación mixta". No obstante, no se han incluido cautelas suficientes para garantizar que la financiación privada sea beneficiosa para el desarrollo sostenible y no se ha creado de un marco internacional sólido para proteger los derechos humanos, la rendición de cuentas a nivel social y medioambiental, y la capacidad de los Estados para gobernar en base al interés público.
 
- Cambio climático: Aunque varios países en desarrollo –los menos responsables del cambio climático– hablaron de los devastadores efectos del mismo, que ya perjudican a sus ciudadanos y ciudadanas, durante la conferencia apenas se ha abordado la enorme carga adicional que este fenómeno supone en sus presupuestos nacionales. Aunque incorporar la lucha contra el cambio climático a la cooperación al desarrollo es esencial, no es suficiente. Es inaceptable que cada vez más fondos destinados a ayuda se utilicen para financiar la lucha contra el cambio climático (un 17% en 2013) mientras los presupuestos totales de ayuda apenas aumentan. La financiación de la lucha contra cambio climático es clave de cara al acuerdo que se deberá lograr en la cumbre de París a finales de este año, por lo que, durante los próximos seis meses, los ministros de Economía y Finanzas tendrán mucho en que trabajar para lograr un acuerdo que mantenga el calentamiento global por debajo de los 2 °C, con el compromiso de poner fin al desvío de fondos de ayuda hacia financiación de la lucha contra el cambio climático y la garantía de poner en marcha nuevas fuentes de financiación pública reales y predecibles. La Unión Europea debe liderar este proceso, garantizando que la tasa a las transacciones financieras que se va a establecer en 11 Estados miembros y el mercado europeo del carbón contribuyan a financiar el Fondo Verde para el Clima.
 
 
 
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