Derechos de las mujeres: testimonios de mujeres en Sudán del Sur

international women day

Cecilia*, desplazada en la Casa de las Naciones Unidas de Juba

Cecilia nació y creció en Bentiu, en el estado del Nilo Alto de Sudán del Sur. Cuando en diciembre de 2013 estalló el conflicto, esperaba su tercer hijo. En busca de seguridad, Cecilia y su familia se refugiaron en el recinto de Naciones Unidas. En junio se trasladaron a Juba, donde vive ahora en la Casa de Naciones Unidas, un campo en el que la ONU proporciona protección a las personas desplazadas. Fotografía: Stella Madete/Oxfam.

"Acababa de sufrir un aborto en el campo de Naciones Unidas en Bentiu. Mientras descansaba en la clínica, se me acercó una mujer joven a hablarme. Me dijo: "Sé que estás sufriendo y que es difícil, pero no estás sola. Muchas madres han sentido el mismo dolor en todo el mundo. Sé valiente. Todo irá bien”. 

"Es muy duro perder un bebé. Cualquier madre que haya pasado por lo mismo sabe que el dolor es infinito. Pero no estoy sola. Si hay un problema en Sudán del Sur, entonces hay un problema en el mundo. Todo el mundo debe ser consciente de ello. El mundo es ahora más pequeño y podemos aprender mutuamente de nuestras experiencias. Ahora sé que toda mujer tiene voz, que somos iguales a los hombres y que podemos convivir desde el respeto mutuo”.

*Nota: Los nombres de las personas que viven en el emplazamiento de protección de civiles de Naciones Unidas se han modificado por motivos de seguridad.

Rebecca Elija, 18 años, desplaza en Melut 

La última vez que Rebecca Elija habló con su madre tenía 10 años. Hace ocho, se trasladó a Sudán del Sur con su padre y su hermana pequeña, dejando atrás, en Jartum (Sudán), al resto de su familia. Cuando el conflicto estalló en diciembre de 2013, los tres huyeron a Melut. Aunque Rebecca lleva más de un año en la comunidad para desplazados de Melut, no ha olvidado sus sueños. Fotografía: Charles Lomodong/Oxfam.

"Quería ser médica, pero entonces estalló la crisis y nos vimos obligados a trasladarnos y dejar nuestros sueños para más adelante. Una experiencia como esta te obliga a crecer y madurar. Cuando llegamos, me sorprendí al darme cuenta de que debía hacerme responsable y cuidar de mi familia y de misma".

"Siempre estoy pensando en cuándo y cómo llegará la paz para poder regresar a mi hogar. Aquí nadie te incita a ir a la escuela como lo hacían en casa. Pero mi educación es mi principal prioridad".

Rhoda Ayer Achieng, asistente EFSL de Oxfam en Melut

Hace más de un año que Rhoda Ayer huyó de los combates y caminó durante días para poner a salvo a sus seis hijos en Melut. Desde entonces, ha aprendido mucho sobre la paciencia y la esperanza. Fotografía: Charles Lomodong/Oxfam.

"Todos los días nos enfrentamos a grandes desafíos y no hay ayuda suficiente para todos. Nuestros cuerpos, nuestras mentes y nuestras almas están cansados, pero debemos ser pacientes porque la crisis acabará".

"Si eres mujer, te encuentras en mis mismas circunstancias y estás leyendo esto, mantente centrada. Cuida de ti misma y de tus hijos porque puede que las cosas no vayan bien, pero mejorarán".

"Las mujeres deben ser mujeres, y para ello necesitan libertad. Y solo puede haber libertad si hay paz. De verdad espero que las cosas cambien. Que llegue la paz para que podamos volver a nuestros hogares".

Aben Yadiu, lideresa de un grupo de jóvenes en Melut

Antes de que el conflicto estallara en Bailet (condado de Pigi) e interrumpiera sus estudios, Aben Yadiu, de 18 años, disfrutaba de sus días en la escuela. Entonces, huyó con su hija pequeña y su familia a Melut, donde vive desde hace más de un año en el campo para personas desplazadas por el conflicto. Aben es lideresa de un grupo de jóvenes en el campo. Fotografía: Andrea Campeanu/Oxfam.

"Cuando te eligen como líder, debes pensar en las necesidades de las personas a las que sirves con tu trabajo. Es conveniente saber quién viene y quién se va para asegurarse de que todo el mundo está bien. Esperan que les lideres y, por tanto, debes verte a ti misma como una lideresa".

"Siempre les digo a los miembros de mi grupo que tenemos que trabajar juntos, incluso en esta situación en la que nos encontramos, y vivir en paz, porque llegará un día en el que podamos volver a nuestras casas. Canto canciones que nos recuerdan nuestra tierra, Sudán del Sur, y por qué debemos cuidar de nuestro país. Cuando las canto me acuerdo de mi casa y deseo volver".