Un año de conflicto en Yemen: Sin un lugar donde esconderse

Un niño come el pan que le han dado en una panadería cercana mientras espera para recibir agua.
Un niño come el pan que le han dado en una panadería cercana mientras espera para recibir agua.

Tras un año de grave conflicto, Yemen se ha convertido en la emergencia humanitaria más grande del mundo. Millones de personas están en riesgo de padecer hambre. Sus habitantes se encuentran atrapados entre los bombardeos indiscriminados por tierra y por aire, sin tener donde guarecerse.

En febrero de 2016, Oxfam llevó a cabo una encuesta sobre alimentación en el noroeste de Yemen en la que participaron 250 personas. Los resultados evidenciaron que dos tercios de las familias dependen de préstamos para comprar alimentos. Sin embargo, dado que muy pocas personas pueden pagar sus deudas, son cada vez menos los prestamistas dispuestos a prestar dinero a las familias pobres. Los resultados de la encuesta también apuntaban que las personas más pobres carecen de la capacidad suficiente para afrontar esta crisis durante mucho más tiempo. Todas las personas que participaron en la encuesta de Oxfam afirmaron gastar cada mes más dinero del que ingresan.

Lee algunas de sus historias:

Jamal and Badria

Jamal Mahyob, 27, lives with his wife Badria, 26, and their two children Mohammed, 4, and Kareem, 1, in a small tent in a camp in Al-Quba village.

Jamal Mahyob, de 27 años, vive con su mujer Badria, de 26 años, y sus dos hijos, Mohammed, de 4 años, y Kareem, de 1 año, en una pequeña tienda de campaña en el campamento de Al-Quba.

"Nadie excepto quienes se han visto obligados a abandonar sus hogares para buscar protección saben lo que significa ser una persona desplazada. Perdí mi trabajo porque mi jefe no podía permitirse pagar los salarios y, al final, tuvo que cerrar su tienda", cuenta Jamal.

Badria añade: "Debido al conflicto, hemos tenido que afrontar muchos problemas y dificultades. En los días de lluvia nos tenemos que quedar dentro de la tienda todo el día porque el agua se acumula alrededor. Pasamos mucho frío".

A Badria le preocupa la salud de sus hijos y, en las noches en las que hace mucho frío, a veces duerme sin manta para poder abrigarles más. "A veces mi marido no encuentra trabajo y vuelve a casa sin nada. Cuando el vecino de la tienda de al lado nos oye discutir, nos da algo de pan para nuestros hijos", dice.

Ahmed No'man

Ahmed No'man, a 35-year-old teacher, lives with his wife and four children in one room after fleeing their home in Taiz city.

Ahmed No'man es un profesor de 35 años que, tras haber abandonado su hogar en la ciudad de Taiz, vive con su mujer y sus cuatro hijos en una habitación.

"Debido al conflicto, mi familia y yo llevamos viviendo en esta habitación casi un año. Al principio tenía un buen salario, pero tras unos meses, ahora solo recibo 15.000 riales yemeníes (70 dólares) de mi sueldo mensual. Esto nos ha afectado mucho porque ya no tenemos dinero suficiente para cubrir nuestras necesidades", cuenta Ahmed.

"Estamos pasando una temporada muy difícil, pero los vecinos del pueblo son buenas personas. Nos ayudan con todo lo que pueden y algunos días nos dan comida".

"En el campo no es como en la ciudad. Aquí la comida ‘desaparece’ de los mercados, lo que supone una dificultad más para quienes vivimos en zonas rurales. Además, el pueblo está lejos del mercado central y el camino es difícil, por lo que, además del precio normal, tenemos que pagar más por el transporte".

"La escasez de agua también es un problema grave. Tenemos una red de suministro de agua, pero parte de la tubería se rompió. Tuvimos graves problemas hasta que Oxfam intervino y reparó la red. Esto ha sido de gran ayuda y ha aliviado nuestro sufrimiento", añade.

Faedah Saeed

Faedah Saeed, 35, fled with her four kids from Taiz city to Al-Mendhara Village a year ago due to the conflict in Yemen.

Hace un año, Faedah Saeed, de 35 años, huyó con sus cuatro hijos de la ciudad de Taiz hasta el pueblo de Al-Mendhara. Su marido solía trabajar en un taller de reparación de coches.

"La situación es insoportable. Ya llevamos un año desplazados debido al conflicto. Mi marido no podía aguantar la idea de seguir así y decidió volver para buscar trabajo, pero no he sabido nada de él durante casi dos meses. No sé si está vivo o muerto", cuenta mientras las lágrimas ruedan por sus mejillas.

"No sé qué le ha podido pasar a mi marido y no sé qué hacer. Durante todo este tiempo hemos dependido de la ayuda de los vecinos y de Oxfam", señala.

Faedah padece anemia hemolítica y necesita 10.000 riales yemeníes (46,55 dólares) al mes para comprar medicinas. "Si tuviera dinero, compraría trigo para alimentar a mis hijos en lugar de medicinas", añade.

A pesar de su mala salud, Faedah camina durante 90 minutos tres veces al día para traer agua de un pozo lejano. "Espero que mis hijos tengan una vida más fácil y segura. No sé cuánto tiempo viviré debido a mi enfermedad, así que no paro de pensar en mis cuatro hijos y en hacer lo mejor para ellos”.

Oxfam ha proporcionado a Faedah kits para la higiene y vales para que pueda comprar comida en el mercado local durante los meses de diciembre de 2015 a marzo de 2016.

Cómo puedes ayudar

Desde marzo de 2015, Oxfam ha proporcionado ayuda en el norte y el sur de Yemen a más de 913.000 personas suministrándoles agua potable, vales para comida, kits de higiene y otros artículos de ayuda básicos.

Desde Oxfam hacemos un llamamiento para que todas las rutas por tierra, mar y aire a Yemen permanezcan abiertas a fin de posibilitar un suministro regular de alimentos, combustible y medicinas que alivie la crisis humanitaria.

Solo la paz acabará con esta crisis. Todas las partes del conflicto deben acordar un alto el fuego inmediato y retomar las negociaciones de paz, garantizando la participación de todos los sectores de la sociedad, incluidas las mujeres.

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