Los países ricos y el Banco Mundial deben detener el avance de la privatización de la sanidad en los países pobres

“Los medios de salud del sector privado en los países pobres los administran tenderos sin cualificación que venden medicamentos caducados.”
Anna Marriott
Oficial de investigaciones en salud de Oxfam Internacional
Publicado : 12 Febrero 2009

Los países ricos contribuyentes con financiación y el Banco Mundial están desperdiciando recursos económicos y poniendo muchas vidas en peligro al incentivar programas privados de sanidad en países pobres cuya validez está por demostrar y que no tienen crédito alguno, según explicaba hoy la agencia internacional Oxfam.



La advertencia de Oxfam viene recogida en un nuevo informe llamado Optimismo Ciego: Los mitos sobre la asistencia sanitaria privada en países pobres”.



Este informe aporta pruebas suficientes sobre el escaso rendimiento de las iniciativas de los cuidados de salud dirigidas por el sector privado en el mundo. En China, por ejemplo, un tercio de los medicamentos dispensados por distribuidores del sector privado son falsificaciones, y en siete países de África subsahariana, la OMS descubrió que la mayor parte de los medicamentos contra la malaria utilizados en instalaciones del sector privado no pasaban los controles de calidad. El propio Banco Mundial afirmaba que por lo general el sector privado producía peores resultados de calidad en aspectos técnicos comparado con el sector público.



Anna Marriott, autora del informe, afirmaba: “La visión romántica de la sanidad dispensada por el sector privado que tienen los países contribuyentes, no tiene nada que ver con la realidad de los hechos. En Malaui, el 70 por ciento de los distribuidores de medicamentos son tiendas. En la mayoría de los casos, los medios de salud del sector privado en los países pobres los administran tenderos sin cualificación que venden medicamentos caducados. Acaso, ¿es eso lo que querría si su bebé estuviera enfermo?”.



Oxfam además ha descubierto que el Banco Mundial utiliza su influencia política sin igual en el mundo para promover privatización de la sanidad aunque sea difícil demostrarlo.

Paralelamente, su representante en el sector privado, la Corporación Financiera Internacional, anunció hace poco que dispondría mil millones de dólares americanos para la financiación del crecimiento del sector privado en materia de cuidados de salud en África. Muchos otros contribuyentes y organizaciones influyentes han concentrado sus esfuerzos para estimular y ofrecer respaldo económico a la expansión de proyectos sanitarios dirigidos por el sector privado.

 

La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), el Departamento para el Desarrollo Internacional de Reino Unido (DFID), y el Banco de Desarrollo Asiático han seguido el ejemplo del Banco Mundial y gastado millones de dólares de ayuda financiando programas a gran escala para la contratación de servicios que serán dispensados por el sector privado.



Mientras tanto, la ayuda para los servicios de atención médica primaria en los países pobres casi se ha reducido a la mitad en el último decenio. Oxfam advierte de que los recortes en servicios de sanidad pública condenan a cientos de millones de personas a una muerte prematura que se podría evitar o a sufrimientos innecesarios. Por ello es fundamental que se produzca un importante incremento en la financiación de la sanidad pública.



Después de años de desinversiones, y con un recorte de casi la mitad en la asignación de recursos para los servicios de atención médica primaria en los países pobres durante la última década, el sector público se encuentra muy debilitado en muchos aspectos y mal gestionado. “Después de años de inversiones limitadas por parte de los países contribuyentes en sanidad pública, afirmar que el fracaso gubernamental de un país determinado es inevitable, es como atarle las botas a un futbolista y reprocharle haber perdido el partido”, explicaba Marriott.



“Si hemos aprendido algo en los últimos meses, es que los mercados tienen sus limitaciones y que los gobiernos son quienes deben emprender acciones. Es por ello que el presidente Obama tiene programado el aumento de la inversión en sanidad universal, y que China ha anunciado una inversión de 124 mil millones de dólares en sanidad pública para proteger a sus ciudadanos y estimular el crecimiento económico”.



Las investigaciones de Oxfam demuestran que el incremento de los servicios sanitarios, por parte del gobierno, juega un papel fundamental en el aumento inmediato de la esperanza de vida en los países pobres. “Por ejemplo, gracias al aumento de la inversión gubernamental en sanidad en Sri Lanka, las mujeres ahora tienen una esperanza de vida comparable a las mujeres en Alemania, a pesar de que sus ingresos sean diez veces menos”, puntualizaba Marriott.



“El Banco Mundial y los demás contribuyentes económicos tienen que tener fe ciega en el mercado que hay detrás de ellos. Conseguir un sistema sanitario universal sólo será posible si son los gobiernos quienes intervengan en la provisión de estos servicios. El Sr. Zoellick, Presidente del Banco Mundial, ha acertado al hacer un llamamiento para conseguir un estímulo fiscal que sirva de ayuda a los países pobres. Este estímulo debería traducirse en un aumento de la inversión por parte del gobierno en sanidad pública, con lo que se salvarían muchas vidas y se reactivaría la economía”.

Información complementaria

•    Un informe reciente de la Corporación Financiera Internacional (CFI), el representante en el sector privado del Banco Mundial, afirma que más de la mitad de los servicios sanitarios en África los dispensa el sector privado. El concreto, los estudios de Oxfam de los datos utilizados para este informe por el CFI concluyen que el 40 por ciento de los denominados “servicios provistos por el sector privado” se compone de tiendas pequeñas que dispensan medicamentos de calidad incierta. En algunos países como Malaui, estas tiendas representan el 70 por ciento de los distribuidores del sector privado.

•    El Líbano es uno de los países en vías desarrollo con uno de los sistemas de salud más privatizados que existe. De hecho, su inversión en sanidad dobla la de Sri Lanka pero su índice de mortalidad infantil y materna es 2,5 y 3 veces superior respectivamente al de la isla.

•    El sistema chileno de salud cuenta con una gran participación del sector privado y como resultado tiene uno de los índices de maternidad por parto con cesárea más elevados del mundo; intervención costosa y frecuentemente innecesaria.

•    En China, la administración de vacunas se ha recortado a la mitad en los años posteriores a la privatización de la sanidad. La prevalencia de índices de tuberculosis, sarampión y poliomielitis va en aumento actualmente y puede suponer millones en pérdidas de productividad y un gasto innecesario en tratamientos para la economía del país.

•    Investigaciones recientes descubrieron que en Lesoto, sólo el 37 por ciento de las infecciones venéreas se estaban tratando correctamente por parte de los servicios sanitarios pertenecientes al sector privado, en comparación con el 57 y 96 por ciento de casos tratados en centros de salud públicos “grandes” y “pequeños” respectivamente.

•    No hay ningún país asiático con ingresos reducidos o medios que haya conseguido el acceso a un sistema sanitario universal o casi universal, dependiendo exclusivamente o mayoritariamente en la financiación pública del mismo. El aumento de la provisión de servicios sanitarios ha dado como resultado enormes progresos a pesar de las limitaciones económicas. Por ejemplo, una mujer de Sri Lanka tiene una esperanza de vida comparable a la de una mujer de Alemania, a pesar de que sus ingresos sean diez veces menos. Y en caso de dar a luz, tendrá un 96 por ciento de probabilidades de ser atendida por un por un profesional sanitario competente.