Cuba: Cuando llueve en El Oasis

Oneida 46 años, Cuba.

Los resultados para “Guantánamo” en Google varían poco: la base naval de los Estados Unidos instalada y en funcionamiento allí desde hace más de un siglo, condiciona todo lo que se dice y piense sobre ese territorio al Oriente de Cuba, sus comunidades y su gente, el color que tenga su tierra y el modo en que hablen.  

Para llegar a los territorios más alejados de la ciudad es necesario atravesar, al menos, tres puntos de control, y aun así, es difícil llegar hasta algunas viviendas si no se ha hecho otras veces el camino.

Resultado:

Poco llega; pocas personas llegan. Y nadie entonces, salvo quienes viven allí, ha visto cómo dejó de crecer la hierba y se secaron los ríos y hubo que soltar el ganado a que se buscaran la vida en las montañas porque durante más de dos años no cayó “una lluvia que sirviera” en este lugar.

“El Oasis” se llama la comunidad en la que vive Oneida desde hace 46 años. Quien lo oye, ya en el terreno, piensa que es una broma. No hay un solo perímetro cultivado allí.
“Esta tierra daba de todo. Pero hace unos siete u ocho años empezó a llover cada vez menos. La mayoría de las personas que vivían aquí han tenido que irse a la ciudad, sobre todo los hombres, y nos hemos quedado las mujeres con los niños y los viejos para hacer lo que podamos para vivir”.

Oneida 46 años, Cuba.

Hablando “en cubano”, hacer “lo que podamos para vivir” implica siempre buscar la alternativa allí donde se encuentre, así sea bajo la tierra. Literalmente. “Hicimos un pozo a mano. Tiene unos cuatro o cinco metros de profundidad. La gente no estaba muy convencida de hacerlo, porque otras veces había fallado, pero por alguna razón, me siguieron. Los problemas de la comunidad también son míos, y siempre que puedo salgo a representarnos. Hoy es el único pozo de toda la zona que no se seca, y con el agua que da, alcanza para unas 12 viviendas y lo que queda de ganado. Y alcanza para cultivar algo. Con eso podemos vivir.”

Oneida 46 años, Cuba.
Durante 2015, el de la mayor sequía en el país en 115 años y el más cálido que se registre desde 1951, Oxfam ha propiciado el encuentro de Oneida con otras mujeres cubanas que fortalecen sus capacidades para responder a los desafíos del cambio climático y adaptar sus condiciones de vida.

“No sé si volverá a ser como antes, con las lluvias y las cosechas que teníamos. Creo que no. Pero este es nuestro lugar, el único que tenemos, y hay que luchar por sobrevivir y tener una vida aquí”. “Si estamos menos solos, es como si lloviera en El Oasis”, bromea.

Oneida, una mujer líder que recibe a quienes llegan con todo lo que tiene. O con una sonrisa, que a veces es la misma cosa.                        

Fotos: Marianela González/Oxfam