El mundo al borde de una "pandemia de hambre": el coronavirus amenaza con sumir a millones de personas en la hambruna

Romila, 35, walked miles to reach the water-distribution point in Burigoyalini.

El ciclón Amphan, que azotó las zonas costeras occidentales de Bangladesh el 13 de mayo de 2020, supuso un gran desastre que se agravó por la crisis del COVID-19. La organización socia de Oxfam, Shushilan, entregó alimentos, agua potable y otros artículos de primera necesidad a muchas de las personas más necesitadas. Foto: Fabeha Monir/Oxfam

Las comunidades pobres de todo el mundo están enviando un mensaje claro, urgente y repetido: "Moriremos antes de hambre que de covid". Combinada con los conflictos en curso, la espiral de desigualdad y la escalada de la crisis climática, la pandemia ha sacudido hasta sus cimientos un sistema alimentario ya de por si deficiente, dejando a millones de personas al borde de la inanición.

Si no actuamos ya, hasta 12.000 personas al día podrían morir de hambre debido a las repercusiones sociales y económicas de la pandemia antes de que finalice el año, tal vez más de las que morirán cada día a causa del covid.

En los últimos meses, hemos tomado medidas extraordinarias para tratar de reducir a cero el número de casos de COVID-19. Ahora, necesitamos el mismo esfuerzo titánico para llegar a cero casos de hambre.

Más hambre en un mundo hambriento

En nuestro mundo profundamente desigual, cada año, millones de personas viven y mueren de hambre. Se estima que en 2019 había 821 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria, de las cuales aproximadamente 149 millones sufrían hambrunas de nivel de emergencia o más.

La actual crisis no se debe a una falta de alimentos. Estos niveles de hambre devastadores son un síntoma de un sistema alimentario deficiente que ha permitido que millones de personas pasen hambre en un planeta que produce suficientes alimentos para todas y todos.

La pandemia de coronavirus ha echado leña al fuego de esta creciente crisis alimentaria y ha exacerbado las desigualdades y vulnerabilidades existentes, al tiempo que ha empujado a millones de personas hacia la inseguridad alimentaria como resultado de la espiral de desempleo y los problemas económicos causados por la enfermedad

La drástica desaceleración de la economía mundial, unida a las restricciones a la libertad de movimientos, se ha traducido en una pérdida masiva de empleos a nivel global en los últimos meses. Sin ingresos ni apoyo social, millones de personas se han quedado sin dinero para comer. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que se han perdido el equivalente a 305 millones de empleos a tiempo completo a causa de la pandemia, algo que ha afectado especialmente a jóvenes y mujeres. La consecuencia es que 500 000 millones de personas más podrían verse sumidas en la pobreza.

Los/as pequeños/as agricultores/as, que son la columna vertebral de los sistemas alimentarios locales en muchos países en desarrollo, se han visto gravemente afectados por las restricciones de confinamiento que limitan su capacidad de acceso a sus tierras para plantar o cosechar cultivos, o para acceder a los mercados y vender sus productos o comprar semillas y herramientas. También hay señales preocupantes de que algunas empresas están utilizando la pandemia para aprovecharse de la población consumidora. Los precios finales están subiendo en muchos países como consecuencia de los problemas en la producción y las cadenas de suministro locales, la inflación, el pánico en las compras y las acusaciones de estafa.

En todos los continentes, las mujeres son las primeras en pasar hambre, a pesar de que tienen la responsabilidad de alimentar a sus familias. Constituyen una proporción significativa de los grupos, como los/as trabajadores/as del sector informal o los/as pequeños/as agricultores/as, que se han visto más afectados por las repercusiones económicas del COVID-19. Además, suelen ser las personas más vulnerables dentro de esos grupos debido a las barreras sistémicas a las que se enfrentan, como la discriminación en la propiedad de la tierra y un salario digno. A esto se añade la carga de trabajo de las mujeres en los cuidados y el trabajo doméstico no remunerados, que ha aumentado drásticamente en los últimos meses como consecuencia de la enfermedad y el cierre de las escuelas

Los puntos críticos del hambre extrema

Hemos identificado 10 países en los que la crisis alimentaria es más grave y está empeorando debido a la pandemia: Yemen, República Democrática del Congo (RDC), Afganistán, Venezuela, las zonas sahelianas del África Occidental, Etiopía, Sudán, Sudán del Sur, Siria y Haití. Conjuntamente representan el 65 % de las personas que se enfrentan a una situación de hambruna de emergencia a nivel mundial.

Sin embargo, esto no acaba aquí, sino que están apareciendo nuevas “zonas críticas” o “puntos calientes” del hambrea nivel global. Los niveles de inseguridad alimentaria también se incrementan rápidamente en países de renta media como la India, Sudáfrica o Brasil.

Necesitamos tu acción ahora

Las Naciones Unidas han advertido de hambrunas de "proporciones bíblicas" como resultado del COVID-19 y de las medidas para contenerlo, y se estima que el número de personas en situación de hambruna crítica aumentará a 270 millones antes de finales de año, lo que representa un aumento del 82 % desde 2019.

Más gente podría morir de hambre a causa de la crisis derivada del coronavirus que por el propio virus.

Desde el comienzo de la pandemia, Oxfam ha llegado a 4,5 millones de las personas más vulnerables del mundo con alimentos y agua potable, trabajando junto con más de 344 organizaciones socias en 62 países. Ayúdanos a hacer más; dona ahora.