La captura del Estado y el aumento de la desigualdad en Latinoamérica y el Caribe

Barrio del Bañado, Asunción, Paraguay. Foto: Pablo Tosco/Oxfam
Barrio del Bañado, Asunción, Paraguay. Foto: Pablo Tosco/Oxfam

En una democracia, donde debe primar el bien común por encima de los intereses individuales, las políticas públicas no deberían contribuir a aumentar la pobreza o la desigualdad, ni limitar los derechos de la ciudadanía. Esta situación sucede cuando un Estado, en vez de trabajar para la mayoría de la población, privilegia a una élite a través de sus políticas fiscales. Estamos hablando de Democracias Capturadas. ¿Pero qué son, cómo funcionan y cómo podemos combatirlas? Te lo explicamos.

¿Qué es la captura del Estado?

La captura del Estado es el ejercicio de influencia abusiva por parte de élites económicas y políticas, para que las leyes y los gobiernos funcionen de acuerdo a sus intereses y prioridades, y en detrimento del interés general de la población. Estas acciones contribuyen a aumentar la brecha de la desigualdad y perjudican la democracia.

¿Cómo funciona la captura política?

Hay un círculo relacional entre desigualdad, captura y democracia. Cuanto más concentrado está el poder (que puede provenir de la riqueza, pero también de otras fuentes), más capacidad tienen las élites de crear o moldear leyes, políticas e instituciones que facilitan sus privilegios y, por lo tanto, de minar una de las reglas fundamentales de la democracia: garantizar la igualdad de derechos entre todas las personas y la representación igualitaria de los diferentes intereses que existen en cualquier sociedad.

 

¿Qué mecanismos de captura política son los más frecuentes?

Campaña mediática

¿Qué es?

Las élites saben que la información es poder y a través de ella son capaces de definir los temas que se tratan en los medios y su enfoque. De esta manera, controlan la agenda mediática y construyen una opinión pública que ayuda a garantizar sus propios intereses. Lo hacen a través de las altas inversiones en publicidad, también utilizan la televisión pública como arma de propaganda gubernamental o, incluso, llegan a cerrar medios que escapan de su control y suponen una amenaza para sus intereses.

¿Qué hacer?

Entre otras medidas, debería haber más diversidad de medios televisivos y la promoción de nuevos operadores. Es importante fomentar la diversidad a la hora de regular el control y la propiedad de los medios. Además, debe haber pluralidad y diversidad en los contenidos, así como políticas y prácticas para acceder a la información de manera igualitaria.  

Reiterar el compromiso de colaborar con todas las autoridades pertinentes

¿Qué es?

El flujo de altos cargos entre el sector público y el privado, incluyendo organismos internacionales, parece un tránsito habitual que evidencia los pactos previamente acordados entre élites políticas y económicas.

¿Qué hacer?

Regular el ingreso, tránsito e regreso de los funcionarios públicos mediante leyes y códigos precisos; que haya códigos estrictos que regulen la conducta en el ejercicio de la función pública para minimizar riesgos; y establecer sanciones, entre otras medidas.

Cabildeo o lobby

¿Qué es?

El cabildeo es una actividad normal en el desarrollo democrático, pero el problema llega cuando la élite empresarial, que es quien tiene mayores recursos, puede acceder más fácilmente a las personas que toman decisiones públicas y, así influir en sus decisiones. Mientras, los sectores populares, en general, se deben enfrentar a una gran burocracia o buscar otras vías de presión (por ejemplo, marchas o manifestaciones) más lentas y complicadas para que se les escuche.

¿Qué hacer?

Promover leyes que regulen y transparenten el lobby para frenar esta influencia; tener un registro de cabilderos/as que incluya cuánto dinero dedican a ello; y garantizar que existen espacios formales para que las personas puedan presentar sus intereses y propuestas en el debate fiscal.

Opacidad de los paraísos fiscales

¿Qué es?

Con el objetivo de eludir el pago de impuestos u ocultar actividades ilícitas, las personas adineradas crean empresas en paraísos fiscales. De esta manera, pueden lavar dinero y camuflar la transferencia de sobornos a políticos y agentes públicos.

¿Qué hacer?

Eliminar el secreto bancario, poner en práctica leyes sobre transparencia fiscal y eliminar los paraísos fiscales que cubren las prácticas ilegales y permiten la elusión de impuestos.

Hay otros mecanismos habituales que contribuyen a la captura del Estado: leyes aprobadas con urgencia sin pasar por alguna cámara, captura del debate a través de la financiación de Think Tanks o laboratorios de ideas, construcción de regulaciones que impiden una participación igualitaria de los diferentes actores en las decisiones públicas, judicialización de las decisiones políticas, entre otras.

Si quieres saber más acerca de estos mecanismos y en qué países de América Latina y el Caribe se han utilizado, descárgate el informe y súmate.

 

América Latina y el Caribe: la región más desigual del mundo

En América Latina y el Caribe las élites políticas y económicas influyen en los Estados, generando políticas públicas que perpetúan y aumentan la desigualdad y la pobreza.

De hecho, el 75% de la población en esta región cree que sus gobiernos trabajan para unos cuantos grupos poderosos. Esta insatisfacción con la democracia contribuye a que la gente se muestre indiferente ante cualquier forma de gobierno que se adopte.

Brasil En 2009, el efecto aislado de los subsidios y los impuestos indirectos aumentaba el número de personas pobres en 9,154,870. 

ArgentinaEn  2012,  el  efecto  aislado  de  los  subsidios  y  los  impuestos  indirectos aumentaba el número de personas pobres en 2,2017,848. 

El SalvadorEn  2011,  el  efecto  aislado  de  los  subsidios  y  los  impuestos  indirectos aumentaba el número de personas pobres en 156,672.

Es hora de enfrentar la captura del Estado

En el informe Democracias Capturadas: el gobierno de unos pocos proponemos medidas que enfrenten y limiten estos mecanismos de captura. Pero, además, la participación de todos y todas es clave para frenarla. 
¡Únete y exige a los gobiernos que trabajen para las mayorías, no sólo para unos pocos!