Combatir la desnutrición en Níger

Una madre y su hijo, que padece desnutrición, reciben un kit de higiene. Estos kits y unas buenas prácticas de higiene pueden reducir la duración del tratamiento de un niño que padece desnutrición moderada de 4 a 2 semanas. Foto: Abbie Trayler-Smith/Oxfam
Una madre y su hijo, que padece desnutrición, reciben un kit de higiene. Estos kits y unas buenas prácticas de higiene pueden reducir la duración del tratamiento de un niño que padece desnutrición moderada de 4 a 2 semanas. Foto: Abbie Trayler-Smith/Oxfam

Oxfam ha puesto en marcha un ambicioso programa de tres años para hacer frente a las causas subyacentes de la desnutrición y, así, combatir esta lacra que, se estima, es la causa de casi la mitad de todas las muertes de niños y niñas en Níger.

Higiene: agua limpia y saneamiento

La desnutrición se agrava con la falta de agua limpia apta para el consumo y el lavado, que facilita el contagio de enfermedades que se transmiten por el agua. La falta de acceso a agua apta para el consumo, incluso para las mujeres que se ponen de parto, constituye un grave problema en algunas áreas. Incluso cuando es posible acudir a centros sanitarios, estos a menudo carecen de acceso a agua limpia e instalaciones de saneamiento. Proporcionando agua tratada con cloro a los centros de salud y a las ciudades cercanas combatimos la desnutrición desde la raíz, asegurándonos, así, de que haya agua apta para el consumo para las madres que dan a luz y las personas enfermas.

Centro de salud regional de Attri, en Agadez (Níger). Marzo de 2015. Attri está formado por un conjunto de pequeños pueblos en los que viven 512 familias. En 2015, esta zona se beneficiará de las mejoras introducidas gracias al programa de Oxfam. Fotografía: Abbie Trayler-Smith/Oxfam

Falta de agua en los centros de salud

Marho Boubacar, de 29 años, es matrona del centro de salud de Attri, que en 2015 participa en el programa de Oxfam. La ambulancia del centro, que está a una hora en coche o motocicleta de la ciudad más cercana, se ha estropeado. A pesar de tener una única sala de tratamiento, el centro tiene una gran necesidad de agua.

"El suministro de agua supone una gran preocupación porque no hay ninguna fuente cercana. Hay un pozo a 500 metros, pero ir a buscar agua constantemente es complicado. La persona encargada de la limpieza tiene que ir a coger agua cuatro o cinco veces al día. ¡Es un trabajo muy duro! Lo mínimo necesario son 20 litros diarios y, actualmente, atendemos hasta 10 partos cada mes". Marho Boubacar, matrona, 29 años.

Durante este 2015, Oxfam reparará dos pozos en Attri, instalará un grifo manual para la comunidad y una tubería que llegue hasta el centro desde el punto de suministro de agua más cercano, instalará cuatro letrinas, dos estaciones para el lavado de manos, una incineradora y creará una zona de lavandería, además de formar a tres higienistas y seis trabajadoras y trabajadores comunitarios para la promoción de la salud.

Primeros beneficios

Tino Elhaji Bila es matrona en el centro de tratamiento regional de Azel, en Agadez, un pequeño centro comunitario que trata principalmente casos de malnutrición. Este centro se ha beneficiado de un programa financiado por la OFDA y centrado en la provisión de agua, el saneamiento, la higiene y la nutrición (WASH/NUT, por sus siglas en inglés), que ya lleva más de un año en marcha (desde abril de 2014). Fotografía: Abbie Trayler-Smith/Oxfam

En los centros de tratamiento de Azel, Banneberi, Tondikwindi y Dabaga ya están viendo los primeros resultados de este programa. Desde Oxfam hemos instalado tanques para el agua, grifos, retretes, estaciones para el lavado de manos, incineradoras y zonas de lavandería de acuerdo con las necesidades de estos centros el pasado año. También hemos formado a trabajadores y trabajadoras comunitarios para la promoción de la salud e higienistas médicos, proporcionado pastillas para la purificación del agua, puesto en marcha programas de concienciación, distribuido kits y organizado sesiones formativas sobre higiene. 

Salama, de 38 años, y su bebé de nueves meses, Hama, en su casa en Azel. El padre, Agalher, es hortelano. Fotografía: Abbie Trayler-Smith/Oxfam

"Estamos encantados con el nuevo sistema de suministro de agua en nuestro centro de salud. Antes teníamos que ir hasta el pueblo más cercano y luego ir al centro de tratamiento. Aun así, la enfermera tenía dificultades para cuidar de nosotros. Ahora pueden bañar a nuestros bebés cuando tienen diarrea. También hay una lavandería y todo está muy limpio. ¡Es un gran avance!". Salama, de 38 años, es madre de Hama*, un bebé de nueves meses paciente del centro de tratamiento de Azel.

Formación en buenas prácticas de higiene y nutrición

Proporcionar agua apta para el consumo, saneamiento y formación a los higienistas voluntarios contribuye a mejorar las prácticas de higiene tanto en los partos como durante los tratamientos de las personas enfermas. No obstante, los centros de salud son solo una parte de esta compleja problemática. La falta de conocimientos en torno a la higiene y la nutrición es, a veces, otra de las causas subyacentes de la malnutrición en Níger. Desde Oxfam ayudamos a las familias a que sus hijas e hijos estén sanos enseñándoles acerca de la nutrición, así como buenas prácticas de higiene. 

Halima y sus hijos durante una sesión informativa sobre el lavado de manos en el centro de tratamiento de Tondikwindi, en Ouallum (Níger). Marzo de 2015. Fotografía: Abbie Trayler-Smith/Oxfam

"La principal causa de desnutrición es la falta de conocimientos. Las personas deberían saber cómo manipular los alimentos. Si concienciamos a la comunidad, podríamos ver enormes progresos", señala Alhassane Mahmoudane, de 39 años y enfermera jefe del centro sanitario de Attri.

Los programas de concienciación tienen un efecto "cascada". Desde Oxfam enseñamos a algunas personas buenas prácticas de higiene y nociones de nutrición, así como cómo compartir estos conocimientos y evitar el contagio de enfermedades. 

"Las sesiones formativas son muy importantes. Antes, las personas no eran conscientes de la importancia de tener una buena higiene para mantenerse sanas. Desde que comenzaron las sesiones hemos concienciado acerca de la importancia de la higiene y saneamiento. ¡Es un gran cambio! Antes, muchas personas ni siquiera buscaban atención médica. Ahora vienen enseguida. Tan pronto un niño o niña enferma, los traigo al centro", dice Salama, de 38 años y madre de Hama*, un bebé de nueve meses, paciente del centro de tratamiento de Azel.

Azara Mohammed, trabajadora comunitaria formada por Oxfam, muestra un libro con ilustraciones durante una sesión de concienciación de Oxfam en el centro de tratamiento de Azel, en la región de Agadez (Níger). Marzo de 2015. Fotografía: Abbie Trayler-Smith/Oxfam

Durante las sesiones formativas se utilizan libros con ilustraciones para concienciar a las mujeres embarazadas sobre la importancia de dar el pecho de forma inmediata y exclusiva, hablarles sobre alimentación complementaria y sobre cómo tratar el agua en casa, y enseñarles aspectos básicos del lavado de manos y prácticas de higiene para evitar el contagio de enfermedades.

En el pasado, según las costumbres locales, muchas mujeres no daban el pecho a sus bebés hasta que la leche les subiera por completo. Darles el pecho desde el principio es muy importante puesto que el calostro, la primera leche que sale, es muy nutritivo y clave para fortalecer el sistema inmune de los bebés. Concienciar a la población local su importancia contribuye a fortalecer a los bebés y los protege frente a enfermedades desde el primer día.

Identificar la desnutrición

Fatima Abdou, una mujer de la comunidad que se ha formado como trabajadora sanitaria, enseña la importancia de tener una dieta variada y comer verduras y hortalizas durante una clase de cocina para animar a las mujeres a diversificar su monótona dieta basada en el mijo. Fotografía: Abbie Trayler-Smith/Oxfam

La dieta local, basada en el consumo de mijo, tiende a ser escasamente variada. Las clases de cocina enseñan acerca de la importancia de tener una dieta variada y comer verduras y hortalizas.

Binta Boukary muestra cómo ha aprendido a evaluar la desnutrición de los niños y niñas utilizando un brazalete MUAC para, así, poder diagnosticar rápidamente a los niños y niñas de la comunidad y proporcionarles tratamiento. Dadaga, en la provincia de Ouallum (Níger). Marzo de 2015. Fotografía: Abbie Trayler-Smith/Oxfam

Binta Boukary es una trabajadora comunitaria para la promoción de la salud que ha recibido formación de Oxfam en la provincia de Ouallum. Enseña sobre nutrición y ha recibido capacitación para identificar, evaluar y actuar ante la desnutrición entre los niños y niñas de la comunidad. 

"Estoy muy contenta con lo que aprendido sobre higiene y nutrición. He aprendido a preparar frutas y avena, y a lavar a mi hija y lavar sus manos todos los días. La situación ha mejorado mucho". Binta Boukary, de Dadaga, provincia de Ouallum (Níger).

Propagar conocimientos, no enfermedades

Los trabajadores y trabajadoras de salud enseñan buenas prácticas de higiene a las personas que acuden a los centros de tratamiento y organizan sesiones formativas para la comunidad. Pero su mensaje no queda ahí; pasa de unas personas a otras, de tal forma que todas aprenden y copian las buenas costumbres. Así, el beneficioso alcance del programa de Oxfam es mucho mayor.

Maimouna y su hija Lehana*, de 5 años, demuestran cómo han aprendido a lavarse las manos gracias a otras personas que les han enseñado en el pueblo de Kokosseye, en el distrito de Ouallum (Níger). Marzo de 2015. Fotografía: Abbie Trayler-Smith/Oxfam

Maimouna se ha beneficiado de forma "indirecta" del programa de Oxfam.

"Es muy sencillo. Aquí, las mujeres enseñan las buenas prácticas que han aprendido gracias al programa. Son mujeres que han tenido hijos e hijas enfermos y que han visto los beneficios de lavarse las manos y tener una buena higiene. Antes no hacíamos estas cosas. Hemos aprendido de personas que han asistido a sesiones formativas, y ya hemos visto los beneficios. Han reducido de forma drástica la diarrea entre nuestros hijos. Ahora están más sanos y más contentos y se lavan las manos ellos mismos, haya adultos presentes o no. Cuando la comida está preparada, después de comer, después de ir al baño… ¡Corren a lavarse las manos! Como los niños son amigos, copian a quienes ya han adoptado estas buenas costumbres. Cuando comencé a enseñarles, los niños corrían a donde sus padres y les decían 'mira que tienen los vecinos, ¡el kit para lavarse las manos!'. Empezamos hace pocos meses pero vamos a continuar esta labor. Queremos que la mejora sea permanente".

*Algunos de los nombres utilizados son ficticios.