Cinco datos escandalosos sobre la desigualdad extrema global

 P Dinh Tien Hoang, ciudad de Hanoi, Vietnam, noviembre de 2016. Vietnam tiene un fuerte historial de reducción de la pobreza, pero hoy, el aumento de la desigualdad está amenazando décadas de progreso.
P Dinh Tien Hoang, ciudad de Hanoi, Vietnam, noviembre de 2016. Vietnam tiene un fuerte historial de reducción de la pobreza, pero hoy, el aumento de la desigualdad está amenazando décadas de progreso.

La crisis de desigualdad es mucho mayor de lo que se temía. El Banco Mundial ha alertado de que no se conseguirá el objetivo de acabar con la pobreza extrema para 2030 a menos que los Gobiernos redoblen sus esfuerzos para combatir la desigualdad a nivel global.

Las grandes multinacionales y los milmillonarios, que se han reunido recientemente en el Foro Económico Mundial en Davos, desempeñan un papel crucial en esta crisis de desigualdad. Estos "súper ricos" utilizan una intrincada red de paraísos fiscales para eludir el pago de los impuestos que les corresponden, devalúan los salarios de sus trabajadores y los precios que se pagan a los productores e invierten cada vez menos en sus empresas. También utilizan su dinero e influencia para que leyes y políticas se vuelvan a su favor.

Existe una enorme brecha entre los súper ricos y el resto de la humanidad que está sumiendo a millones de personas en la pobreza, fracturando nuestras sociedades y debilitando la democracia. Cada vez más personas viven con más miedo y menos esperanza.

Pero, ¿cómo de grande es la brecha de desigualdad? Aquí tienes algunas cifras:

  1. Actualmente, tan sólo ocho personas (concretamente ocho hombres), poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la población mundial, 3.600 millones de personas. Aunque algunos de estos súper ricos han obtenido su fortuna gracias a su talento o duro trabajo, más de la mitad de los milmillonarios del mundo ha heredado su fortuna o la ha acumulado gracias a su participación en industrias en las que la corrupción y el nepotismo son prevalentes.
     
  2. Siete de cada diez personas vive en un país en el que la desigualdad ha aumentado en los últimos 30 años.
     
  3. Si los más ricos siguen este ritmo sobrecogedor de acumulación de riqueza, podría haber el primer "billonario" del mundo en tan sólo 25 años. Es decir, esta persona necesitaría derrochar un millón de dólares al día durante 2.738 años para gastar toda su fortuna.

    Margaret Mumbua, 46, a domestic worker, washing clothes outside her employer's house in Eastleigh Nairobi, Kenya, 2016. Photo: Allan Gichigi/OxfamMargaret Mumbua, trabajadora doméstica de 46 años, lava la ropa en el exterior de la casa donde trabaja en Nairobi, Kenia, 2016. Foto: Allan Gichigi/Oxfam
     
  4. La desigualdad extrema tiene un enorme impacto en las vidas de las mujeres, sobrerrepresentadas en los sectores con peores salarios y que sufren mayores niveles de discriminación en el ámbito laboral y asumen la mayor parte del trabajo de cuidados no remunerado. Al ritmo actual, llevará 170 años alcanzar la igualdad salarial entre hombres y mujeres.
     
  5. La evasión y elusión fiscal por parte de las grandes multinacionales priva a los países pobres de al menos 100.000 millones de dólares cada año en ingresos fiscales, dinero suficiente para financiar servicios educativos para los 124 millones de niños y niñas sin escolarizar o servicios sanitarios que podrían evitar la muerte de al menos seis millones de niños y niñas cada año.

Una economía humana, al servicio del 99%

Necesitamos construir juntos un nuevo consenso para diseñar un modelo económico que beneficie a todas las personas, y no sólo a una élite selecta. Una nueva economía más humana que cree sociedades mejores y más justas en las que los trabajadores reciban un salario digno; sociedades en las que hombres, mujeres, niños y niñas tengan iguales oportunidades y a ninguna persona tenga que preocuparle el coste de ponerse enferma.

Únete a nuestro llamamiento para lograr un modelo económico que funcione para todas las personas

Firma la petición: Pide a los milmillonarios que contribuyan a construir un modelo económico que funcione para todas las personas y no sólo para una minoría. ​

Los Gobiernos deben liderar la lucha contra la desigualdad, pero todos y todas debemos contribuir. También los milmillonarios, que deben asegurarse de que no eluden o evaden el pago de impuestos, de que pagan un salario justo a sus trabajadores, y de que utilizan su dinero e influencia en beneficio de la sociedad en su conjunto, y no en el suyo propio.