La vida en Za’atari, el campo de personas refugiadas sirias más grande del mundo

Muna*, 12, is a Syrian girl from Eastern Ghouta. She arrived in Za’atari with her family when she was just six years old.

Muna, de 12 años, es una joven siria de Ghouta oriental. Llegó a Za'atari con su familia cuando solo tenía 6 años. Casi no se acuerda de la vida en su Siria natal, pero sí conserva algunos recuerdos de toda la familia en su casa, ahora destruida. Foto: Nesma Al Nsour/Oxfam

Ubicado en el norte de Jordania, el campo de Za'atari acoge hasta 80.000 personas refugiadas sirias que se han visto obligadas a huir de la guerra en su país. Más de la mitad de los habitantes del campo son menores. Desde 2012, el campo, dividido en 12 distritos, ha pasado de ser un puñado de tiendas a una ciudad semipermanente. En su punto álgido, Za'atari acogió alrededor de 150.000 personas refugiadas sirias, convirtiéndose así en la cuarta mayor ciudad de Jordania.

Para estas personas, el campo es lo más parecido a una casa que tienen, pero muchas luchan todavía por encontrar trabajo, sobreviviendo mientras tanto con la limitada ayuda que les llega o trabajando de forma ilegal. Menos de una quinta parte de la población cuenta con permisos de trabajo en vigor. Las mujeres, sobre todo, quedan excluidas de las oportunidades de empleo, ya que, además, tienen que enfrentarse a las normas sociales que dictan que no pueden alejarse mucho de su casa para trabajar.  

Ahmad, 22, is a young man from southern Syria. He fled to Jordan’s Za’atari camp when he was just 15 years old.

Ahmad, de 22 años, es un joven del sur de Siria. Huyó al campo de Za'atari, en Jordania, cuando solo tenía 15 años. Su sueño es convertirse en un famoso diseñador de moda. Un tiempo atrás, le otorgaron una beca para un curso de diseño de moda en una de las facultades más prestigiosas de Jordania. Pero esta solo cubría los gastos del curso, y el coste del transporte y de los recursos de la facultad eran demasiado costosos para Ahmad, así que tuvo que vender la barbería que regentaba en el campo, perdiendo así su sustento. Foto: Nesma Al Nsour/Oxfam.

Actualmente, Oxfam trabaja en 3 distritos de Za'atari y presta asistencia a alrededor de 21.000 personas del campo, además de otros 35.000 refugiados y refugiadas en toda Jordania. A medida que la crisis se ha prolongado en el tiempo, hemos adaptado nuestro enfoque para promover y materializar soluciones más sostenibles que satisfagan las necesidades tanto de los y las residentes del campo como las de la vulnerable comunidad local.

Las áreas clave de nuestros programas son el empleo, el agua y la gestión de residuos, siempre con el enfoque de la igualdad de género en el epicentro.

Transformamos los residuos en empleo

Oxfam es una de las agencias líderes en la provisión de agua y saneamiento en el campo. Hemos trabajado con Unicef y otros actores internacionales para instalar la mayor red hídrica nunca vista en un campo de personas refugiadas, proporcionando así acceso al agua potable a los hogares. Asimismo, coordinamos actividades de promoción de la higiene que son primordiales para evitar la propagación de la enfermedad.

En 2015, iniciamos un innovador proyecto piloto sobre reciclaje con el objetivo de mitigar los problemas derivados de la gestión de residuos en el campo, que al mismo tiempo proporciona oportunidades de sustento a la población refugiada. 

Gracias al conocimiento tanto de las personas refugiadas sirias como de las comunidades jordanas de acogida, el proyecto ha crecido y ahora recoge, selecciona y procesa los residuos de todo el campo y fuera de él para dar servicio a las comunidades vulnerables de Jordania.

When Jasem Al-Wrewir fled from Al-Ghouta to Jordan in 2013, he had to abandon his waste disposal business, which he had built up over a period of fifteen years.

Cuando Jasem Al-Wrewir huyó de Al-Ghouta a Jordania en 2013 tuvo que abandonar su negocio de eliminación de residuos, que había impulsado trabajando más de quince años. Jasem era un próspero empresario que gestionaba 6 vertederos que daban empleo a más de 200 personas. Refugiado en Zaatari, ha sido fundamental en el establecimiento del sistema de reciclado en el campo donde se las arregla con 5 trabajadores. A pesar de que gana en cuatro meses lo que ganaba en un solo día en Siria, le ayuda a mantener a su familia. Foto: Jorge Fernandez Mayoral/Oxfam

El éxito del programa de reciclaje dependía totalmente de la participación y apropiación del mismo por parte de la comunidad del campo de Za'atari. El equipo de Oxfam de "dinero por trabajo" educa a la comunidad sobre reciclaje, recogida de materiales reciclables de los hogares y transformación de los mismos en objetos que posteriormente se pueden vender. Solo en 2019, el programa creó más de 1000 empleos al mes.

Hoy en día, el 88 % de los hogares de los y las 80.000 residentes separan sus residuos reciclables, que luego van a parar a las dos instalaciones de reciclaje gestionadas por Oxfam. Hemos alcanzado una cifra récord de reciclaje de 4000 toneladas de residuos desde 2017.

Mejora de las habilidades y la confianza de las mujeres

A pesar de conformar aproximadamente la mitad de los residentes del campo, la participación económica de las mujeres en Za'atari es extremadamente baja debido a las enquistadas normas sociales y culturales. De las más de 13.220 personas refugiadas que poseen permisos de trabajo en vigor, solo el 20 % son mujeres. Los programas de Oxfam en Za’atari están todos diseñados específicamente para abordar este problema. Trabajamos codo con codo con la sociedad civil jordana, en especial las organizaciones de derechos de las mujeres, para mejorar sus habilidades, su confianza y generar ingresos.

Hemos iniciado el proyecto "Lel-haya" (para la vida) en el campo para reforzar las capacidades de las mujeres refugiadas sirias. El programa les permite dar una segunda vida a sus antiguas tiendas de la ACNUR y convertirlas en bolsas reutilizables que se venden por todo el mundo. Durante varios meses, Oxfam ha realizado el seguimiento de un pequeño número de mujeres involucradas en el proyecto que fueron contratadas por una fábrica textil al norte de Jordania.

A Syrian refugee woman with a harvest of cauliflower, to be sold at the local market.

Una mujer refugiada siria con su cosecha de coliflor, lista para vender en el mercado local. Foto: Nesma Al Nsour/Oxfam

Por otro lado, en 2017, inauguramos cuatro invernaderos en el campo que forman y dan empleo a las mujeres a través del cultivo, cosecha y venta de frutas y verduras locales. Alrededor de 45 mujeres sirias han adquirido nuevas habilidades y han creado nuevas redes a través de aprendizajes prácticos, y ahora ganan un pequeño salario cultivando verduras que luego venden a las comunidades cercanas. Además, participan en formaciones técnicas sobre agua, propiedades del suelo, gestión de los recursos naturales, seguridad y el uso de herramientas y materiales agrícolas.

Apoya nuestro trabajo y ayuda a las personas vulnerables sirias a reconstruir sus vidas

La comunidad internacional tiene que hacer mucho más para ayudar a los más de 5 millones de personas refugiadas que han huido de Siria desde el 2011 buscando seguridad en los países vecinos, en especial el Líbano, Turquía y Jordania. Hasta la fecha, en el Líbano y Jordania, Oxfam ha ayudado a unas 300.000 personas afectadas por la crisis en Siria. A la luz de la pandemia del COVID-19, no podemos permitir que los países de acogida carguen con todo el peso de la crisis por sí solos.