Terremoto en Haití – nuestra respuesta

Vanessa Guillaume, empleada de Oxfam en Haití, con su madre

El 12 de enero de 2010, un devastador terremoto de 7,3 grados de magnitud sacudió Haití. Más de 220.000 personas perdieron la vida y más 300.000 resultaron heridas.

El terrible terremoto, el mayor en la región en los últimos 200 años, dejó a más de 1,5 millones de personas sin hogar y provocó una gran crisis humanitaria. Durante el primer año, las tormentas tropicales y un brote de cólera agravaron aún más la deteriorada situación, causando grandes daños y miles de víctimas mortales más.

Respuesta inmediata

A pesar de la gran magnitud de la crisis y el deterioro de los canales de comunicación, gracias a vuestro apoyo, un equipo de Oxfam formado por 100 profesionales (15 de ellos especializados en situaciones de emergencia) respondió a la catástrofe proporcionando agua limpia, refugio y saneamiento básico, además de contribuir al abastecimiento de los comedores comunitarios que proporcionaban comida caliente a diario.

A través de iniciativas de “dinero por trabajo” para la limpieza de los campos de desplazados, la construcción de letrinas y la retirada de escombros los vecindarios afectados, proporcionamos dinero en efectivo a las personas más necesitadas para ayudarles a mejorar sus condiciones de vida. Durante los primeros tres meses proporcionamos ayuda a 300.000 personas.

El nivel de destrucción y los desafíos a nivel logístico eran los más grandes a los que Oxfam jamás se había enfrentado. El terremoto destruyó una de las oficinas de Oxfam en el país y su principal almacén de agua y equipos de saneamiento. Como otras tantas miles de personas, el personal de Oxfam también se vio afectado por el desastre. 

A pesar de las pérdidas personales (entre ellas, dos trabajadores de Oxfam), al día siguiente del seísmo la mayor parte del personal de Oxfam volvió al trabajo y consiguió recuperar parte de los suministros depositados en el almacén destruido. La directora de país en Haití de Oxfam, Yolette Etienne, dijo a los miembros de su personal que "teniendo el privilegio de estar vivos, no había más opción que trabajar aún más duro y ayudar a las personas a afrontar la desesperada situación".

Vanessa Guillaume, superviviente del terremoto, trabajó para Oxfam promoviendo la salud pública tras la catástrofe.

“Imagina que tu casa ha quedado totalmente destruida debido a un desastre natural. En menos de un minuto has perdido todo aquello que tantos años te ha costado conseguir: las pocas cosas que poseías, tu dinero o tu fuente de ingresos. Incluso a tus seres queridos. Pero cuando miras a tu alrededor, te das cuenta de que no has sido la única víctima; de que cientos de personas a tu alrededor se encuentran en la misma situación. El terremoto causó mucha destrucción, pero también brindó a personas como yo la oportunidad de contribuir a reparar nuestro país y construir un futuro mejor”.

Brote de cólera

Diez meses después del terremoto se declaró un brote de cólera. Desde Oxfam proporcionamos agua potable y movilizamos a personal especialista para duplicar nuestra respuesta y poner en marcha más programas de agua, saneamiento y promoción de la higiene. Durante el mes siguiente a que se confirmasen los primeros casos asistimos a más de 700.000 en la capital, Puerto Príncipe, en Artibonite, en el centro de Haití, y en Cabo Haitiano, en el norte.

Construir el futuro

Antes de que se produjera el seísmo, Haití ya era uno de los países más pobres del hemisferio occidental. La recuperación ha sido larga y ha estado llena de dificultades, como la amenaza del cólera o las tormentas tropicales. Por este motivo, una parte importante de nuestro programa siempre será nuestra capacidad de respuesta ante emergencias. No obstante, además de satisfacer las necesidades más urgentes e inmediatas de ayuda, vimos una oportunidad única para ayudar a reconstruir un Haití que en el futuro sea más justo para todos sus ciudadanos y ciudadanas.

Tras cinco años, hemos visto esfuerzos positivos por parte del Gobierno de Haití para asumir un rol de liderazgo. Sin embargo, es necesario crear procesos inclusivos que garanticen la participación de las organizaciones de la sociedad civil, de las comunidades y de los ciudadanos y ciudadanas de Haití en su reconstrucción.

Vanessa afirma: “El terremoto dejó sin trabajo a muchas personas, pero nos dio la oportunidad de reconstruir no solo nuestro país sino, también, nuestras vidas; la oportunidad de marcar una importante diferencia a nuestro alrededor. Yo quería formar parte de ese proceso y Oxfam me ha brindado esa posibilidad”.

Desarrollo a largo plazo: promover un cambio estructural y sostenible

Gracias al increíble apoyo ciudadano y de gobiernos de todo el mundo, Oxfam ayudó a más de medio millón de sobrevivientes a través de servicios de agua potable y saneamiento, de la proporción de refugio y cobijo y de programas para propiciar la generación de ingresos.

En Haití trabajamos con organizaciones locales para emprender iniciativas que fortalezcan a la ciudadanía, para influenciar las políticas gubernamentales sobre agricultura, vivienda y cambio climático, así como para incrementar el diál ogo entre los líderes del gobierno y sus electores.

Apoyamos la creación de empleo a través de la puesta en marcha de pequeñas empresas y estamos contribuyendo a la construcción barrios más sólidos y seguros mediante el establecimiento de servicios de saneamiento a largo plazo. Asimismo, también brindamos apoyo a pequeños agricultores y agricultoras.

El terremoto dejó sin trabajo a muchas personas, pero nos dio la oportunidad de reconstruir no solo nuestro país sino, también, nuestras vidas.
Vanessa Guillaume
Oxfam